martes, 12 de agosto de 2014

Israel teme efectos de boicot económico



Activists March And Rally In Support Of Gaza In NYC
El régimen de Tel Aviv reconoció que, de comenzar a extenderse la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) que se adelanta en todo el mundo contra el estado de Israel, podría causar grandes estragos a su economía.
Se trata de un movimiento articulado por unas 200 organizaciones no gubernamentales unidas en defensa del pueblo palestino, que desde 2005 exhortan a los consumidores de todo el mundo a dejar de adquirir productos o utilizar los bienes y servicios de diversas empresas, tanto israelíes como transnacionales, que apoyan al estado sionista.
Entre otras compañías que aparecen señaladas de apoyar el abastecimiento bélico, que han convertido a Israel en el país del Medio Oriente con mayor capacidad armamentistas, se cuentan: la Coca Cola; Pepsi Cola; Maggy (sopas); laboratorios Garnier; Mc Donald’s; Levi’s; KFC; Nestle; Nokia; CNN; Calvin Klein; Kraft y Disney, entre muchas otras.
Básicamente, BDS se centra en boicotear a instituciones que financian al Estado de Israel y persigue el fin de la ocupación del territorio palestino por parte de los colonos de Israel, el abandono de los territorios ocupados, plenos derechos para los palestinos y la posibilidad de que los refugiados puedan regresar a su país, actualmente no reconocido por Israel y por parte de la comunidad internacional.
Muchos israelíes se preguntan si esta naciente campaña de BDS conseguirá poner fin a la ocupación y obligar a los colonos y al ejército a retirarse de Cisjordania después de casi cinco décadas. Aunque la campaña se encuentra en un estado incipiente, si se extiende podría causar a Israel cuantiosas pérdidas y un aislamiento político en la escena internacional, destaca la Agencia de noticias ABNA.
Netanyahu: “campaña marginal”
En la oficina del primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, se considera que la campaña todavía es “marginal” y que “el boicot de verdad solamente llegará si el estado sionista continúa expandiendo las colonias y fracasan las negociaciones” con los palestinos.
“Esperamos que la campaña de boicot no siga adelante”, refirió un vocero del principal despacho ministerial israelí.
El propio Netanyahu convocó la semana pasada a los ministros más destacados del Gobierno para analizar la situación. Fue la primera vez que el gabinete abordó esta cuestión, lo que revela que el BDS preocupa a los dirigentes israelíes, aunque los participantes no se pusieron de acuerdo acerca de cómo enfrentarse al fenómeno.
“Esperamos que la campaña de boicot no siga adelante, aunque todavía no lo consideramos un problema grave”, dijo Meron Reuben, del Ministerio de Exteriores.
“Es una campaña que lideran elementos extremistas y radicales, una forma nueva e ilegal de antisemitismo, puesto que el antisemitismo clásico está mal visto y se recurre al antiisraelismo”, añadió el canciller sionista.
En el Consejo de Ministros del pasado 4 de agosto, Netanyahu dijo que “los intentos de imponer el boicot al estado de Israel son inmorales e injustos”, si bien a muchos, dentro y fuera de Israel, les parece bastante más inmoral e injusta la prolongada ocupación y la discriminación que sufren los palestinos en prácticamente todos los aspectos de su vida.
20 millones para frenar el BDS
Por otra parte, el ministro de los Servicios de Inteligencia, Yuval Steinitz, admitió que Israel diseña un plan de 20 millones de euros con el que pretende organizar a grupos pro israelíes dentro y fuera de su país, para hacer frente al BDS. “Una parte de las acciones serán públicas y otras permanecerán bajo secreto”, dijo Steinitz.
“Detrás del boicot están a veces Estados enemigos y organizaciones terroristas (…) No se trata de una operación diplomática ordinaria, y la hasbara (propaganda) es solamente un parte de la operación”, aseveró igualmente.
Estimaciones oficiales revelan la enorme penetración de las empresas israelíes en los territorios palestinos. Economistas del Gobierno creen que si se decreta un boicot sobre los cuerpos que operan en Cisjordania, la medida afectaría por lo menos al 30% de los cuerpos del Estado entendiendo por “cuerpos” empresas e instituciones.
Para evaluar adecuadamente la incidencia de un hipotético boicot, los economistas han subrayado que todos los grandes bancos israelíes se verían afectados, así como las grandes compañías de seguros y buena parte de las empresas que se dedican a invertir en los mercados de Israel.
En el informe elaborado, que ya se encuentra en poder del Gobierno, se señala que 70 de las mayores empresas israelíes recibirán un duro golpe. Los productos agrícolas que los colonos producen el Valle del Jordán ya se están viendo afectados puesto que existen decenas de grandes cadenas de comercio europeas que han rescindido contratos por valor de unos 33 millones de euros.
Los economistas creen que numerosas empresas del Estado, como la compañía de electricidad, también se verán afectadas y estiman que las pérdidas podrían superar los 16 mil millones de euros, así como el despido de por lo menos 10 mil trabajadores.
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Fin de la ocupación e igualdad
En los medios palestinos se destaca que los tres objetivos de la campaña Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) son acabar con la ocupación, conseguir la igualdad de derechos de la población palestina dentro de Israel y obtener los derechos de los refugiados. “Todo esto ya lo ha asumido la comunidad internacional, que ahora debería limitarse a aplicar sus leyes y a hacer pagar a Israel el incumplimiento sistemático de las leyes”, comenta un portavoz palestino.
En medios diplomáticos hebreos se recuerda con cierta precaución que “en el caso de Sudáfrica, el boicot de la comunidad occidental al régimen de Pretoria consiguió en tres años y medio lo que los negros (Sic) no habían logrado durante décadas de protestas y lucha armada”.
Sin embargo, no está claro si los países occidentales están dispuestos a dispensar a Israel la misma medicina que prescribieron a Sudáfrica.
De hecho, en medios oficiales hebreos se cree que la Unión Europea (UE) no dará nunca ese paso de manera oficial.
Al contrario, se indica que Bruselas ha amenazado al presidente palestino Mahmud Abbas con no respaldarle si decide acudir a los foros internacionales con el fin de forzar la aplicación de las resoluciones de las Naciones Unidas.
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El caso de la cuña para TV de SodaStream
Un hecho que impulsó la campaña de boicot contra Israel, fue el caso que envolvió a la actriz estadounidense Scarlett Johansson.
Tras protagonizar una cuña para TV de SodaStream, una compañía israelí de refrescos que cuenta con una gran planta de embotellamiento en el asentamiento judío de Maale Adumim, fue duramente criticada por Oxfam, una ONG internacional que trabaja en pro de erradicar la pobreza y la injusticia y de la cual Johansson era una de sus representantes.
La actriz optó por abandonar Oxfam y se plegó a los medios judíos de Estados Unidos que han llamado al boicot de la referida ONG.
Por su parte, la empresa SodaStream se defiende bajo el argumento que da trabajo a muchos palestinos, pero incluso una ONG israelí Gush Shalom replicó que no se puede engañar a la gente de una manera tan burda.
“Un judío que viva en Palestina respetando la ley palestina es una cosa, y un colono que vive en un enclave armado bajo la protección de un ejército de ocupación es otra muy distinta”.
Debido a la situación generada por la actriz norteamericana, en los últimos días las acciones de SodaStream han experimentado una fuerte caída y la compañía ha decidido reducir sus planes de expansión.
Abelardo j. pérez carapaica / CIUDAD CCS

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