sábado, 30 de agosto de 2014

No te jactes del día de mañana, porque no sabes lo que el día traerá.

Proverbios 27 Nueva Versión Internacional (NVI)

27 
2 No te jactes de ti mismo;
    que sean otros los que te alaben.
3 Pesada es la piedra, pesada es la arena,
    pero más pesada es la ira del necio.
4 Cruel es la furia, y arrolladora la ira,
    pero ¿quién puede enfrentarse a la envidia?
5 Más vale ser reprendido con franqueza
    que ser amado en secreto.
6 Más confiable es el amigo que hiere
    que el enemigo que besa.
7 Al que no tiene hambre, hasta la miel lo empalaga;
    al hambriento, hasta lo amargo le es dulce.
8 Como ave que vaga lejos del nido
    es el hombre que vaga lejos del hogar.
9 El perfume y el incienso alegran el corazón;
    la dulzura de la amistad fortalece el ánimo.[a]
10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre.
No vayas a la casa de tu hermano cuando tengas un problema.
Más vale vecino cercano que hermano distante.
11 Hijo mío, sé sabio y alegra mi corazón;
    así podré responder a los que me desprecian.
12 El prudente ve el peligro y lo evita;
    el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias.
13 Toma la prenda del que salga fiador por un extraño;
    reténla en garantía si la entrega por la mujer ajena.
14 El mejor saludo se juzga una impertinencia
    cuando se da a gritos y de madrugada.
15 Gotera constante en un día lluvioso
    es la mujer que siempre pelea.
16 Quien la domine, podrá dominar el viento
    y retener[b] aceite en la mano.
17 El hierro se afila con el hierro,
    y el hombre en el trato con el hombre.
18 El que cuida de la higuera comerá de sus higos,
    y el que vela por su amo recibirá honores.
19 En el agua se refleja el rostro,
    y en el corazón se refleja la persona.
20 El *sepulcro, la *muerte y los ojos del hombre
    jamás se dan por satisfechos.
21 En el crisol se prueba la plata;
    en el horno se prueba el oro;
    ante las alabanzas, el hombre.
22 Aunque al necio lo muelas y lo remuelas,
    y lo machaques como al grano,
    no le quitarás la necedad.
23 Asegúrate de saber cómo están tus rebaños;
    cuida mucho de tus ovejas;
24 pues las riquezas no son eternas
    ni la fortuna está siempre segura.
25 Cuando se limpien los campos y brote el verdor,
    y en los montes se recoja la hierba,
26 las ovejas te darán para el vestido,
    y las cabras para comprar un campo;
27 tendrás leche de cabra en abundancia
    para que se alimenten tú y tu familia,
    y toda tu servidumbre.

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