Ramón Castillo
El comportamiento político-partidista del señor Jorge “cardenal” Urosa en la basílica de Santa Teresa el Miércoles Santo pasado, mientras se iniciaban los ritos religiosos para honrar la imagen del Nazareno, forma parte de la agenda de violencia que la derecha mundial se ha propuesto desarrollar en Venezuela.
El señor Urosa –lo de señor es un decir– es figura importante de la ultraderecha religiosa corrupta enquistada en la estructura vaticana. Recientemente, la Fiscalía romana anticorrupción hizo un importante decomiso de documentos que comprometen y vinculan a importantes jerarcas religiosos, quienes forman parte de los grupos ultra ortodoxos católicos que se oponen a las medidas reformistas implementadas por el actual Papa, con la “mafia” italiana, así como con gigantescas operaciones de blanqueo de capitales y desvío de fondos eclesiales.
Este escándalo amenaza con derrumbar las columnas que sostienen las milenarias estructuras vaticanas. Tanto el “Opus Dei”, la “Masonería Iluminatti”, así como influyentes sectores bancarios, económicos y grupos mafiosos italianos, incluyendo un conjunto de cardenales ultraconservadores, forman parte de esta “mafia vaticana” y sienten amenazados su poder por un Papa que tiene toda la intención de sanear la corrupción eclesial.
Precisamente, en la reciente carta firmada por un grupo de cardenales ultraortodoxos, rechazando estas medidas reformistas del actual Papa, destaca la firma del inefable Jorge Urosa. No resulta extraño, pues, que el ultramontano “cardenal” se solidarice con los grupos violentos que quieren incendiar nuestro país, firmando un comunicado donde llaman a continuar las manifestaciones contra el “dictador” y protagonice un escándalo en uno de los servicios religiosos de mayor transcendencia para el pueblo católico venezolano, para luego lanzar las culpas –como cínicamente lo hizo– sobre los chavistas. ¡Qué pena con ese señor!
ramoncas3@gmail.com
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