Félix Bernardo Salas Zambrano es técnico mecánico. A pesar de que tenía trabajo en Caracas, cuando conoció a Yuliana decidió irse a vivir a Valle Guanape, estado Anzoátegui, donde vivía el padre de ella. En el pueblo podrían criar a sus hijas con mayor ranquilidad, alejadas de los vicios de la gran ciudad.
Ya en Valle Guanape, Félix compró un ranchito de bahareque que era del suegro. Estaba a orillas del río Guanape. La idea era ir construyendo de a poco una vivienda mejor, pero la escasez de trabajo complicó las expectativas.
“Vivíamos en condiciones inhumanas, el rancho se estaba cayendo y cada vez que el río crecía se llevaba puesto un pedazo de terreno”, cuenta Félix.
El rancho tenía dos habitaciones y un cuarto que hacía de comedor y de cocina. Estaba ubicado cerca de la carretera y, cuando pasaban las gandolas, temblaba el terreno. Todo eso, sumado a que estaba debajo de las guayas de alta tensión, convertía a la precaria casa en una potencial trampa para las tres niñas que nacieron fruto de la pareja: Naomi, Noelí y María Ángela.
“Fue entonces cuando pedimos ayuda al alcalde Franklin Guillén y él nos ayudó a gestionar todo el proceso para la adquisición de una vivienda”, relata Salas.
En el año 2013, la Gran Misión Vivienda Venezuela comenzó a construir 26 casas en el sector El Placer de Valle Guanape. La familia Salas fue escogida como una de las adjudicadas. “Nosotros colaboramos con los palos, cargar cemento, ayudar a la gente de las maquinarias, con las brigadas de trabajo”, comenta Félix.
Ahora, él y Yuliana viven junto a sus tres hijas en una casa con tres habitaciones, dos baños, todos los servicios funcionando y al pie de una calle recién asfaltada. Desde la fachada hasta cada rincón del interior de la vivienda, está adornada por todo tipo de artesanías que resaltan sobre las paredes de colores. También tienen un patio con lantas ornamentales y un huerto con yuca, maíz, auyama, ají y otras verduras.
Hilda Mata tiene 60 años. Es otra de las beneficiarias. “Vivía en un ranchito que cuando venteaba, el zinc se me rajaba y yo vivía como un mono amarrando ese zinc pa’ allí pa’ acá. Venía un tiempo y yo tenía que embojotar los trapitos que si no se me mojaban”, cuenta Hilda entre risas. Con ella vivían sus dos hijos. “No teníamos baño. Hacíamos nuestras necesidades como los conejos”.
Ahora tiene una vivienda con tres habitaciones, una para cada integrante de la familia. “Ya dejé la ratonera, ahora tengo una mansión de oro, que yo nunca pensaba tenerla y la tengo gracias a Chávez”, dijo.
Veintidós de estas casas fueron inauguradas este jueves por el ministro de las Comunas y los Movimientos Sociales, Reinaldo Iturriza, junto al gobernador del estado Anzoátegui, Aristóbulo Istúriz, y el alcalde Guillén.
Reinaldo Iturriza resaltó que se ha superado la meta de las 600 mil 000 viviendas en todo el país. Además, durante esta semana se inauguraron 105 la entidad y mil 847 a nivel nacional. “Estamos ensayando novedosas formas de gobierno, de manera de gobernar junto con el pueblo en la calle”.
Por su parte, el gobernador de Anzoátegui consideró que el legado de Chávez tiene que ser el apego a la eficiencia, trabajar juntos los distintos niveles de gobierno –nacional, regional, local y poder popular-, y continuar con el Gobierno de Calle. “Debemos transformar el Estado capitalista, burgués, en un Estado popular, socialista; y para eso el instrumento es el poder popular. ‘Comuna o nada’ nos dijo Chávez, diciéndonos la clave por dónde movernos”.
Para terminar, el alcalde Nicolás Guillén expresó que “sólo a través de la organización se resuelven los problemas”.
Texto: Laura Farina.
Fotos: Sabrina Porras.
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