domingo, 3 de marzo de 2019

Gustavo Márquez a PANORAMA: “Evitar la guerra en Venezuela lo vale todo”


Yesibeth Rincón
Archivo
Evitar la guerra lo vale todo y en este caso la guerra sería la destrucción de Venezuela, frente a este escenario el exembajador en Colombia y exministro de Industria y Comercio, Gustavo Márquez, plantea el diálogo como único camino que lleva a la paz.

Un diálogo en el que se acuerde necesariamente una consulta a las urnas electorales, que pase por un referendo consultivo y, posteriormente, de ser aprobado, unas elecciones en un lapso de seis meses que lleven a la reinstitucionalización del Estado, la renovación de todos los poderes públicos. Márquez, quien forma parte de la Plataforma en Defensa de la Constitución,  plantea que sea la Organización de Naciones Unidas (ONU) quien acompañe al país en esta ruta.

—En su opinión, ¿cuáles son las claves de la crisis?
—La primera es la necesidad de que la AN y el Gobierno, como instituciones, más allá de las apreciaciones que puedan tenerse el uno del otro,  se sienten a dialogar para buscar la reinstitucionalización del país a través del consenso alrededor de un CNE que permita consultarle al pueblo si deben o no relegitimarse los poderes públicos. La primera clave es el diálogo, y para eso no puede haber argumentaciones como que el Gobierno gana tiempo, o que los anteriores no dieron resultados (...). En República Dominicana se avanzó en lo que era la reestructuración del CNE. La segunda clave, consultar al pueblo para lograr la reinstitucionalización (...).
—En un eventual diálogo, ¿quiénes podrían ser mediadores?, porque varios organismos han mostrado el interés...
—Es fundamental la mediación de Naciones Unidas, porque es quien frente a esta situación ha sido ecuánime, no ha tomado partido por ninguno de los dos factores, aunque reconoce a Maduro porque es el presidente en ejercicio, pero no ha querido entrar en el conflicto de dualidad de poderes y se ha ofrecido como mediador. Además, las Naciones Unidas tiene todos los instrumentos no solo para acompañar el diálogo, sino buscar una salida pacífica, democrática, electoral. 

Tiene los instrumentos para canalizar la cooperación internacional en la emergencia social que vive Venezuela, eso implica desechar de una vez esta llamada ayuda humanitaria, forzada, y utilizada políticamente (...) De una vez que entre en el escenario la Unicef, la OPS, la OMS, la FAO y otras organizaciones de la ONU que tienen fondos y pueden ser receptores de donaciones para un programa integral de cooperación humanitaria con Venezuela. Incluso, la ayuda que EE UU quiera aportar pudiera ser canalizada a través de estos mecanismos.
—¿Por qué un  referendo consultivo?, otros sectores han hablado de elecciones generales...
—El referendo consultivo tiene como objetivo devolverle al pueblo su soberanía popular, que ha sido conculcada, tanto por el Psuv cuando se aprobó esa Constituyente que asumió poderes supraconstitucionales, lo cual es írrita completamente, porque no puede haber nada por encima de la Constitución. Así como también esta juramentación de Guaidó que, aunque fue inconsulta, la ha venido apoyando la mayoría de la AN, y que además estableció una juramentación asumiendo un supuesto vacío de poder, y por esa vía asume, pues no existe tal ausencia del Presidente; con lo que también se pusieron al margen de la Constitución y mucho más cuando invoca una intervención extranjera, lo cual violenta el artículo 1 de la propia Constitución. Ambos están fuera de la Carta Magna.
El referendo consultivo es vinculante y se puede aplicar cuando hay una situación extraordinaria y excepcional como la que está ocurriendo, donde hay dos gobiernos, dos TSJ, dos fiscales, dos parlamentos, incluso, un ejército nacional y por el otro se invoca un ejército extranjero, estamos frente a una crisis institucional y política que requiere una consulta al soberano.
—¿Qué se le preguntaría al pueblo?
—La pregunta que tiene que responder el pueblo es si quiere o no relegitimar los poderes públicos y que se convoque unas elecciones para elegir nuevos poderes como máximo seis meses después de aprobado ese referendo. Para poder hacer la consulta debe haber un diálogo previo para escoger un CNE de consenso, que sea creíble para ambas partes y para todo el país, eso lo pueden estructurar por la vía de la negociación.
El referendo consultivo es muy rápido y fácil. Es simplemente responder una pregunta y en quince días o un mes podría organizarse (...).
—¿Cuán  entrampada está la situación en este momento?, porque ninguna de las partes cede.
—Está muy entrampada en primer lugar para los venezolanos, pero la trampa es porque estamos frente a dos factores que se disputan el poder de espaldas al pueblo. Está claro que ni el Gobierno va a lograr superar la crisis; y por el otro lado, este segmento de la oposición tiene que entender que el camino de un golpe de Estado con apoyo internacional no es la vía. Con las sanciones quien sufre es el pueblo, ese no puede ser el camino.
—¿Sectores de oposición estarían ganados a la idea del referendo?
—Se creó la Alianza por el Referendo y ahí están participando movimientos sociales, Redes, Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitución, está Enrique Ochoa Antich. Se está inclinando la balanza hacia el referendo y creo que va a ir cobrando cada vez más fuerza.
—¿Qué le dijeron ustedes como exministros de Chávez a Juan Guaidó?
—Guaidó nos invitó y nosotros fuimos a presentarle nuestra opinión. Le dijimos claramente que no lo reconocíamos como presidente interino, sino como presidente de la AN. Dijimos que es un error plantearse el proyecto de un Estado paralelo, que ese es un proyecto del imperialismo estadounidense aplicado en Siria, en Libia, en Irak, y que lo que estaba detrás de eso es causar un conflicto (...). Dijimos que la vía es el diálogo, sin embargo, él lo descartó porque dijo que la ruta era el cese de la usurpación, esa es la negación misma del diálogo. (...) No podría decirse nunca que el diálogo es para perder tiempo, porque evitar la guerra lo vale todo, porque la guerra sería la destrucción de la nación.

—Mencionó las sanciones, ¿cuánto tiempo puede resistir el Gobierno con unas sanciones como éstas?
—Más que el Gobierno es el pueblo, porque el Gobierno pudiera resistir mucho y ha demostrado que no le importa el sufrimiento de la gente. Ha habido errores graves de políticas públicas, una gestión de gobierno carcomida desde abajo por la corrupción, que no ha logrado articular un plan de gobierno que aborde la crisis terminal del modelo rentista (...).
—¿Cree que la pelota en este momento la tienen los militares?
—La pelota está de los dos lados, del lado del Gobierno y con él los militares; y del lado de la oposición, particularmente de la AN, que tienen la responsabilidad histórica de que en Venezuela se produzca una guerra civil o una injerencia e intervención extranjera (...) Pero la sociedad civil juega un papel importante y Naciones Unidas que pudiera jugar un rol interesante, no porque tengan la pelota, sino porque pueden ser facilitadores.
—Usted fue embajador en Colombia, ¿quién manda en la frontera?, porque parece ser tierra de nadie, y lo vimos el 23 de febrero...
—Esa frontera que es la más viva de América Latina y evidentemente las bandas criminales, el paramilitarismo, la guerrilla, los grupos insurgentes, el narcotráfico, campea en toda su extensión. Colombia y Venezuela como estados no han actuado de manera consistente y conjunta para lograr darle una gobernabilidad a ese territorio. No es casual que exista esa presencia de manera sistemática, del lado colombiano es muy claro, la producción de cocaína, lo que se hace en esas casas de cambio en la frontera que es lavado de dinero del narcotráfico, el contrabando, la especulación cambiaria; y del lado venezolano, la corrupción, la cooptación de funcionarios militares dentro de ese esquema de dominio territorial. Es un problema muy grave y solo puede ser resuelto de manera conjunta, en este momento no hay condiciones para eso, pero tampoco en el pasado se hizo gran esfuerzo en esa dirección (...).
—¿Quién ha hecho más por la frontera?
—En el caso colombiano hay una desatención, pero en el venezolano también, y un ejemplo es que no hay planes específicos para la frontera, la Ley de Fronteras nunca terminó de salir (...). 
—¿Cómo quedan ambos países con la ruptura de relaciones?
—El problema no son las relaciones sino que Colombia reconoce al gobierno paralelo de Guaidó. (...) Las relaciones internacionales en este momento están fragmentadas, no solo con Colombia sino con Brasil. Bolsonaro recibió a Guaidó, ¿cuáles pueden ser las relaciones con Brasil?, ninguna, no hay modo, porque estamos frente a un conflicto político institucional (...).
 

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