martes, 3 de abril de 2018

Victoria sobre la muerte


Ramón Castillo


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“He aquí­, les digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados…Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita; sorbida es la muerte con victoria” (Primera carta de San Pablo a los corintios 15: 50)  Escuché este pasaje bíblico en los labios del Presidente Hugo Chávez un 11 de abril de 2007, en medio de una oración ecuménica en la que conmemorábamos cinco años de los mártires y las mártires de Puente Llaguno. Chávez se dirigía a una multitud entre los cuales estaban varios familiares de los caídos aquella infausta tarde de abril de 2002, y como un predicador de la esperanza, como un pastor de pueblos, un profeta del Otro Mundo Posible como era, les recordaba a los familiares de las víctimas que el sacrificio de sus seres queridos no había sido en vano, porque ellos continuaban vivos en los logros de la revolución bolivariana. Una tarde triste marzo, todos fuimos sacudidos por la desaparición física del Presidente Hugo Chávez. Nos abatimos, lloramos y preguntamos a Dios ¿Por qué?  La respuesta está en las palabras de San Pablo: “La muerte ha sido sorbida por la victoria”  Así como Jesús venció la muerte, así como la venció el Libertador Simón Bolívar, como la vencieron los caídos el 27 de febrero 89, el 4 de febrero del 92 y los mártires de Puente Llaguno; así también la venció el Comandante Chávez. En cada triunfo de la revolución bolivariana, Chávez continúa viviendo, porque vive en la lucha y en la victoria de su pueblo. Demos gracias a Dios, Nuestro Padre y Madre, por la vida del Presidente Hugo Rafael Chávez Frías, por nuestros mártires, que como Jesús transitaron por los caminos de la justicia y la paz y dejaron un legado invalorable para el pueblo entregándonos su vida. “Nadie tiene mayor amor, que aquel que ponga su vida por sus amigos” (Evangelio según San Juan 13:13)  En nombre de Cristo y en memoria de Chávez y de todos nuestros mártires, caminemos y luchemos con ellos hacia nuestra redención definitiva.
Ramón Castillo
ramoncas3@gmail.com

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