sábado, 8 de agosto de 2015

Ángel Daniel González LETRA ORDINARIA / La oposición, su hambre y su hampa



Hacer un análisis del discurso de los voceros de la llamada MUD pudiera denominarse dentro de la categoría de lo complejo. Esto no quiere decir que sea complicado ni mucho menos, sino que es complejo porque tiene la condición de presentarse a la vez fácil y difícil. Fácil porque el discurso de nuestra contaminada y única oposición es lamentablemente pobre, básico y sumergido en lo grotesco.  Y, por las mismas razones, es difícil tener que enfrentarse a una experiencia tan terrible.
El día lunes la MUD emitió lo que llaman un comunicado en el que convocan para hoy sábado a una “Jornada de protesta contra el hambre, contra el hampa y por la libertad”. Sólo basta el título de su jornada para entrar a comprender no sólo por qué la calificamos como en el párrafo anterior, sino por qué siguen perdiendo y fracasando a pesar de todos sus “esfuerzos” y los errores que la Revolución pueda cometer. El enunciado en cuestión lo que refleja es su desprecio por la conciencia y la razón política de la gente. Su flojazo desespero por intentar captar la base política del chavismo, esto es, las clases populares, que constituyen la mayoría del voto. Ellos se agarran de lo que suponen debe ser el sentimiento de la gente a partir del escenario político social que ellos mismos han creado, y asumen que en medio de lo que quieren configurar como una “crisis” las personas van a lanzarse a las calles a manifestar contra el Gobierno.
Un escenario donde la clase propietaria y comercial desaparece los productos de primera necesidad para luego venderlos generando inflación y malestar al gobierno y a la población ellos quieren reducirlo a decir que Venezuela vive “hambre”. Chocan contra la conciencia política de la gente. La única hambre que queda en evidencia es su hambre insaciable y desesperada de recuperar el poder político. Un escenario donde ha quedado demostrada la inoculación de elementos extraños en la sociedad para impulsar el desarrollo de organizaciones criminales con prácticas identificadas como paramilitares, y donde los medios de comunicación pertenecientes a los hambrientos maximizan, repiten, engrandecen, machacan el discurso de la violencia y la criminalidad, ellos pretenden convocar a la gente a gritar contra el hampa.
Hampones son quienes orquestan un escenario tan macabro sólo para satisfacer su angustiosa ansia de poder.
Después de 20 años de aprendizaje político, de ejercicio genuino de la política en todos los espacios, de politización intensa y de debate a todos los niveles, nuestro pueblo se merece un discurso político al menos más sofisticado. Tienen que comprender a qué pueblo se están dirigiendo: a un pueblo que resiste una guerra económica y biopolítica perversa y criminal, y que sobre ella dice “yo sé qué es lo que está pasando; pasa esto y aquello, es arrecho pero sigamos”. Pero les cuesta, y les cuesta porque entienden al pueblo como algo extraño, como siempre lo han entendido, es decir, como una chusma a la que hay que manipular. Su intento de calar en las bases populares no pasa del remedo grotesco de lo que ellos entienden por popular. No pasarán.

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