Fuente: A.E. (09:39 HLV)
Buen día remitimos el Resumen de Opinión
RESUMEN DE OPINIÓN – 15.05.2019
TEMAS ABORDADOS
TEMA: ESCENARIO POLÍTICO / CONFRONTACIÓN VS. DIÁLOGO
MATRICES: OBLIGACIÓN DEL DIÁLOGO, RECOMPOSICÓN DE RELACIONES POLÍTICAS, CAMBIO DE POLÍTICAS ECONÓMICAS, CAMBIO DE GOBIERNO EN PAZ – MÉTODOS DEMOCRÁTICOS, RECUPERACIÓN DE INSTITUCIONES, CONVIVENCIA NACIONAL Y LA RECONCILIACIÓN, PROPUESTA DE DIÁLOGO, ENTENDIMIENTO Y NEGOCIACIÓN POLÍTICA (OBJETIVO ESTABILIDAD POLÍTICA Y GOBERNABILIDAD), RECUPERACIÓN DE ECONOMÍA Y BIENESTAR NACIONAL.
TEMA: SISTEMA - MERCADO
MATRICES: LIBERACIÓN DEL MERCADO CAMBIARIO, APOLOGÍA MERCADO CAMBIARIO DE IV REPÚBLICA, CLARA POLÍTICA CAMBIARIA, ROL REGULADOR DEL BCV.
TEMA: MODELO Y GESTIÓN ECONOMÍA VENEZOLANA
MATRICES: SOCIALISMO DEL SIGLO XXI - INTERVENCIONISMO, POLÍTICAS POPULISTAS CLIENTELARES, RESTRICCIÓN DE LIBERTADES, CONCENTRACIÓN Y HEGEMONÍA DEL PODER, CONTROLES, EXPROPIACIONES, ESTATIZACIONES, ESTADO VENEZOLANO EN EMPRESARIO - IMPORTADOR, ATAQUE ECONOMÍA DE MERCADO.
BALANCE GENERAL
CLAUDIO FERMÍN (Tal Cual): (…) la confrontación creciente anda la política en Venezuela. El énfasis discursivo no apunta al desmontaje de esa maraña de desentendimientos. Los traumatismos y ultrajes convocan a la venganza y al exterminio del adversario. (…) Los grupos en guerra construyen el expediente del enemigo desde el pasado. (…) Parecieran no estar para nada interesados en ver el futuro. No quieren buscar soluciones y toda su concentración está en el enjuiciamiento y exterminio del contrario. (…) Estos grupos trabajan por la disolución de la nación venezolana. Según ellos sólo procede una operación de limpieza política que nos libre para siempre de la plaga que ha destruido al país, es decir, de los otros. (…) nuestra propuesta de diálogo, entendimiento y negociación política para alcanzar un mínimo de estabilidad política y gobernabilidad que permita hablar con los pies sobre la tierra de recuperación de la economía y del bienestar nacional.
SERGIO ARANCIBIA (Tal Cual): La idea de liberar el mercado cambiario está, hoy en día, en la boca de todos, pero no todos entienden lo mismo con aquellas palabras. Vale la pena recordar que en épocas no muy lejanas de la historia económica de Venezuela todo ciudadano podía comprar y vender dólares a la tasa de 4.30 bolívares por cada unidad de la moneda norteamericana (…) Hoy en día, y en el futuro cercano,ni la actividad petrolera ni el BCV podrán asegurar al país que habrá los dólares suficientes como para mantener una determinada tasa de cambio. (…)Se necesitaría, por lo tanto, que la política cambiaria –manteniéndose bajo el signo de la libertad de compra y de venta– tenga pautas sobre las eventuales y necesarias intervenciones del BCV, que deben ser claras, conocidas, transparentes y de aplicabilidad inmediata cuando sucedan ciertos eventos en el mercado.
ECCIO LEÓN R. (El Universal): Durante las dos últimas décadas Venezuela adoptó por un sistema político con un alto intervencionismo en todos los ámbitos de la sociedad, que llamaron Socialismo del Siglo XXI. Para aplicar políticas populistas clientelares, ejerciendo un poder casi hegemónico. Las libertades política, económica y civiles fueron más restringidas, dado que el régimen interpreto, cambiado y acomodado la constitución y las leyes a los intereses del grupo gobernante. Esto provoco abuso de poder político, corrupción, inseguridad, escasez, inflación, restricción a los derechos de expresión, entre otros. (…)Se estima que bajo el régimen de planificación centralizada se expropiaron o estatizado más de 50.000 propiedades entre fincas (pequeñas, medianas y grandes), industrias y comercios, (…) sin compensación por valor de mercado. (…) El régimen convirtió al Estado venezolano en empresario, importador, comercializador y fijador de precios de los más diversos bienes y servicios. (…) ha habido un ataque frontal a la economía de mercado, (…) En fin, el ataque a la economía de mercado sólo se utilizó para centralizar el poder y tratan de ejercerlo de manera hegemónica.
EXTRACTOS DE LOS ARTÍCULOS DE OPINIÓN
CLAUDIO FERMÍN: La democracia gana terreno (Tal Cual)
Las heridas están a flor de piel. Son centenares los presos políticos y familias sometidas a persecución, torturas y humillaciones, aunque desde el otro lado afirmen que son solo políticos presos por diversas razones. Ha habido intentos de deponer el gobierno por vías distintas de las establecidas en la Constitución, pero los procesados señalan que también hubo golpe de Estado bajo la truculencia de declarar en desacato a la Asamblea Nacional y que las transgresiones constitucionales ocurren a diario desde el ejercicio del poder.
El careo ha sido inclemente. Y los representantes de cada extremo sienten la necesidad de equipararse y responder con urgencia a la última ofensa. Así, de agresión en agresión, el conflicto ha escalado y a algunos de sus promotores les parece un acto de debilidad detenerse. Otros entienden cualquier apaciguamiento como capitulación
Por ese camino de la confrontación creciente anda la política en Venezuela.
El énfasis discursivo no apunta al desmontaje de esa maraña de desentendimientos. Los traumatismos y ultrajes convocan a la venganza y al exterminio del adversario.
Los grupos en guerra construyen el expediente del enemigo desde el pasado. Los argumentos son un memorial de agravios: ayer hiciste esto; el año anterior faltaste en aquello; hace tres años rompiste un acuerdo; desde hace seis años los muertos y torturados se han incrementado; no han dejado ustedes de promover invasiones y poner obstáculos externos para el desmontaje de la crisis.
Parecieran no estar para nada interesados en ver el futuro. No quieren buscar soluciones y toda su concentración está en el enjuiciamiento yexterminio del contrario.
En ese contexto la política adquiere ribetes de moralismo a la medida y la polarización extrema se sostiene en la tesis según la cual con esa gente que hizo tal o cual cosa no se puede dialogar. Eso sería faltar a la ética. Realmente sería delinquir andar con delincuentes, dicen unos, mientras los otros advierten que el país no puede aceptar que aquellos anden sueltos sin que nadie los detenga y encarcele.
Estos grupos trabajan por la disolución de la nación venezolana. Según ellos sólo procede una operación de limpieza política que nos libre para siempre de la plaga que ha destruido al país, es decir, de los otros.
En ese enrarecido contexto hemos sostenido que los venezolanos estamos obligados a dialogar y a encontrar maneras de recomponer las relaciones políticas y dar un giro valiente que salve a Venezuela, que cambie las políticas económicas que han desmantelado el aparato productivo, que rehabilite los servicios públicos, que cambie el gobierno en paz y por métodos democráticos, que recupere las instituciones hoy maltrechas y alcance la deseada convivencia nacional y la reconciliación. ¿O es que calidad de vida es otra cosa?
Sin embargo, cándido sería creer que quienes embisten unos contra otros, de manera ciega pero resuelta, buscando la aniquilación del contrario, serían tolerantes con nuestra propuesta de diálogo, entendimiento y negociación política para alcanzar un mínimo deestabilidad política y gobernabilidad que permita hablar con los pies sobre la tierra de recuperación de la economía y del bienestar nacional.
Han emprendido algunos de esos sectores extremistas una incisiva campaña para acusar a los promotores del diálogo y del entendimiento, es decir, de la Democracia, de corrompidos, de vendidos, de colaboracionistas, de sinvergüenzas, en fin, apelando al viejo esquema terrorista y a los más gruesos epítetos exponen al escarnio a quien ose contrariar sus tesis de exterminio del contrario y el talante autoritario de su conducción política.
Descalifican cualquier propuesta que no emane de sus cogollos. Condenan a priori, sin someterla a debate nacional, cualquier idea que no haya pasado por su filtro. Llaman electorero el reclamo que hacemos de consultar a la población para desatar estos nudos políticos que ahogan al país. Creemos en elecciones, en darle la palabra a todos los ciudadanos. Pero a eso lo llaman darle tiempo al gobierno. Creemos en la distensión política para que Venezuela retome el camino democrático, pero los tenidos por duros en el oficialismo eso lo toman por debilidad.
Nosotros seguiremos planteando diálogo, negociación y entendimiento mientras otros seguirán en la guerra y en la venganza. No desmayaremos en buscar aliados para estas tesis. Conocemos de muchos movimientos y referentes que constituyen esa reserva para relanzar al país por sendas de convivencia y progreso
Unos trabajan por hacer respetar la Constitución. Otros recogen firmas rechazando injerencia militar extranjera y pidiendo elecciones. Desde otros partidos y grupos se plantea un referendo consultivo para promover elecciones generales para el cambio. Son presentaciones distintas, pero todas en el marco de la Democracia y el cambio en paz. Todos defensores de las elecciones y del derecho del común a resolver nuestros problemas.
Sigamos adelante. Por Venezuela.
SERGIO ARANCIBIA: Cuan libre es el libre mercado de cambios (Tal Cual)
La idea de liberar el mercado cambiario está, hoy en día, en la boca de todos, pero no todos entienden lo mismo con aquellas palabras. Vale la pena recordar que en épocas no muy lejanas de la historia económica de Venezuela todo ciudadano podía comprar y vender dólares a la tasa de 4.30 bolívares por cada unidad de la moneda norteamericana. Habían, desde luego, las necesarias diferencias –muy marginales, por cierto– entre los precios de compra y de venta, para poder cubrir los costos administrativos que emanaban de la intermediación cambiaria. Pero había absoluta libertad para acceder al mercado cambiario y para comprar o vender allí las cantidades de dólares que cada uno estimase necesarias, para los fines que estimase convenientes.
Sin embargo, la tasa de 4.30 no quedaba sujeta a los vaivenes del mercado, ni a las fluctuaciones diarias de la oferta y la demanda. La tasa de cambio era fijada por el Gobierno y/o por el BCV, el cual no solo tomaba esa decisión administrativa, sino que se reservaba la potestad de intervenir en el mercado cambiario, comprando o vendiendo, según fuese la necesidad del momento, para asegurar que la tasa de 4.30 se mantuviera sin modificaciones
Si la demanda de dólares era muy elevada en un momento determinado, superando a la oferta, el BCV intervenía vendiendo dólares, de modo que el mercado se mantuviera equilibrado, y todos los agentes económicos del país –importadores, exportadores, productores, consumidores, ahorradores, etc.– pudiesen planificar sus operaciones presentes y futuras contando plenamente con que la tasa de cambio no sufriría alteraciones circunstanciales que echasen por tierra la planificación realizada.
Pero todo eso era posible porque el BCV administraba la cuantiosa cantidad de dólares que le entraba al país por la vía de sus exportaciones petroleras y, por lo tanto, se podía dosificar su venta en el mercado cambiario de modo tal que la tasa no sufriera alteraciones. Podía vender a 4.30 todo lo que el mercado solicitase y, además, acumular reservas, lo cual daba más seguridad aun de que la política y la tasa de cambio se mantendrían a lo largo del tiempo. Pero eso ya no es posible hoy en día.
Hoy en día, y en el futuro cercano, ni la actividad petrolera ni el BCV podrán asegurar al país que habrá los dólares suficientes como para mantener una determinada tasa de cambio, por la vía de vender –o eventualmente de comprar– dólares en el mercado correspondiente. Latasa de cambio tendrá que estar en mayor medida que nunca determinada por la oferta y demanda de los agentes económicos privados, lo cual tiene algunos inconvenientes y peligros importantes.
En un mercado relativamente pequeño – como el que necesariamente emergerá de las ruinas de la actual situación económica –entradas o salidas bruscas de ofertas o de demandas de dólares –por razones especulativas o no– pueden hacer que la tasa de cambio sufra grandes alteraciones, incluso de un día para otro, lo cual, puede generar grandes pérdidas o ganancias a algunos agentes económicos, y más perjuicios que beneficios al conjunto de la economía.
Se necesitaría, por lo tanto, que la política cambiaria –manteniéndose bajo el signo de la libertad de compra y de venta– tenga pautas sobre las eventuales y necesarias intervenciones del BCV, que deben ser claras, conocidas, transparentes y de aplicabilidad inmediata cuando sucedan ciertos eventos en el mercado, tales como la superación de determinados límites o bandas de flotación permitidas
ECCIO LEÓN R.: Incapacidad de dirigir la economía (El Universal)
Muchas de las decisiones, del régimen riñen con la lógica y del sentido común, han sido tomadas sin aplicar el pensamiento crítico a la situación objeto de la decisión o, peor aún, han sido tomadas ignorando orígenes, causas, y consecuencias, que inciden sobre un los valores.
Durante las dos últimas décadas Venezuela adoptó por un sistema político con un alto intervencionismo en todos los ámbitos de la sociedad, que llamaron Socialismo del Siglo XXI. Para aplicar políticas populistas clientelares, ejerciendo un poder casi hegemónico. Las libertades política, económica y civiles fueron más restringidas, dado que el régimen interpreto, cambiado y acomodado la constitución y las leyes a los intereses del grupo gobernante. Esto provoco abuso de poder político, corrupción, inseguridad, escasez, inflación, restricción a los derechos de expresión, entre otros.
El régimen concentró el poder a través del control de las instituciones políticas y la toma de la economía mediante controles de precios y cambiarios, expropiaciones, la dirección del crédito y la explotación de la empresa petrolera, entre otras medidas. En noviembre del 2013 entró en vigencia una Ley Habilitante otorgando poder casi ilimitado y discrecional al Presidente para emitir decretos con fuerza de ley. En definitiva, la concentración de poder se ha alimentado de sofocar los derechos individuales de los ciudadanos. Los venezolanos iniciaron protestas que todavía siguen en pie. Lo que presenciamos es una crisis económica, social y política sin precedentes en el país. No se vislumbra una solución fácil, lo que implicará mayor deterioro y, consecuentemente, una reducción en la calidad de vida de los venezolanos.
El poder se ejerce sin tomar en consideración los principios económicos más básicos, como el respeto a los derechos de propiedad. Se estima que bajo el régimen de planificación centralizada se expropiaron o estatizado más de 50.000 propiedades entre fincas (pequeñas, medianas y grandes), industrias y comercios, entre otros, sin compensación por valor de mercado. Durante los últimos 20 años se han expropiado empresas o sectores completos: electricidad, telecomunicaciones, banca y finanzas, petróleo y tecnología, entre otros.
El régimen convirtió al Estado venezolano en empresario, importador, comercializador y fijador de precios de los más diversos bienes y servicios. Sin embargo, la escasez de productos básicos hoy están a la orden del día. La historia registra el desastre económico que significa una sociedad que fundamenta su economía en las directrices y manejo de los medios de producción desde el Estado.
Con la justificación de que los empresarios son malandros que sólo obtienen beneficios explotando al prójimo, el régimen ha controlado toda la economía, ha distorsionando el consumo, el ahorro, el crédito, la inversión y la producción. En estos 20 años, los Presidente de Venezuela expresaron en sus discursos: “No me subestimen, sectores de la burguesía. Vamos a expropiar a quienes tengamos que hacerlo”. Esto se hace para combatir una “guerra económica” que ha enarbolado los regímenes desde sus inicios para justificar sus acciones.
Desde los inicios de estos regímenes ha habido un ataque frontal a la economía de mercado, solo hay que recordar la Gestión del Ex Ministro Jorge Giordani, que aplico un modelo corrosivo para el país, imponiendo trabas, barreras y altos costos ocultos que promovieron cada vez menor inversión, producción, generación de empleos y de riquezas. El ambiente de negocios en Venezuela se fue deteriorado llenándose incertidumbre por las expropiaciones, censuras a la libertad de asociación y despilfarro de recursos que utiliza el régimen para concentrar el poder a través del populismo y el clientelismo.
La embestida al funcionamiento de la economía de mercado es una de las principales razones de la crisis económica, social y política que vive Venezuela. Esto sucede porque los incentivos a incursionar en actividades económicas se desvanecen y se producen menor cantidad de bienes y servicios, se genera escasez que resulta en necesidades humanas insatisfechas. El desempleo de factores de producción implican menores salarios, e ingresos para diversos segmentos de la sociedad.
Venezuela se encuentra en posición muy desventajosas con respecto a la gran mayoría de países en el planeta con respecto al ambiente de negocios. En lugar de generar más riquezas, en Venezuela se han derrochado recursos limitados para la producción y salieron recursos financieros que pudieron traducirse en inversión de capital para el país.
En fin, el ataque a la economía de mercado sólo se utilizó para centralizar el poder y tratan de ejercerlo de manera hegemónica. Pero, debe reconocerse que hay mucha ignorancia con respecto a cómo funciona un sistema económico donde sólo se obtienen ganancias si se satisface a los consumidores (las masas) y en el cual, si los empresarios no sirven a “las masas”, sufren pérdidas. El capital, el trabajo y los recursos de la naturaleza son factores de producción complementarios, donde uno depende del otro para lograr bienes y servicios que satisfacen necesidades humanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario