domingo, 17 de mayo de 2015

Lo evangélico, lo político, lo religioso

RAMÓN CASTILLO


Después de más de cien años de esfuerzo evangelizador, el movimiento evangélico venezolano se ha transformado en un actor de relevancia nacional a causa de su vertiginoso crecimiento, ganando un espacio religioso que ha puesto en duda la tradicional hegemonía de la Iglesia católica sobre las masas populares. La participación política de los evangélicos no es nueva enAMÉRICA Latina. En Brasil, dada su sorprendente expansión, los evangélicos han conformado “La bancada evangélica” que les ha permitido influir en el desarrollo político de esa nación de una manera notable. En las dos últimas décadas, las fuerzas evangélicas han ejercido una moderada ascendencia en las instituciones políticas del Perú. Guatemala, Costa Rica, Nicaragua, Argentina, Bolivia y Chile entre otros países. En las elecciones de 1989, en Venezuela, un partido de base social evangélica alcanzó a tener dos diputados al Congreso Nacional. Con la irrupción del fenómeno Chávez, las simpatías de las mayorías evangélicas se desplazaron hacia el chavismo. La figura carismática del Presidente Chávez resultó coincidente con el discurso religioso moralizante defendido por las comunidades evangélicas. La derecha religiosa nacional e internacional ha descubierto la importancia política del sector evangélico y hace esfuerzos por influir sobre ella en dos líneas de acción. Por un lado, aprovechando el discurso moralista de cierto sector evangélico fundamentalista . Por otro lado, se fomenta el discurso pseudo bíblico pro sionista, que patrocina la idea según la cual el Israel actual es un pueblo elegido por Dios. Tal visión ha introducido no poca confusión en las filas evangélicas proclives a la Revolución Bolivariana. De allí la importancia de que los sectores revolucionarios vuelvan su interés hacia este sector, dada su importancia política y social, además de religiosa.
ramoncas3@gmail.com

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