Desde Nosotras es el nombre del documento que contiene la situación actual en materia de derechos de las mujeres

Cuando de investigación sobre derechos de la mujer se trata, existe un vacío de información sobre cifras y estadísticas actualizadas para aterrizar situaciones violentas que ocurren diariamente en Venezuela. Y es que no resulta favorable para muchas instituciones públicas desmantelar los niveles de vulnerabilidad que padecen las mujeres en distintos ámbitos sociales como lo son el económico, laboral, de salud, institucional y hasta políticos.
¿Es posible que se puedan tomar medidas, desde las políticas públicas, para atacar la violencia contra la mujer, sin tener cifras que muestren la situación, además, en un contexto de guerra económica e ineficiente manejo de los recursos?
Es verdad que contamos con una de las leyes más avanzadas en Latinoamérica, como lo es la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, pero también es cierto que en ella existen grandes vacíos que, en la práctica, vienen generando otros tipos de agresiones que no se contemplan en dicha ley.

Hoy, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, se hace necesario invitar a echarle un ojo al primer informe anual: “Desde nosotras, situación de los derechos humanos de las mujeres venezolanas”, que se publicó desde El Entrompe de Falopio en su nuevo portal web www.entrompedefalopio.org, coordinado por Alba Carosio y Gioconda Mota Gutiérrez, quienes han llevado la lucha por visibilizar la situación con detalle desde sus espacios o trincheras reivindicativas.
Este documento, que invitamos a descargar de manera gratuita y que fue nutrido gracias a un gran equipo de investigadoras, describe la “situación estadística de las mujeres en el país y se analizan los números obtenidos con una visión crítica, antipatriarcal y anticapitalista”.
Entre la información que se maneja en este primer informe se destaca el perfil de la mujer venezolana, expresado por Carosio de la siguiente manera: “En la actualidad, las mujeres venezolanas tienen menos hijos, viven más tiempo, se casan menos, cuatro de cada diez son jefas de hogar y la mitad están en edades productivas”.
El Entrompe de Falopio
Arrancó como un programa de televisión dentro de la programación de Ávila TV donde abordaban el tema del género, y principalmente acerca de los derechos de la mujer no solo venezolana, sino de otras latitudes. Luego de un tiempo fuera del aire, esta idea trascendió y hoy se convierte en una plataforma de la organización social, donde se publicó el informe Desde Nosotras. Con una mirada feminista y desde la investigación y comunicación, brindan una herramienta para la consulta y aporte de quienes entren en el portal.
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Ni una menos: violencia obstétrica amenaza vidas
Una de esas cifras que son imprescindibles para generar cambios trascendentales es el porcentaje de mujeres que sufren de violencia obstétrica. Y es que es un acto tan normalizado que no hay denuncia alguna que aprehenda al agresor.
Paola Ríos, especialista gineco-obstetra que trabaja el itinerario completo en un centro de salud público, al preguntársele su opinión acerca de la violencia a nivel médico hacia las mujeres en gestación, dijo: “Al momento de ser graduados en medicina, hacemos un juramento que dice, entre otras cosas, no hacerle daño a ningún paciente, un pensamiento de Hipócrates, médico de la Antigua Grecia, que se hace necesario al salir de la academia”.
Desde dejar gasas dentro del cuerpo de la paciente, maltrato psicológico y verbal (“aguante el dolor, nadie la mandó”), hasta la cesárea innecesaria, son muchas de las causas de violencia que frecuentan muchos “especialistas”.
“Todas las mujeres deberían recibir un trato digno, justo, profesional y empático de parte de los médicos. Lamentablemente, si una paciente fallece en un centro de salud debido a que este no cuenta con los requerimientos necesarios para tratarla, o fallece porque el personal médico no estaba calificado para tratarla, debe ser considerado un femicidio”, sentencia la doctora Ríos.
La mala praxis atribuida a la negligencia médica no es justificable, y debe ser un delito. Inclusive, no se le puede negar a la mujer conocer la identidad del equipo que la atiende o estar acompañada por su familiar de confianza durante su labor de parto. ¿Qué le hacen? Y ¿por qué? Son preguntas que deben ser respondidas por el personal encargado de atender a la parturienta.
La propuesta de reforma de ley contempla varios aspectos referentes a este tipo de violencia. Queda exigir que se cumpla y que no quede en letra muerta para garantizar millones de vidas.

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