Caracas, 09 de junio de 2018.-  Este 9 de junio se cumplen 128 años del natalicio del poeta venezolano José Antonio Ramos Sucre, considerado uno de los escritores más destacados de la historia literaria venezolana.
José Antonio Ramos Sucre nació en Cumaná, Estado Sucre el 9 de junio del año 1890, hijo de Jerónimo Ramos Martínez y de Rita Sucre Mora, sobrina del Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, Ramos Sucre aprendió sus primeras letras en su tierra natal, y en 1900 fue enviado a Carúpano para ser educado por su padrino y tío paterno, el presbítero e historiador José Antonio Ramos Martinez, quien lo inició en el latín y los libros, pero también le apartó de los juegos infantiles.
En Caracas estudió Derecho y Literatura en la Universidad Central de Venezuela, obteniendo en 1917 el grado de Doctor en Ciencias Políticas, a la vez que sumaba a los idiomas que ya manejaba, el portugués, el sueco, el danés y el holandés. Durante 14 años desarrolló una amplia labor como docente, y ya desde 1911 se había dado a conocer como poeta publicando en casi todas las revistas y diarios, donde aparecieron al menos 108 de sus poemas en prosa.
Reunió su obra en Trizas de papel, Sobre las huellas de Humboldt, ambos integrados a La Torre de Timón. En 1929 publicó juntos dos libros distintos, Las formas del fuego y El cielo de esmalte.
Su poesía, escrita en prosa, ha sido objeto de muchos análisis con la intención de catalogarla, sin éxito, como vanguardista o pre-surrealista.
Críticos literarios coinciden y le reconocen un rechazo al criollismo que reinaba en el ámbito literario venezolano e identifican en su poesía una recurrente supresión del «que» relativo y el cultivo del monólogo y el «yo».
La temática que empleó Ramos Sucre en su obra estuvo caracterizada por el uso frecuente del simbolismo, la mitología, personajes históricos venezolanos, lo fantástico y esotérico; el tema de la muerte ocupó un gran espacio en su producción literaria.
Su vida personal, universitaria y profesional estuvo signada por las vicisitudes propias de las guerras civiles en su país y, en especial, el gobierno del General Juan Vicente Gómez (1908-1935) quien gobernó Venezuela, como dictador, durante su transición rural a la petrolera.
Ramos Sucre libró una larga lucha contra el insomnio hasta que la perdió cuando cometió suicidio en la ciudad de Ginebra, Suiza, en el año 1930.
Sus restos mortales reposan en el Cementerio de Santa Inés de la ciudad de Cumaná, estado Sucre, Venezuela.
La prosa de Ramos Sucre, afinada, tajante y exquisita como su composición poética presenta en múltiples casos una propuesta a destiempo existencialista (a través de la metamorfosis del «Yo») pues no solo la belleza de esta evolución en toda su obra se ve mercada si no la supresión de posesivos y de el «que», repercutiendo en cierta forma como una expresión de la permeabilidad de los grandes clásicos literatos venezolanos como Ricardo Leon y Baralt, Ramos Sucre es considerado un erudito y maestro de la poesía venezolana en múltiples y reconocidas personalidades letradas .   /CP


Fuentes: Agencias