Fuente: A.E. (08:25 HLV)
Buen día remitimos el Resumen de Opinión
TEMAS ABORDADOS
TEMA: ELECCIONES PRESIDENCIALES – CAMPAÑA ELECTORAL
MATRICES: FALLIDA CAMPAÑA ELECTORAL, “ENFLAQUECIDO JOLGORIO”, AUSENCIA DE DEBATE Y DE PROGRAMAS DE GOBIERNO, “VELORIO DE LA DEMOCRACIA”.
TEMA: CAMPAÑA ELECTORAL – OPOSICIÓN PRO - VOTO
MATRICES: MAYORÍA DE LOS VENEZOLANOS QUIERE VOTAR, NUEVO GOBIERNO, CAMBIO PACÍFICO Y NO VIOLENTO - DEMOCRÁTICO Y NO POR LA FUERZA, PODEMOS CAMBIAR AL GOBIERNO CON VOTOS.
TEMA: SITUACIÓN ECONÓMICA – CASO ALIMENTOS KELLOGG’S
MATRICES: PARTIDA DE EMPRESAS MULTINACIONALES, SATANIZACIÓN EMPRESA PRIVADA, RETÓRICA HOSTIL, MARCA KELLOGG’S: “PARTE DE LA IDENTIDAD DEL PAÍS”- “NÓMINA CULTURAL DE LA VENEZOLANIDAD”, “ALIMENTO A LAS MESAS NACIONALES”, DETERIORO DEL PAÍS, INFLACIÓN.
BALANCE GENERAL
EDITORIAL (El Nacional): Aunque al gobierno de Nicolás Maduro no le agrade ni tampoco a su alter ego, la inefable señora Lucena, lo cierto es que estas supuestas elecciones no levantan ni un mal pensamiento,según una reducida encuesta llevada a cabo entre colegas periodistas que tienen tras de sí años de experiencia en estas lides. (…) Estas elecciones saben a sopa fría, a carne sin sal, a verdura podrida, servida en la morgue de Bello Monte.
EDUARDO FERNÁNDEZ (Últimas Noticias): Yo voy a votar por respeto a mis principios. Mis principios me ordenan hacer todo lo posible por servir al bien común. Venezuela necesita un cambio de gobierno. La Constitución Nacional nos permite cambiar al gobierno con votos y no con balas. (…) Mi conciencia (…) me ordena votar en nombre del bien común, en atención al interés general. (…) Mi lectura de las encuestas me dice que la abrumadora mayoría de los venezolanos quiere un cambio de gobierno. (…).
DAVID UZCÁTEGUI (El Universal): Parafraseando la famosa línea final de los dibujos animados [“Eso es todo, amigos”], bien pudo ser eso lo que dijo la empresa multinacional Alimentos Kellogg’s al anunciar su partida de Venezuela. (…) Sin embargo, la creciente partida de empresas multinacionales de nuestro país, ya no sorprende a nadie. (…) . Entre los casos más sonados, podemos recordar las partidas de marcas como Clorox, Kimberly Clark y General Motors. (…) Desde hace mucho tiempo, por parte del Ejecutivo nacional, se ha convertido en práctica el satanizar a la empresa privada. (…) Actualmente, la retórica hostil contra todo lo que no sea oficialismo se ha enseñoreado en nuestro territorio, y el episodio de Kellogg’s no es más que el botón de muestra.
EXTRACTOS DE LOS ARTÍCULOS DE OPINIÓN
EDITORIAL: Elecciones con sabor a nada (El Nacional)
Aunque al gobierno de Nicolás Maduro no le agrade ni tampoco a su alter ego, la inefable señora Lucena, lo cierto es que estas supuestas elecciones no levantan ni un mal pensamiento, según una reducida encuesta llevada a cabo entre colegas periodistas que tienen tras de sí años de experiencia en estas lides.
Tampoco la gente de a pie, los ciudadanos del común, le encuentran un mínimo parecido a este enflaquecido jolgorio si se le compara con lo que anteriormente denominaban “campañas electorales”, en las que prevalecían marchas en las calles, mítines de cierre en las grandes avenidas de las capitales del interior del país y en Caracas, consignas a cual más ingeniosas o atractivas, jingles que animaban el fervor de los partidarios del candidato en cuestión. (…)
Pero no todo se quedaba en alegría y entusiasmo, pues parte importante de la campaña lo constituían también los debates por televisión entre los principales candidatos, la presentación con suficiente anterioridad ante la opinión pública de los programas de gobierno destinados a su discusión y crítica. Todo ello se exponía en medio de batallas de opinión en las páginas de los principales diarios y programas de radio y televisión del país, animados por intelectuales y columnistas de lengua incisiva que no daban tregua a los adversarios.
No quedaban fuera de esta batalla cívica los gremios de maestros y profesores, las universidades y los colegios de profesionales egresados de nuestras casas de estudios, los militares retirados, las enfermeras y los técnicos en diferentes especialidades, las federaciones campesinas y los grandes y pequeños empresarios del agro, los comerciantes y los industriales. Y qué decir de los sindicatos, en especial los que agrupaban a los trabajadores petroleros, de la construcción, de las empresas de Guayana, del sector automotriz, de los trabajadores de los puertos y aeropuertos, de los transportistas y autobuseros, motores de grandes huelgas y protestas que pusieron en jaque a los gobiernos de turno.
La batalla electoral arropaba todo, desde Fedecámaras y Consecomercio hasta las principales centrales sindicales, como la Confederación de Trabajadores de Venezuela o, la más crítica, de los Trabajadores Unidos de Venezuela, con el veterano luchador Villegas, modesto e quebrantable, o la que inspiraba a los trabajadores socialcristianos, Codesa.
Recordemos además lo que significaba el Sindicato de Trabajadores de la Prensa y luego la AVP y su consecuencia gremial, el Colegio de Periodistas, que luego un traidor a la democracia vendió al chavismo por unas cuantas lentejas. ¿Y las federaciones de centros universitarios, paridoras múltiples de líderes y oradores, de diputados y senadores, de luchadores torturados y muertos por militares? ¿Y los poetas, los narradores, los artistas plásticos, los músicos, los teatreros y dramaturgos, los arquitectos y los cineastas? ¿Dónde están en este velorio de la democracia que no los admite como protagonistas?
Estas elecciones saben a sopa fría, a carne sin sal, a verdura podrida, servida en la morgue de Bello Monte.
EDUARDO FERNÁNDEZ: Por principio (Últimas Noticias)
Yo voy a votar por respeto a mis principios. Mis principios me ordenan hacer todo lo posible por servir al bien común. Venezuela necesita un cambio de gobierno. La Constitución Nacional nos permite cambiar al gobierno con votos y no con balas.
Mi conciencia me dice que hay que votar. (…) La mía me ordena votar en nombre del bien común, en atención al interés general.
No tengo cara para decirle a un compatriota que está pasando hambre, a un venezolano que vive la angustia deno tener cómo darle de comer a sus hijos, que no consigue medicinas para sus enfermos, (…). Por amor al prójimo yo tengo que votar el 20 de mayo. Tengo que votar para cambiar al gobierno, para encender una nueva esperanza y para conquistar el derecho que tenemos los venezolanos a vivir mejor.
Para mí, votar es ejercer un derecho y cumplir un deber. (…)
La mayoría de los venezolanos queremos votar y un nuevo gobierno lo más pronto posible. La mayoría de los venezolanos queremos que el cambio sea pacífico y no violento. Que el cambio sea constitucional y no al margen de la constitución; que el cambio sea electoral y no factico, y que el cambio sea democrático y no impuesto por la fuerza.
Por supuesto que estoy consciente de la ausencia de condiciones objetivas para una elección ejemplar y transparente. No sé si esas condiciones ideales se van a lograr nunca. Lo que sí sé es que el hambre del pueblo no aguanta más y que los venezolanos que podemos cambiar al gobierno con nuestros votos, (…).
Hay gente muy sabia, (…) que piensan que la opción para sacar al gobierno es no votar. Respeto su decisión.No he logrado que me expliquen cómo es que se cambia de gobierno sin votar. Mi lectura de las encuestas me dice que la abrumadora mayoría de los venezolanos quiere un cambio de gobierno. (…).
DAVID UZCÁTEGUI: Eso es todo, amigos (El Universal)
Parafraseando la famosa línea final de los dibujos animados, bien pudo ser eso lo que dijo la empresamultinacional Alimentos Kellogg’s al anunciar su partida de Venezuela.
Los creadores y comercializadores del (…) Corn Flakes, (…) permanecieron en Venezuela durante cincuenta y siete años, con sus plantas y operaciones basados aquí, (…) Con semejante historial, la marca ya formaba parte de la identidad del país, y sus productos eran cotidianos en la dieta del venezolano desde hace varias décadas. Igualmente, toda su imagen y sus personajes se habían integrado a nuestro día a día, formando parte de la nómina cultural de la venezolanidad, de esa venezolanidad que se construyó a lo largo del siglo XX, (…)
No solamente se trataba de una empresa que llevaba alimento a las mesas nacionales. También hay que ver la otra cara de la moneda: la del empleo estable que benefició a miles de trabajadores durante todos estos años (…)
Sin embargo, la creciente partida de empresas multinacionales de nuestro país, ya no sorprende a nadie. (…) . Entre los casos más sonados, podemos recordar las partidas de marcas como Clorox, Kimberly Clark y General Motors.
La compañía había dicho en febrero que el deficiente acceso a materias primas y los escasos dólares para importar bienes debido a los controles cambiarios, perjudicaron la capacidad de la multinacional para continuar aquí. (…)
Entre las razones para cesar por completo las operaciones se encuentran la situación económica actual y el deterioro del país, según las declaraciones ofrecidas en aquellos días. Aunque no se nombran los elevados índices de inflación, (…) Una situación que, sin duda, incide en las caídas de las ventas de cualquier producto.
Desde hace mucho tiempo, por parte del Ejecutivo nacional, se ha convertido en práctica el satanizar a la empresa privada. Adicionalmente, se le suma el perverso elemento complementario de señalar como nocivo todo lo que huela a extranjero, (…)
Es particularmente triste la respuesta de la administración central al anuncio de la partida de Alimentos Kellogg’s.
Lejos de un llamado al diálogo, de la búsqueda de una solución, (…) para abrir la posibilidad de su permanencia, son señalados y estigmatizados, se les acusa de ser parte de un complot internacional, se amenaza con investigaciones y se pide la persecución en el exterior de sus representantes.
(…)
Ya ha pasado mucho tiempo desde los días en los cuales el exembajador de Estados Unidos en nuestro país,John Maisto, decía que no hay que hacerles caso a las palabras del gobernante, sino a los hechos. Ciertamente, en un principio de este experimento político, acciones y discurso parecían seguir por caminos distintos; pero más de un agudo analista advirtió en aquellos tiempos que las palabras terminarían por convertirse en hechos y así fue.
Actualmente, la retórica hostil contra todo lo que no sea oficialismo se ha enseñoreado en nuestro territorio, y el episodio de Kellogg’s no es más que el botón de muestra de hoy, en un panorama noticioso de permanente turbulencia, ante el cual un país entero no puede alcanzar la paz y mucho menos el progreso.
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