VALENCIA; 24/12/201
Mi nombre: Billete de Cien Bolívares, serial nº BY25722451,
nací un 5 de noviembre del 2015 en la Casa de la Moneda estado Aragua, de la
República Bolivariana de Venezuela.
Mi apodo: “Un marrón”.
Mi misión: Fui creado para participar directamente en los intercambios
mercantiles de la ciudadanía facilitando el comercio junto al resto de mis
hermanos: 50, 20, 10 y los menos queridos 5 y 2.
Yo soy “marroncito”, y por ser el mayor tengo la
responsabilidad de dar la cara como representante de la moneda nacional llevando
con orgullo hasta el rincón más recóndito de la patria al rostro de nuestro
Libertador Simón Bolívar y la silueta del monumento natural Waraira Repano
(Cerro el Avila).
Mi historia: Cuando nací hace algo más de un año compañeros
de remesa (billetes verdes, no dólar, si de cincuenta), bien lo decían, si, lo
decían, que nuestro futuro económico era incierto, pues parecía que habían
“escuchado” el comentario de que estaban raptando y llevándonos en gruesas
pacas al
otro lado de la frontera con Colombia.
¿Quién estaría detrás de esta situación en la frontera para
dañar nuestra existencia, nada más y nada menos que criollos sin patria y
extranjeros facinerosos, así como lo leen, “criollitos” e importados
maltratando y asfixiando a la economía nacional, el porqué, las leyes
colombianas amparan toda esta tramoya financiera y las casi 2 mil casas de
cambio existentes legales e ilegales se dedicaron durante largo tiempo a
comprarnos, pagaban mediante transacción bancaria hasta 140 bolívares por cada
uno de nosotros, con la finalidad mediante un entramado de mafias manipular una inflación inducida que
desestabilizara los cimientos del gobierno nacional.
Mi corta existencia ha sido complicada, sin embargo me
enteré por parte de “colegas” impresos hace algunos años antes que yo, que
nuestro pasado fue diferente, fuimos los billetes más codiciados, venía gente
de todas las latitudes en busca de obtener “marrones”, toda la gente nos
quería, peleaban por poseernos y muchos hasta cometían delitos sólo para estar
con nosotros.
Los políticos de ambos bandos (gobierno y oposición) se
pelean y defienden sus principios e ideologías, unos quieren que me haga fuerte
y poderoso para mirar de tu a tu a “mister dólar”, y otros quieren que me
deshaga como la sal en el agua, sólo para ver a su enemigo político de rodillas
ante “el señor dólar”, sin pensar que el futuro de todo un país depende de que
me vaya bien.
Con mi poca experiencia, he vivido circunstancias algo
difíciles, estuve presente en una oportunidad junto a 5 millones de compañeros
que nos llevaban a pasear a un banco, cuando de repente unos tipos con máscaras
y armas de alto calibre e incluso fusiles rusos, nos secuestraron y fuimos a
parar a una montaña por los lados del estado Guárico, luego supimos que el
señor que nos agarró sin permiso lo apodaban “El Picure”, quien fue eliminado
por las fuerzas policiales, después de este embrollo, uno de sus secuaces que
se escapó del operativo policial y que se “enconchó” en un barrio de la capital
llamado Filas de Mariche, allí me dejó en una mochila junto a otros compañeros
en una licorería luego de ser cambiados
por cerveza y cigarrillos.
Son tantas las cosas que tenemos que soportar los billetes,
algunas malas otras buenas, como cuando me tocó pasar por las manos de las participantes
del Miss Venezuela, cuando a escondidas se reunían a jugar bingo y tomarse los
traguitos, o cuando brincaba y revoloteaba en el Bingo de la Bondad o el Kino
Táchira, otra estafa pública.
Pero volviendo a la realidad que estamos viviendo unos 300
mil millones de homólogos centenarios, llegó la hora de la verdad, el pasado
martes 13 de diciembre, el Presidente de la República, en cadena nacional
informo que, en corto tiempo seríamos sustituidos por un contingente de nuevos
billetes “importados” y monedas de diferentes nominaciones.
Haciendo alusión al
“papel moneda”, como también nos llaman, el papel aguanta todo, a partir
del
mensaje presidencial donde indicó que teníamos el tiempo contado, nos
quedaba 72 horas de vida, ese momento,
nos cayó por sorpresa a los pocos “marrones” que quedamos en suelo patrio, unos
1800 millones, porque así como lo había asegurado uno de mis hermanos verdes de
50, la mayoría se encuentra en contra de su voluntad, en casas de cambio de
Colombia, triste por la decisión presidencial de darnos “la pena de muerte”,
como respuesta ofensiva a la catastrófica estafa contra la nación, a pesar de
las incomodidades que les causé a todos los nacionales pues los puse a correr a
las entidades financieras a depositar “la caleta”, debido a la medida
presidencial, aceptamos como hijos de la patria que es necesario el sacrificio
en beneficio de la nación, y los colombianos y venezolanos traidores verán qué hacen con nosotros, si nos
convierten en “dólares chimbos”, nos queman o nos convierten en prensa
oligarca, el cierre de la frontera los obliga a quedarse con los “cara ê palo”,
(otro apodo) nuestro sacrificio valdrá la pena por el futuro de los hijos y nietos de esta maravillosa nación.
Victorjm1963@hotmail.com
CEL. 0426/8467254/ victor muñoz
7089231
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