jueves, 2 de abril de 2020

En Ecuador abandonan en las calles los cuerpos de los fallecidos por Covid-19 (Vídeos)


Imágenes y vídeos circularon en redes sociales de personas muriendo en las calles, ataúdes en las aceras y cuerpos esperando días para ser recogidos en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil.
En Ecuador abandonan en las calles los cuerpos de los fallecidos por Covid-19 (Vídeos)
Autoridades retiran los cuerpos de los hogares
El colapso del sistema funerario producto de esta crisis es de tal magnitud que el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, debió conformar una fuerza de tarea conjunta para poder enterrar a todas las personas fallecidas.
El comandante de la Armada Nacional, Darwin Jarrín, indicó que hasta el jueves 2 de abril, a más tardar, estarán enterrados todos los fallecidos en Guayaquil.
«El Ministerio de Salud entrega en los hospitales el acta de defunción, Policía y CTE (Comisión de Tránsito del Ecuador) trasladan los cadáveres a los dos cementerios -Parques de La Paz en la Aurora y el Panteón Metropolitano en la vía a la costa- y las fuerzas armadas los entierran», señaló Jarrín.

Días para retirar los cuerpos de los hogares

«Mi tío murió el 28 de marzo y nadie viene a ayudarnos. Vivimos al noroeste de la ciudad. Los hospitales le decían que no tenían camillas y falleció en casa. Nosotros llamamos al 911 y nos pidieron paciencia. El cuerpo sigue ahí en la cama donde falleció, porque nadie lo puede tocar ni nada de esas cosas», cuenta Jésica Castañeda, sobrina de Segundo Castañeda.
Otra joven que vive en el sureste de Guayaquil y quien pidió que no se difunda su nombre, relató que su padre murió en sus brazos y estuvo 24 horas en la casa.
«Nunca le hicieron la prueba del coronavirus, solo nos decían que nos podían agendar una cita y que tome paracetamol. Tuvimos que retirar el cuerpo por medio de particulares porque no tuvimos respuesta del Estado. Uno siente impotencia al ver a su padre así y tener que salir a pedir ayuda».
El  párroco Carlos Quinde perdió la vida en San Antonio de Padua, en Urdesa Norte, Guayaquil, el sábado 28 de marzo. Lo fueron a buscar 72 horas después.«¿Cómo es posible que se demoraran tanto en ir a buscarlo a su casa?», se quejó una vecina.
«¿Qué está pasando en el sistema de salud pública del país? No retiran a los muertos de las casas, los dejan en las veredas, caen frente a hospitales, nadie los quiere ir a recoger», se quejó la alcaldesa Cynthia Viteri.

Repudio por proponer «Fosas comunes»

El 28 de marzo, un día después de las declaraciones de la alcaldesa, el vicepresidente de Ecuador, Otto Sonnenholzner, llegó a proponer enterrar a los  muertos por coronavirus serían enterrados en fosas comunes y recibió una ola de repudios.
Jorge Wated, quien está al frente de la fuerza de tarea designada por el presidente Moreno para el enterramiento de los cadáveres, le dice a BBC Mundo que él no hubiese aceptado esta misión si el mandatario le hubiera pedido hacerse cargo de una fosa común.
El Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos de Guayaquil denunció a su vez que los familiares de las víctimas no pueden llevar sus cuerpos a los cementerios porque carecen de los certificados de defunción.
Los sectores de escasos recursos no pueden por otra parte pagar las cremaciones a las que obliga el Gobierno.
El presidente de Ecuador, expresó su desagrado por la divulgación de las fotografías de los cadáveres en las calles. «No nos hagamos eco de las noticias falsas que tienen clara intencionalidad política».

Funerarias colapsadas

«Siempre había personas que fallecían en su casa. Lo normal era que un médico determinaba la causa de muerte y luego venía la funeraria. Pero ahora hay un pánico generalizado y se piensa que toda persona que fallece en Guayaquil tiene coronavirus. Entonces las funerarias no se quieren hacer cargo», explica Grace Navarrete, médica salubrista que pertenece a la Sociedad Ecuatoriana de Salud Pública.
«En las casas pasa lo mismo, se muere alguien y nadie toca el cuerpo, en una ciudad en donde el calor hace que el nivel de descomposición de los cadáveres sea más acelerado que en otras partes del país. Yo escuché de un caso de una persona fallecida en su dormitorio cuyos familiares sacaron el cuerpo sobre el colchón a la vereda».
Las funerarias están colapsadas, incluso no tienen personal; los camposantos no tienen capacidad de recibir tanta gente a tanta velocidad; la gente no puede salir de sus casas a hacer los trámites para enterrar a sus fallecidos; el número de muertos crece entre los diagnosticados con covid-19 y la gente sospechosa de haber muerto de covid-19 a la que no se le hizo una prueba.

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