Pronto se estrenará su segundo disco como solista, llamado Ciudad de Guacamayas, dedicado a la urbe que la ampara y a su hijo...
Ella tiene una voz sublime y angelical. Es esa misma herramienta vocal con la que enamora a los venezolanos de esta cálida tierra de héroes y heroínas, describiendo en sus letras musicales la belleza natural y cultural que tenemos.
Ella es coriana de nacimiento, merideña de crianza y caraqueña por purito amor. Dice que la capital le ha dado mil motivos para quedarse, por ser la urbe donde se encuentran distintas expresiones culturales, y por el movimiento que la ha llevado a mostrar su talento en todos los espacios pensados para el disfrute de sus habitantes.
Viene de una familia de músicos. Recuerda que cuando era chama, se reunían en familia y se armaba la pachanga con instrumentos musicales y el canto de su madre. “Ella me decía que yo también cantaba, pero lo confirmé fue después de un tiempo. Tenía mucha razón”.
Ella es Ana Cecilia Loyo, una mujer sensible y tierna, amante de la música tradicional latinoamericana y madre de Luciano, su retoño de 3 años, la luz de sus ojos y quien le mueve todo su ser, o por lo menos así lo expresa al hablar de él. Cantante y compositora de la música tradicional, soñadora y bailadora de ritmos caribeños.
Se graduó de diseñadora gráfico en Mérida, pero más adelante decidió dedicarse a la música porque sentía la necesidad de expresar con su voz ese sentir nacionalista y patriota.
Enaltece a Venezuela con sus cantos. Así lo demostró en su primer disco Sol Mayor, donde canta al Catatumbo con una gaita de furro y un golpe larense con el tema promocional que lleva el nombre de su primera creación. Ahora está próxima a lanzar su segundo disco como solista, que se llamará Ciudad de Guacamayas, dedicada a la Caracas y a su Luciano.
—¿Cómo asumes la maternidad?
— En estos tiempos es muy compleja, por lo que culturalmente hemos aprendido. Ha sido difícil, pero lo he llevado con amor. Trato de hacerlo con una visión muy libre, esa crianza desde el respeto. Trato de inculcar valores desde la conciencia y la reflexión. A pesar de toda la alienación con las comiquitas y los videojuegos, sus gustos son los animales: las vacas, chivos, caballos, etc. Cuando viajamos a Falcón disfruta mucho del paisaje y la naturaleza, y desde ese punto vamos abriendo su horizonte al disfrute de lo presencial, dejando a un lado lo tecnológico. Mi papá siempre nos obsequiaba libros que nos abrían el panorama, y en ese momento no lo entendía. Hoy se lo agradezco de corazón. A Luciano no lo privo de la tecnología, pero siempre le muestro otras cosas, sencillas, pero que son esencialmente maravillosas.
Siempre digo que no soy la mamá más convencional, porque siempre lo tuve conmigo en todas partes, cantaba con él metido en el canguro. Ahora no puedo hacer eso porque está mucho más activo, pero tengo el apoyo de mi familia y la de mi esposo.
—¿A quién o a qué le compones?
— Otilio Galindez y Rafael Silveira son dos grandes de la música tradicional a quienes admiro, y ahora que me haces esa pregunta, recuerdo que Silveira siempre decía que uno tiene millones de razones para cantar, incluso un despecho, desde la naturaleza. Eso lo hacía el maestro Otilio Galíndez en su tema Sin tu mirada, que dice: “Quedar sin tu mirada vespertina, será morir un poco cada día, sentirse muy ajeno a este sol, será cual despedir la primavera”. Es un guayabo poético. Yo estoy con ese norte bien claro, hacia dónde va mi composición. No intento ser más de lo que soy, escribo lo que siento. Le he escrito al Catatumbo, al cuatro venezolano, a Caracas, a San Benito, a muchas cosas que tienen que ver con nuestra identidad.
En mi nuevo disco, que tiene arreglos musicales de Xavier Perri, le canto a esta “Ciudad de Guacamayas”. Cuando mi hijo nació me reconcilié con Caracas, porque al principio era una locura para mí.
—Cuéntame más de tu nuevo disco.
— Siempre echo el cuento porque cuando uno llega a Caracas, la ciudad te golpea; la dinámica es muy fuerte. Luego que nace Luciano veo a Caracas desde otra perspectiva. Nace en una zona donde abundan las guacamayas, por allá en Los Próceres, Los Símbolos, Las Acacias. Un paisaje bellísimo, y fue en ese ambiente donde decido hacer esa canción.
—¿Qué te gusta escuchar y bailar?
— Me gusta mucho la música latinoamericana, la popular en todos sus aspectos, disfrutar de lo nuestro, me encanta. Lo que me gusta bailar es muy variado. Por ejemplo la salsa brava, la música tuyera, me encantan las cantoras. Me gusta la música popular en todos los aspectos.
—¿Qué es la felicidad para ti?
— Más allá de lo cursi y lo romántico pienso que el amor, en todos sus sentidos, es parte de la felicidad. Mi hijo es una felicidad muy grande para mí. Cuando lo miro se me olvidan todos los problemas que podría tener. Aunque es válido que muchas mujeres decidan no tener hijos.
Mi hermana, por ejemplo, decidió eso y su felicidad es su trabajo. Yo lo concibo hacia la música. Es una satisfacción infinita.
Cuando voy a Coro, siento que la sangre me corre más rápido. Me encanta mi tierra natal, es una belleza de pueblo, su gente… Yo siempre vuelvo. El cerro Santa Ana que es un oasis, un ícono muy importante. Tiene médanos, playas, sierra y gente trabajadora, del campo. Estoy muy enamorada de Venezuela, no concibo estar en otro lado. Me encanta viajar y conocer, pero yo estoy enamorada de mi país, es el más hermoso del mundo.
—¿En qué crees?
—Alí decía: “Por encima de la idea”. Creo que Caracas representa la polarización de todo. Tengo grandes amigos y siempre desde el respeto comparto con ellos. Siempre coincidimos en la música. Con mi familia también tengo mis diferencias, pero sabemos cómo disfrutarnos cuando nos reunimos, y no es motivo de discordia.
Soy completamente de izquierda, no concibo al ser humano de otra manera. Intento acercarme mucho a Dios y menos a las religiones.
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*Biografía Mínima
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*Biografía Mínima
Nació en Coro el 19 de octubre de 1984. Toda su familia es de Churuguara, Santa Cruz de Bucaral. Se crió en Mérida, donde también estudió bachillerato y diseño gráfico en la Universidad de los Andes. Tiene cuatro hermanas y recuerda que desde muy pequeña se vinculó con el mundo musical, pues en su familia todos son músicos guataqueros.Nació en Coro el 19 de octubre de 1984. Toda su familia es de Churuguara, Santa Cruz de Bucaral. Se crió en Mérida, donde también estudió bachillerato y diseño gráfico en la Universidad de los Andes.
Tiene cuatro hermanas y recuerda que desde muy pequeña se vinculó con el mundo musical, pues en su familia todos son músicos guataqueros.Es cantante y compositora de música tradicional, le canta Venezuela y sus tradiciones, rescatando la identidad de esta tierra. Se formó en el ámbito musical de la mano del profesor Julio César Marín (2001) y como cantante de Voces Mixtas Cuatropuntus (2002), en la Casa de la Cultura Juan Félix Sánchez, en la Ciudad de Mérida. Es miembro fundadora de la agrupación de música tradicional venezolana Venezuela Inmensa, que desde el año 2003 viene realizando la difusión de la música popular.
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