lunes, 26 de diciembre de 2016

ÉRASE UNA VEZ UN BILLETE DE A CIEN…

VALENCIA; 24/12/201
Mi nombre: Billete de Cien Bolívares, serial nº BY25722451, nací un 5 de noviembre del 2015 en la Casa de la Moneda estado Aragua, de la República Bolivariana de Venezuela.
Mi apodo: “Un marrón”.

Mi misión: Fui creado para participar directamente en los intercambios mercantiles de la ciudadanía facilitando el comercio junto al resto de mis hermanos: 50, 20, 10 y los menos queridos 5 y 2.
Yo soy “marroncito”, y por ser el mayor tengo la responsabilidad de dar la cara como representante de la moneda nacional llevando con orgullo hasta el rincón más recóndito de la patria al rostro de nuestro Libertador Simón Bolívar y la silueta del monumento natural Waraira Repano (Cerro el Avila).

Mi historia: Cuando nací hace algo más de un año compañeros de remesa (billetes verdes, no dólar, si de cincuenta), bien lo decían, si, lo decían, que nuestro futuro económico era incierto, pues parecía que habían “escuchado” el comentario de que estaban raptando y llevándonos en gruesas pacas al 

otro lado de la frontera con Colombia.

¿Quién estaría detrás de esta situación en la frontera para dañar nuestra existencia, nada más y nada menos que criollos sin patria y extranjeros facinerosos, así como lo leen, “criollitos” e importados maltratando y asfixiando a la economía nacional, el porqué, las leyes colombianas amparan toda esta tramoya financiera y las casi 2 mil casas de cambio existentes legales e ilegales se dedicaron durante largo tiempo a comprarnos, pagaban mediante transacción bancaria hasta 140 bolívares por cada uno de nosotros, con la finalidad mediante un entramado de mafias  manipular una inflación inducida que desestabilizara los cimientos del gobierno nacional.

Mi corta existencia ha sido complicada, sin embargo me enteré por parte de “colegas” impresos hace algunos años antes que yo, que nuestro pasado fue diferente, fuimos los billetes más codiciados, venía gente de todas las latitudes en busca de obtener “marrones”, toda la gente nos quería, peleaban por poseernos y muchos hasta cometían delitos sólo para estar con nosotros.

Los políticos de ambos bandos (gobierno y oposición) se pelean y defienden sus principios e ideologías, unos quieren que me haga fuerte y poderoso para mirar de tu a tu a “mister dólar”, y otros quieren que me deshaga como la sal en el agua, sólo para ver a su enemigo político de rodillas ante “el señor dólar”, sin pensar que el futuro de todo un país depende de que me vaya bien. 

Con mi poca experiencia, he vivido circunstancias algo difíciles, estuve presente en una oportunidad junto a 5 millones de compañeros que nos llevaban a pasear a un banco, cuando de repente unos tipos con máscaras y armas de alto calibre e incluso fusiles rusos, nos secuestraron y fuimos a parar a una montaña por los lados del estado Guárico, luego supimos que el señor que nos agarró sin permiso lo apodaban “El Picure”, quien fue eliminado por las fuerzas policiales, después de este embrollo, uno de sus secuaces que se escapó del operativo policial y que se “enconchó” en un barrio de la capital llamado Filas de Mariche, allí me dejó en una mochila junto a otros compañeros en una licorería luego de ser cambiados  por cerveza y cigarrillos.

Son tantas las cosas que tenemos que soportar los billetes, algunas malas otras buenas, como cuando me tocó pasar por las manos de las participantes del Miss Venezuela, cuando a escondidas se reunían a jugar bingo y tomarse los traguitos, o cuando brincaba y revoloteaba en el Bingo de la Bondad o el Kino Táchira, otra estafa pública.
Pero volviendo a la realidad que estamos viviendo unos 300 mil millones de homólogos centenarios, llegó la hora de la verdad, el pasado martes 13 de diciembre, el Presidente de la República, en cadena nacional informo que, en corto tiempo seríamos sustituidos por un contingente de nuevos billetes “importados” y monedas de diferentes nominaciones.
Haciendo alusión al  “papel moneda”, como también nos llaman, el papel aguanta todo, a partir del 

mensaje presidencial donde indicó que teníamos el tiempo contado, nos quedaba  72 horas de vida, ese momento, nos cayó por sorpresa a los pocos “marrones” que quedamos en suelo patrio, unos 1800 millones, porque así como lo había asegurado uno de mis hermanos verdes de 50, la mayoría se encuentra en contra de su voluntad, en casas de cambio de Colombia, triste por la decisión presidencial de darnos “la pena de muerte”, como respuesta ofensiva a la catastrófica estafa contra la nación, a pesar de las incomodidades que les causé a todos los nacionales pues los puse a correr a las entidades financieras a depositar “la caleta”, debido a la medida presidencial, aceptamos como hijos de la patria que es necesario el sacrificio en beneficio de la nación, y los colombianos y venezolanos traidores  verán qué hacen con nosotros, si nos convierten en “dólares chimbos”, nos queman o nos convierten en prensa oligarca, el cierre de la frontera los obliga a quedarse con los “cara ê palo”, (otro apodo) nuestro sacrificio valdrá la pena por el futuro de los  hijos y nietos de esta  maravillosa nación. 

Victorjm1963@hotmail.com  CEL. 0426/8467254/  victor muñoz 7089231


No hay comentarios:

Publicar un comentario