Cuando la luna llena se asoma ante los ojos de los pescadores de El Morro de Puerto Santo, es señal de que el reloj debe sonar a las cuatro de la mañana. Con solo alistarse y prender el motor de la lancha, se traza un camino que los lleva a encontrar los más grandes peces de la bahía.
“Cuando hay más luna, hay más producción”, cuenta Joel. Él lleva toda su vida en el oficio de la pesca, y dice que sus abuelos y sus padres dedicaron también sus vidas a la costa oriental. Ahora el continúa la labor.
En su lancha no puede faltar la red de pesca, una serie de hilos y tejidos todos amarrados a una soga con corchos, que flotan sosteniendo las redes en las aguas profundas y tranquilas de El Morro.
Además de la luna, el trabajo de estos pescadores está regido por épocas. “Cada pescado tiene su temporada y en los primeros meses del año solo se mira el Cataco, la Anchoa y el Cazón” -dice Joel-, “ya después en diciembre solo se asoma el Coro-Coro”.
Los primeros meses del año, los pescadores se enfrentan a la falta de sardina –carnada que se utiliza para pescar los peces más grandes-. Cuando no se tiene la carnada, el pescado se recoge a través de pesqueros grandes, para revender en los mercados locales y municipales. Entre los rubros que son extraídos fuera de la bahía, se cuenta el Coco-Coro, el Cataco, el Cazón, la Carrachana, el Tajalí, el Parguito, la Catalana.
Con su lancha encendida, cuenta que su pueblo está habitado por más de doce mil personas. El 80% de esos habitantes vive de la pesca y lo que producen llega a los mercados de las ciudades de Río Caribe, Carúpano y Cumaná. Muchas veces la distribuyen en otros estados, incluyendo las islas caribeñas.
A Joel lo acompaña su esposa, Yalitza. Ella es vocera del consejo de pescadores y del consejo comunal “El Dique”, que forma parte de la comuna “Pesquera Turística Bahía El Morro”. Yalitza cuenta que es parte de una familia de pescadores, y añade que sus paisanos “están conscientes de que la vía para consolidar la pesca y el turismo como proyecto sustentable en el tiempo es la comuna”.
Agrega que la mancomunidad es algo histórico en El Morro. “Durante años nos hemos convertido en una gran familia y es por eso que queremos lograr lo que planteamos en la comuna, crear proyectos que sean viables para nuestros pescadores”.
“Si con esta comuna se nos da el proyecto socio-productivo seríamos independientes económicamente. Es uno de nuestros deseos”, dice Yalitza de forma optimista.
Anualmente los pescadores de la bahía participan en la Feria del Pescado que se realiza en la ciudad de Río Caribe. Motivado por eso, la comuna se plantea la necesidad de construir un centro de acopio en la comunidad para que sus habitantes puedan disponer de la producción de forma más seguida.
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Yalitza explica que “la comuna no es algo abstracto”. Para su comunidad “la organización comunal es el nuevo poder central que se tiene para desarrollarse. Es un poder endógeno que va a ayudar a desenvolvernos y sustentarnos en el tiempo, por nuestras generaciones futuras, nuestros nietos y bisnietos”.
Apretando las redes acumuladas para arrastrar la lancha de Joel al muelle, Juana -otra vocera- comenta que la comuna “Pesquera Turística Bahía El Morro” nació con trece consejos comunales, partiendo de la idea de discutir un proyecto macro sobre la pesca, su distribución y el fortalecimiento de las flotas, asumiendo también el impulso turístico de la zona.
“Me siento orgullosa de vivir en una de las bahías más hermosas del estado Sucre”, añade Juana al mismo tiempo que muestra su entorno. “La belleza natural que proporciona la zona llama la atención de muchos turistas”, agrega.
Tomando en cuenta entonces esa potencialidad turística, se ha planteado que los habitantes de El Morro que posean viviendas grandes opten por créditos “para convertirlas en posadas que apoyen el turismo”, dice Juana.
La comuna cuenta con 150 lanchas pequeñas que pueden realizar rutas para apoyar el turismo y una flota de 70 embarcaciones de altura, todas financiadas por el gobierno y que trabajan como empresas y cooperativas en base a la producción y distribución del pescado.
Para Juana es fundamental el cambio que se pueda producir en la comuna, a través de la cual quieren “cambiar y tener una visión de mejor calidad de vida”. Y para esto: “Rescatar a los más jóvenes para que se integren a los proyectos de la comunidad y que se involucren en una nueva visión de sociedad”.
Los pescadores combaten continuamente los altos precios en insumos de alimentación para sus viajes y repuestos para las embarcaciones. Por esto, están conscientes de que unidos por medio de la comuna pueden abastecerse de productos más económicos a cambio de sus producciones.
Mirando hacia el futuro, la comuna plantea la vinculación con las empresas de alimentación -Diana, Casa y Mercal-, para obtener los productos de la cesta básica -secos y enlatados- que necesitan los pescadores durante su faena.
Mientras algunos pescadores pasean por la Bahía, Juana explica que muchos de ellos duran entre 25 y 30 días en la Guayana Esequiba porque les resulta más rentable. En la zona de la bahía solo pescan peces pequeños. Fuera de la bahía, consiguen en cambio Carite Guayanés –llamado Sierra por los orientales-, Picúa, Atún, Pargo y Mero, grandes especies marinas que venden fuera de su zona y no benefician a la comunidad, sino al sustento de los pescadores.
La perspectiva de Juana en cuanto a la comuna es poder afianzar los sistemas de trueque con otras comunidades. Tiene en cuenta que si las empresas del gobierno apoyan su propuesta, la comunidad podrá obtener el pescado que sacan de su bahía de forma accesible con precios justos y solidarios.
La comuna “Pesquera Turística Bahía El Morro” ha coordinado enlaces con la comuna “Agropecuaria de Cajigal” para activar sistemas de trueque con el fin de intercambiar productos pesqueros y agrícolas.
Entre las soluciones a otras problemáticas, la comunidad cuenta con el Centro Endógeno del Pescador, creado para dar respuesta a las necesidades de los pescadores, entre ellas la salud, por lo que se instaló un módulo de Barrio Adentro, un espacio para asambleas en donde se aprueban todas las ideas y proyectos y un Infocentro totalmente equipado.
Sumado a esa iniciativa se tiene pensado equipar otro espacio para que funcione el banco de la comuna y el ente administrativo de producción social, un Mercal y una farmacia que prestará servicio inmediato a los pobladores.
El Morro de Puerto Santo cada día crece y es mucho lo que se quiere. Pero también es mucho lo que pueden lograr Juana, Yalitza y Joel. Les queda seguir trabajando desde muy temprano, el reloj seguirá sonando a las cuatro de la mañana, invitándolos a seguir, a buscar ser parte de lo nuevo, seguir un ideal y dejar huellas para aquellos que quieran seguir esa batalla que se traza en la tierra y en el mar.
Texto: Diana Hernández- Prensa MinComunas
Fotos: Oswaldo Gonzalez- Audiovisuales MinComunas
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