Valencia, 16/7/2015
Desde el disque
descubrimiento del indio venezolano un 8 de agosto de 1498, de acuerdo al
historiador Dr. Siso Martínez, por un europeo portugués, llamado Cristóbal
Colòn, que en sus tres carabelas se dedicò a recorrer mares y ocèanos en busca
de reinos y riquezas para su majestad la reina de España, ya se veía venir un
mal augurio para nuestros ancestros.
La destrucción y el
saqueo de pueblos enteros pertenecientes a los aborígenes americanos establecidos
a todo lo largo de la península sureña, e islas del Caribe, que sufrieron los
desmanes y el arrase de ciudades
completas en nombre de Dios y la corona española.
“La pequeña Venecia”,
como fue llamada Venezuela por sus conquistadores, hoy día es “la niña bonita del Caribe”, y al igual
que en el pasado cuando los españoles colonialistas acabaron con las perlas,
diamantes, el oro y la vida de cientos de nuestros antepasados, hoy, año 2015, transcurridos 517 años de esa
barbarie, narrada y descrita en el famoso libro “Las venas abiertas de América
Latina”, del fallecido escritor uruguayo Eduardo Galeano, pareciera que esos
tentáculos recobran vida, pero esta vez bajo la sombra de las transnacionales
petroleras, como lo es la estadounidense Exxon Movil, la cual se encuentra en
maniobras de exploración, perforación y explotación petrolera en la Guyana
Esequiba, territorio que se encuentra en disputa, (Acuerdo de Ginebra 17 de
febrero de 1966), por haber sido despojado de la naciente patria de Bolívar en
1829, por confabulación hecha entre las potencias imperiales de la época, a
favor de la antigua Guyana Británica.
El actual presidente de la hermana República Cooperativa de Guyana
David Granger, es cómplice de toda esta tramoya, poniendo además a disposición
de los ocupantes a un ejército militar para su protección, a pesar que su país y su pueblo ha sufrido en
carne propia los rigores de la colonización, de las invasiones y del despojo de
sus riquezas naturales, como ejemplo, lo ocurrido en 1964 con la bauxita,
mineral usado en la industria del aluminio, donde la transnacional Aluminium
Company of America pagaba la tonelada al mismo precio de 1938, 26 años de
diferencia, probablemente para la fabricación de los aviones y barcazas de
guerra que participaron en la invasión a Grenada, Pánama, Cuba y otros países
amigos de otras latitudes.
Cuando la empresa
petrolera nacional PDVSA, informa al mundo la certificación por parte de la
OPEP de las reservas petrolíferas de la Faja del Orinoco en 300 mil millones de
barriles, es para sentirse contentos y orgullosos, independientemente de la
ideología política a la que nos inclinemos, que la economía actual no es la
mejor y sentimos a diario sus consecuencias, es verdad, pero, qué ocurre,
preguntémonos, es casualidad el uso de una nueva tecnología de extracción
petrolera por parte de los Estados Unidos, para saturar el mercado mundial y
bajar los precios del hidrocarburo (nuestra principal producto de exportación),
no ,no es casualidad. La intención es debilitar gobiernos como el de Venezuela,
inocular el virus de la desestabilización y dar el zarpazo final.
Cuántos millones de millones (no importa la
moneda), existen en riquezas naturales incluyendo el agua, los minerales y el
hidrocarburo que existen bajo el subsuelo de la zona del Esequibo, en el estado
Bolívar, en Anzoátegui y en Monagas por nombrar algunas áreas del planeta
tierra, tenemos los venezolanos la dicha de tener un país rico gracias a la
gentileza de la majestuosa naturaleza.
Hay que dejar la
angustia, la economía es una ciencia y tiene fórmulas para corregirla, a
nuestros gobernantes les corresponde aplicarlas de forma pronta y efectiva,
olvidarnos de los intereses personales o grupales, de las peleas políticas y preocuparnos màs por defendernos de las
apetencias imperialistas, que al igual que los colonizadores españoles, nos
quieren arrebatar a la “niña bonita del
Caribe” con todo su tesoro que es propiedad de todos los venezolanos.
VICTOR MUÑOZ
Cel·0426-8467254
Victorjm1963@hotmail.com
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