Irremediablemente humano, se nos murió Chávez. Y podemos decir con justicia que nunca enfrentamos dificultad más grande. Dolor más profundo. Chávez llegó a nosotros bajo el signo de la celebración. Nicolás (permítame, Presidente), en cambio, debió asumir su responsabilidad en nuestra hora más triste. Ello entraña una doble responsabilidad y una pesada carga que debemos distribuir entre todos: la de recordarnos lo que significa ser chavistas. Recordar a Chávez como el hombre extraordinario que fue, pero ante todo como hombre. Ese hombre como nosotros, que nos hizo redescubrir nuestra humanidad, y que nos enseñó que no había dificultad insuperable si luchábamos como pueblo unido.
Con motivo de la celebración de los primeros 60 años de Chávez, me parece oportuno el recordatorio: el mejor homenaje que podemos rendirle al hombre, es ser capaces de disipar la tristeza que nos dejó su partida. Para ello, es preciso redescubrir, si fuera necesario, la alegría de enfrentarnos a la dificultad, cualquier que ésta sea, con la certeza de que venceremos. Es preciso redescubrirnos como seres humanos capaces de las mejores cosas, no importa el tamaño del problema. Eso es, en última instancia, lo que significa ser chavista. Nicolás está haciendo su mejor esfuerzo. Hagámoslo todos.
Reinaldo Iturriza
En el otro saber y poder: http://elotrosaberypoder.wordpress.com/2014/07/28/recordatorio/
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