Rober Jiménez salió de su casa para ir a una discoteca de la calle 72, y a los diez minutos falleció. Su cuerpo quedó atrapado entre los cojines convertidos en amasijo del Mustang, rojo, en el que iba en el puesto del copiloto.
Al comerciante, de 26 años, lo acompañaban dos vecinos. Perdieron el control del carro, la noche del viernes, cuando transitaban por la circunvalación 1, entre los distribuidores Pomona y Santa Clara, sentido sur-norte.
El vehículo Ford se chocó contra varios árboles de la isla central. La carrocería quedó destruida y los vidrios se partieron. El impacto fue tremendo.
El exceso de velocidad fue el detonante de la colisión que paralizó la circunvalación 1, pasadas las 10:00 pm.
Un tío de la víctima contó que el conductor del Mustang, a quien apodan “Jaimito”, estaba probando la transmisión del carro. “Al chofer le gusta correr y todas las semanas hacía ‘piques’ con su auto”, dijo el familiar.
Rober murió en el sitio del accidente. Presentó fractura de cráneo, en una de sus piernas y brazos.
Los parientes aseguraron que para poder sacar el cadáver de Jiménez se necesitó usar herramientas de oxicorte en el automóvil. El conductor y al otro pasajero presentaron lesiones leves, informó la policía.
El comerciante residía en la avenida 15 con calle 18, sector Sierra Maestra, del municipio San Francisco.
“Él estaba en el frente de la casa compartiendo con la familia y pasó ‘Jaimito’ y lo invitó a salir, nosotros le dijimos que se quedara, pero finalmente salió y a los diez minutos nos avisaron que estaba muerto”, narró un pariente.
La madre de Rober fue la mañana de ayer a reclamar el cuerpo en la medicatura forense de LUZ.
“Mi hijo murió, no puede ser, él tiene que estar vivo, no es justo”, decía llorando la progenitora.
“Mi hijo murió, no puede ser, él tiene que estar vivo, no es justo”, decía llorando la progenitora.
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