Teresa Carreño
Caracas, 22 de diciembre de 2017.- Hace 164 años, el 22 de diciembre de 1853, nació en Caracas la pianista y compositora María Teresa Carreño García de Sena, conocida como Teresa Carreño, hija de Manuel Antonio Carreño y Clorinda García de Sena y Toro.
Carreño inició sus estudios de piano con su padre y los continuó con Julio Hohené. El 25 de noviembre de 1862, con apenas 9 años de edad, dio su primer concierto en el teatro Irving Hall de Nueva York, donde recibió lecciones del famoso pianista norteamericano de origen alemán Louis Moreau Gottschalk. Luego de pasar una temporada en La Habana (Cuba) y Estados Unidos, donde tocó en la Casa Blanca para el presidente Abraham Lincoln, se radicó en París (1866).Teresa Carreño. Fuente (fronteradigital)
Ahí se presentó ante Pedro Roberto José Quidant, Gioacchino Rossini y Frank Liszt, quien propuso darle clases si se trasladaba a Roma, lo que no pudo llevar a cabo por razones económicas. Residenciada en París, inició su carrera de concertista que la llevó a visitar todos los países de Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur, donde ejecutaba importantes piezas clásicas y románticas acompañada de las más importantes orquestas dirigidas por eminentes maestros.
En 1873 se casó con el violinista Emile Sauret, pero se divorció en 1875 para casarse al año siguiente con el cantante de ópera Giovanni Tagliapetra. Posteriormente, con su segundo esposo fundó una empresa de conciertos, la Carreño-Donaldi Operatic Gem Company.
A mediados de 1885, volvió a Venezuela luego de 25 años, al ser invitada por el presidente Joaquín Crespo a dar un concierto en Caracas. En 1886, durante el tercer período presidencial de Antonio Guzmán Blanco, conocido como la “Aclamación” (1886-1888), fue comisionada por el “Ilustre Americano” para organizar la siguiente temporada de ópera de Caracas.
Sin embargo, en el desarrollo de esta comisión se presentó un problema cuando el elenco que contrató para tal efecto no tuvo la calidad requerida para la ocasión. Sumado a ese fracaso, la sociedad caraqueña empezó a adoptar una actitud de rechazo hacia Teresa Carreño, por ser una mujer divorciada y vuelta a casar, lo que era un escándalo para el momento.
Las circunstancias antes descritas derivaron en el boicot de las óperas presentadas y por ende en el fracaso de la temporada de ópera en cuestión.
De regreso a Europa, luego de cumplirse la sentencia popular que reza que “nadie es profeta en su tierra”, Teresa Carreño se desempeñó como solista de la Orquesta Filarmónica de Berlín, donde había fijado su residencia. Divorciada de su segundo esposo, conoció al pianista Eugêne D’Albert, con quien se casó se casó el 27 de julio de 1892 y se divorció por tercera vez en 1895.
Finalmente, en 1901 contrajo nupcias por cuarta y última vez con su cuñado Arturo Tagliapetra. Al estallar la Primera Guerra Mundial, inició una gira por España, Cuba y Estados Unidos donde falleció, víctima de un agotamiento general debido a los largos años de excesivo trabajo.
Entre sus obras como compositora figuran Himno a Bolívar, Saludo a Caracas, el vals A Teresita, dedicado a su hija; el Cuarteto para cuerdas en si bemol y el Bal en revé opus 26. Sus cenizas fueron traídas a Venezuela en 1938 y desde el 9 de diciembre de 1977 reposan en el Panteón Nacional. En su honor, el principal complejo cultural de Caracas, inaugurado en 1983, lleva su nombre.
Fuentes