domingo, 11 de marzo de 2018

Los tres cuates dueños del Oscar

2018Julio Gutiérrez / jgutierrez@panodi.com
Todo comenzó casi a la medianoche del domingo 2 de marzo de 2014. El chilango Alfonso Cuarón logró, a los 52 años,  la hazaña de convertirse en el  primer director mexicano y latinoamericano en ganar el Oscar como  director. 
La consagración la conquistó con Gravity (Gravedad), historia de astronautas a la deriva en el espacio. La  escribió con Jonás, su hijo mayor.  La cinta dramática ganó siete de las 10 estatuillas que aspiraba, entre ellas edición, llevándoselo también Cuarón, compartido. Sin embargo, se quedó sin el premio como mejor película, obtenido por 12 Years a Slave (12 años de esclavitud). 
Otros tres mexicanos, entre ellos dos directores, competían por algún reconocimiento: Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu, y también Guillermo Arriaga, por guión original.

Cuarón recibió 19 galardones en diferentes festivales durante esa temporada, entre ellos el Globo de Oro, el Bafta y el del Sindicato de directores.

Había sido nominado,  en 2003, con su hermano Carlos, por el guión, original, de Y tu mamá también, y en 2007 por la edición, con Alex Rodríguez, y el guión, adaptado, compartido, de Children of Men (Los niños del hombre). 
Al año siguiente de la proeza de Cuarón, México volvió a “robarle” la estatuilla de mejor director a la Academia. El domingo 22 de febrero de 2015 se convirtió González Iñárritu,  a sus 51 años,  en el segundo azteca en ganar este honor, además consecutivamente.
Tras coquetearle al Oscar en tres ediciones anteriores sin haberlo conquistado, el chilango recibió, además, los   galardones como guionista y por Birdman, historia de un actor famoso por interpretar a un superhéroe que intenta regresar mediante una obra de teatro.  La comedia  obtuvo también el reconocimiento por fotografía. Sumaba nueve candidaturas. 
Ya había competido González Iñárritu como realizador en 2006 con Babel, cuando logró ser el primer cineasta de su país en ser nominado. La producción  también se midió como película y en otras cinco categorías, tras las candidaturas como película extranjera de Amores perros, y Biutiful, en representación de su México natal,  en 2001 y 2011.
Y en 2016, el 28 de febrero, Iñárritu lo volvió a hacer. Por segundo año consecutivo, el también chilango fue premiado como mejor director, aunque The revenant (El renacido) perdió ante Spotlight. Además, de esa hazaña, conquistó  el tercer Oscar consecutivo para un cineasta de México. Un verdadero hito.
También ganó año el Bafta y el Globo de oro, al igual que la cinta. Solo los realizadores John Ford, en los años 40, y Joseph L. Mankiewicz, en los 50, habían obtenido dos estatuillas seguidas.

Compitió con un  western que narra la odisea de un cazador dado por muerto y enterrado vivo por sus compañeros, cuya obsesión de venganza le permitirá sobrevivir a condiciones más extremas. Fue su única nominación ese año, por una producción que alcanzó 12 postulaciones, aunque solo ganó tres: director, fotografía y actor.
Y no podía ser otro sino el tapatío  del Toro, de 53 años, el cuate de Cuarón y González Iñárritu, quien protagonizó la proeza de convertirse, pasada la medianoche de este domingo 4 de marzo, en el tercer director azteca en alzarse con el Oscar, el cuarto para México en la categoría en solo cinco años.
El reconocimiento se le otorgó por The shape of water (La forma del agua), fantasía que narra la historia de amor entre  una limpiadora muda y un hombre anfibio. Lideraba con 13 candidaturas, dándole también el galardón a Del Toro como mejor película.  Triunfó, además, por la banda sonora y diseño de producción.  Fue el director más premiado en la temporada, con 17 reconocimientos, incluidos el Globo de Oro, el Bafta, de la Crítica Cinematográfica y el del Sindicato de Directores, aunque la película solo sumó ocho.

Del Toro también había cortejado a la Academia. Fue postulado en 2007 por guión original y película extranjera por su obra El laberinto del fauno, que sumó seis candidaturas y se alzó únicamente con tres premios.

Es así como estos tres productores y directores, como les llamó el tapatío en su discurso con  estatuilla en mano, han hecho historia tras  cautivar con su creatividad y películas no convencionales  en el premio más importante de la industria cinematográfica.  También han ubicado a México  en el tercer país por número de Oscar de dirección, solo superado por Reino Unido, con 10, y Estados Unidos, con 68, e integran la lista de los 10 únicos no estadounidenses. Son los nuevos ídolos  de Hollywood.
“¡México enseñándole a Hollywood cómo hacer bien las cosas!”, escribió  el reconocido periodista colombiano Juan Carlos Arciniegas, de CNN En Español, en su cuenta en Instagram, pasada la medianoche del pasado domingo. 

Del Toro declaró, la mañana siguiente, a diario mexicano  El Universal: “Se cierra un circuito muy bello que empezó hace 10 años con Alfonso y con Alejandro con Babel, Los hijos del hombre y El Laberinto del fauno. Se ha ido cerrando ese circuito que para mí es muy mágico, muy bello, muy potente”, 

“El flaco”, “El negro” y “El gordo”, como les llaman sus allegados, no viven en su terruño desde hace mucho tiempo y la gloria la han alcanzado fuera de él y en inglés, idioma en el que también pronunciaron sus discursos como ganadores, excepto Cuarón cuando agradeció y le dedicó el triunfo a su madre en español, pero fue allí donde  comenzaron a filmar  en su lengua e incluso juntaron su inmenso talento un proyecto.
Cuarón y Del Toro participaron en La Hora Marcada, serie de televisión  que transmitió Televisa en los años 80, que sumaba historias de terror, ciencia ficción y leyendas urbanas. Tras conocer a González Iñárritu fundaron la productora, Cha cha cha, que apoyó sus proyectos por corto tiempo.
Cuarón dedicó el Bafta a Del Toro y González Iñárritu, “sin quienes no puedo ni ordenar mi desayuno sin pedirles su consejo”. “Yo no sabría qué hacer sin Guillermo ni Alejandro, que para mí son tan familia como amigos. Es una cuestión de químicas. Somos hermanitos los tres, tenemos una entrañabilidad familiar que permite ser brutalmente honestos”, dijo, en Cannes. 
Tras recibir el Oscar especial, su quinta estatuilla, por el proyecto de realidad virtual Carne y arena, el pasado noviembre, González Iñárritu  agradeció a sus amigos  “por sus sabios y peligrosos consejos”.  “Soy un inmigrante, como Alfonso, como Alejandro, como mis compadres”, dijo Del Toro, el  domingo.

A juicio de Deborah Shaw, escritora británica especializada en cine y autora de un libro sobre  la cinematografía de “los tres amigos”, comentó a la BBC  que su éxito radica en cómo se apoyan entre sí. “Han sido amigos esenciales unos para los otros, tanto en lo personal como en lo profesional. Se consultan, se promocionan entre sí en entrevistas y  participan en las películas de uno u otro. También comparten actores y miembros fundamentales de sus equipos”. 
Por su parte, el crítico de cine  mexicano Luis Reséndiz afirma “Del Toro es una figura imprescindible a la hora de entender el cine mexicano pero lo es no solo ni aislado, sino en función de Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón. Los tres comenzaron sus carreras con un cine que, en diversas medidas, se alejaba una y otra vez de ciertos temas comunes a nuestro cine, entre ellos el localismo producto de la llamada Época de oro. Los tres  apostaron por un cine bien fincado en la identidad nacional”.
“¡Vamos a construir un muro de puros Oscar!”, ha dicho González Iñárritu.




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