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sábado, 30 de abril de 2016

Recuerda, Señor, lo que nos ha sucedido; toma en cuenta nuestro oprobio.

Lamentaciones 5Nueva Versión Internacional (NVI)

Recuerda, Señor, lo que nos ha sucedido;
    toma en cuenta nuestro oprobio.
Nuestra heredad ha caído en manos extrañas;
    nuestro hogar, en manos de extranjeros.
No tenemos padre, hemos quedado huérfanos;
    viudas han quedado nuestras madres.
El agua que bebemos, tenemos que pagarla;
    la leña, tenemos que comprarla.
Los que nos persiguen nos pisan los talones;
    estamos fatigados y no hallamos descanso.
Entramos en tratos con Egipto y con Asiria
    para conseguir alimentos.
Nuestros padres pecaron y murieron,
    pero a nosotros nos tocó el castigo.
Ahora nos gobiernan los esclavos,
    y no hay quien nos libre de sus manos.
Exponiéndonos a los peligros del desierto,
    nos jugamos la vida para obtener alimentos.
10 La piel nos arde como un horno;
    ¡de hambre nos da fiebre!
11 En Sión y en los pueblos de Judá
    fueron violadas casadas y solteras.
12 A nuestros jefes los colgaron de las manos,
    y ni siquiera respetaron a nuestros ancianos.
13 A nuestros mejores jóvenes los pusieron a moler;
    los niños tropezaban bajo el peso de la leña.
14 Ya no se sientan los ancianos
    a las puertas de la ciudad;
    no se escucha ya la música de los jóvenes.
15 En nuestro corazón ya no hay gozo;
    la alegría de nuestras danzas se convirtió en tristeza.
16 Nuestra cabeza se ha quedado sin corona.
    ¡Ay de nosotros; hemos pecado!
17 Desfallece nuestro corazón;
    se apagan nuestros ojos,
18 porque el monte Sión se halla desolado,
    y sobre él rondan los chacales.
19 Pero tú, Señor, reinas por siempre;
    tu trono permanece eternamente.
20 ¿Por qué siempre nos olvidas?
    ¿Por qué nos abandonas tanto tiempo?
21 Permítenos volver a ti, Señor, y volveremos;
    devuélvenos la gloria de antaño.
22 La verdad es que nos has rechazado
    y te has excedido en tu enojo contra nosotros.