Habitantes de Miguel Peña piden mejoras de servicios
FOTO PLOMADA
Es imprescindible referirnos antes a la Parroquia Candelaria
para poder comprender los orígenes de lo que es hoy la parroquia Miguel Peña y
porque lleva el nombre de ese prócer.
La Parroquia Candelaria tienes muchos aspectos histórico,
comenzando con su iglesia que se remonta desde lo colonia, la cual se empezó a
construir en el año 1782, otorgada la licencia por monseñor Mariano Martí,
Obispo de Caracas y Venezuela. También esta parroquia aparece en el proceso
independista 1810-1811, pasando por el proceso republicano de 1830 hasta la
Valencia Pre-industrial.
Según el Dr. Guillermo Mujica Sevilla en sus libros titulado
De Azules y Brumas tomo II – III refiriéndose a la Parroquia Candelaria, dice:
“había un general llamado Matías Salazar (Matiitas) como lo conocía el pueblo y
que nació en el Pao (Cojedes) en 1828. Fue un hombre inquieto con actividad
militar en tiempo de Guzmán Blanco que estuvo al principio con su compadre,
pero luego se puso contra él. El presidente Guzmán se encontraba en Valencia y
Matías le tendió una “trampa”. Lo invito a conocer un estupendo caballo “Rucio
Moro”, en una caballeriza en Valencia, Guzmán iba a atender la invitación pero
no fue, porque alguien le advirtió que si penetraba en la caballeriza lo iban a
matar varios hombres de Matiítas, que lo estaban esperando... pues bien, la
tradición dice que dicha caballeriza estaba en la parroquia Candelaria. Esto
ocurría a finales del siglo (XIX).
Don Miguel Colombet, eminente periodista e historiador,
lamentablemente desaparecido, en su Carabobo histórico pintoresco (II) nos
informa sobre otros aspectos de la Candelaria. Uno de ello es que antes de ser
Plaza Peña en 1881, fue denominada por la municipalidad valenciana “Plaza Gregoriana”
en homenaje a José Gregorio Monagas, bienhechor de los esclavos, incluso se
ordenó colocar en el centro de la plaza una estatua de Monagas (1877), lo cual
no llegó, aparentemente a realizarse. Fue la estatua de Miguel Peña la que se
colocó en la plaza y fue inaugurada por el Presidente de la República General
Guzmán Blanco el 22 de Septiembre de 1881.
Hoy no hablaré del prócer, sólo diré que el Dr. Miguel Peña,
valenciano hombre de discutida pero importantísima trascendencia en los destino
de la república en el proceso de 1830, de profesión abogado, quien vivió entre
1780 y 1833, con nacimiento y fallecimiento en Valencia muy cerca de la Plaza
Candelaria por la calle Cantaura. De allí presumo le colocan el nombre a
nuestra parroquia, ya que estos espacios pertenecían a la Parroquia Candelaria.
Valencia sigue en su transcurrir y recibe al siglo XX con la
aparición del petróleo como palanca de desarrollo para la economía venezolana y
la parroquia Candelaria con sus hatos, caballerías, pequeñas haciendas,
cañaverales y grandes potreros con sus lagunas comienzan a formarse al sur de
la parroquia algunos caseríos.
La dinámica espacial y el crecimiento de Valencia al sur de
la Candelaria en las primeras décadas del siglo XX son habitadas por los
moradores, peones de fundo comienzan a establecer pequeños asentamientos a la
sombra de los grandes terratenientes dueños de estos hatos que forman parte de
esa clase social llamada “la Valencianidad”. Luego, muchas de estas tierras
fueron abandonadas por ellos, al no poseer los documentos legales, otros se
fueron muriendo, pero lo que sí es ciertos es que estos terrenos desde sus
origen eran ejidos del Municipio Valencia. En entrevista a vecinos con más de
50 años viviendo en la Parroquia Miguel Peña, comentan que existió una gran
zona llama Cruz de Legua, lo que es hoy Lomas de Funval y por allí el general
Cedeño compadre de Juan Vicente Gómez tenía un gran hato.
Es en aquella Valencia empedrada en las primeras décadas del
siglo XX que la ciudad comienza su desarrollo poblacional, lento pero
indetenible y los espacios agrícolas y ganadero del sur son visitados y
asechados por los moradores de la periferia de la ciudad y de otras latitudes
en busca de trabajo y un lugar donde vivir. Ya para ese entonces funcionaban los
telares Valencia muy cerca de la Plaza Candelaria (pequeña zona industrial) muy
cerca de donde hoy funciona la Bomba la Concha.
Para la década de 1940, estas grandes haciendas, potreros,
ocupadas por campesinos, moradores y trabajadores de esos fundos se van
convirtiendo en pequeños caseríos (lo que es hoy Bocaina, Regino Peña, etc.)
alrededor del gran Camino Real hoy avenida Aránzazu, que era una de la vía
principal para transitar a esta zona, también por aquí sacaban al ganado de los
hatos, hay que recordar que donde es hoy sector la Castrera y Ricardo Urriera
existía una romana donde pesaban el ganado, luego lo llevaban una parte al
matadero (hoy periférico) y la otra a la estación Camoruco (actual Rectorado
Universidad de Carabobo). Este camino se iniciaba desde Cruz de Legua hasta
llegar a la Plaza Bolívar, donde los pobladores de la zona se dirigían a los
almacenes de Valencia a comprar su aceite, sus telas, la sal y de vez en cuando
su aguardiente.
En la década de los 50 y 60 ya comenzaban a desarrollarse
algunos centros urbanísticos y algunas construcciones en esta zona, dentro de
las cuales se encuentran las urbanizaciones Palotal, Fundación Mendoza y la
remodelación de los puentes históricos El Boquete, Dos Bocas (el Ahorcado) y
Santa Rosa.
En la década de los 70, esta parroquia comienza a tener
presencia oficial dentro del municipio Valencia, es fundada el 04 de agosto de
1971, siendo unos de sus fundadores el insigne valenciano don Oswaldo Feo
Caballero. La parroquia comienza una fase de construcción de algunas avenidas y
calles tales como: Avenida Aránzazu, Sesquicentenario, la Vía el Paito,
Lisandro Alvarado y avenida Enrique Tejera.
Las décadas de los 80 y 90 marcan el crecimiento abrumador y
violento que sufrieron estos espacios, para los noventas no era la sombra de lo
que fue 30 años atrás, de aquellas haciendas, potreros, lagunas y sembradíos no
quedaron rastros, la parroquia se convierte en la más poblada del municipio, a
pesar de ser una de las parroquia con menos años de fundadas.
Actualmente la parroquia tiene aproximadamente 570.000
habitantes, casi la mitad de la población de Valencia y es mayor que la
población del estado Cojedes. Con una población eminentemente joven promedio de
edad 24 años que nos lleva a decir que hay un potencial en capital social para
el desarrollo del estado Carabobo.
Cada año que pasa la parroquia sigue avanzando en su
desarrollo, sus habitantes dan un ejemplo de dignidad, de trabajo, sobre todo
su juventud, que cada día se prepara con esfuerzo. Las familias luchan para
garantizar un mejor porvenir a sus hijos, el parroquiano de Miguel Peña es
trabajador, pujante y progresista.
Esperando que los futuros gobernantes (Gobernador, Alcalde,
Diputados Concejales), se recuerden de trabajar más por ella. Desde aquí le
enviamos un mensaje de reflexión: más amor, cariño, respeto.
En este nuevo aniversario le recordamos que la parroquia no
puede seguir siendo vista como un atractivo electoral. Los habitantes de Miguel
Peña exigimos que nos construyan más espacios culturales (ateneo, casa
culturales, complejos deportivos, culminación de instituciones educativas,
especialmente liceos. Muchas
comunidades aun continúan sin ser vicios públicos tales como las calles,
agua, luz, servicios telefónicos cloacas. tal es el caso de la comunidad “Monte
Sacro” con mas de 17 años que las calles completamente de tierra, monte y sin
alumbrado publico
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