Ceremonia solemne en el Vaticano
Para muchos ya era santa, pero ahora la mujer
albanesa de pequeña estatura que dedicó su vida al servicio de los más
pobres entre los pobres ya lo es de manera oficial.
El papa Francisco pronunció la fórmula en latín a través de la cual la Madre Teresa de Calcuta quedó inscrita en el Libro de los Santos de la Iglesia católica ante miles de fieles que se reunieron en la p laza de San Pedro y en las calles adyacentes para seguir la ceremonia solemne.
Entre las delegaciones oficiales presentes, estaba la primera dama de Panamá, Lorena Castillo de Varela,
vestida de negro como marca el protocolo. Castillo de Varela fue
acomodada por el Vaticano entre las delegaciones de Estados Unidos y
Ghana.
Durante la homilía,
Francisco reseñó que la Madre Teresa de Calcuta estuvo “a disposición de
todos por medio de la acogida y la defensa de la vida humana, tanto la
no nacida como la abandonada y descartada”.
“Se ha
inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al
borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado;
ha hecho sentir su voz. La misericordia ha sido para ella la 'sal' que
daba sabor a cada obra suya, y la 'luz' que iluminaba las tinieblas de
los que no tenían ni siquiera lágrimas para llorar su pobreza y
sufrimiento”, indicó.
Asimismo, resaltó su lucha contra el aborto y recordó que siempre decía
que "el no nacido es el más débil, el más pequeño, el más pobre".
Francisco valoró la figura de la monja albanesa que recibió en 1979 el P remio Nobel de la Paz,
como la “incansable trabajadora de la misericordia”. Así, ayudó a los
cristianos a comprender que el “único criterio de acción” de la Iglesia
católica debe ser “el amor gratuito, libre de toda ideología y de todo
vínculo y derramado sobre todos sin distinción de lengua, cultura, raza o
religión”.
“Su misión en las
periferias de las ciudades y en las periferias existenciales permanece
en nuestros días como testimonio elocuente de la cercanía de Dios hacia
los más pobres entre los pobres”, dijo Bergoglio.
“Hoy entrego esta emblemática figura de mujer y de consagrada a todo el
mundo del voluntariado: que ella sea vuestro modelo de santidad”,
agregó.
Diecinueve años después
del fallecimiento de la Madre Teresa en la India, a cuyo funeral
asistieron millones de personas y jefes de Estado de todo el mundo, el
papa completa con este acto el proceso de su canonización.
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