martes, 16 de junio de 2015

A golpes y machetazos asesinaron a dueño de bodega en Maracaibo


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A golpes y machetazos asesinaron a dueño de bodega en Maracaibo
Foto: Ibrahim Barrios
Abel  pasó  todo el domingo vendiendo cervezas en su bodega. El negocito estaba lleno de clientes que festejaban el triunfo de la Vinotinto ante Colombia en  la Copa América. Todo el dinero que hacía  el hombre, de 66 años, lo iba guardando en una caja de cartón debajo de un estante improvisado de hierro.
El sexagenario atendió, sin saberlo, durante  la noche a los hombres que después le quitarían la vida y hasta celebró, con ellos, el gol  del venezolano Salomón Rondón.
Luego de la medianoche, tres de los clientes lo asesinaron. Los hombres aprovecharon la oscuridad y la soledad  del parcelamiento San Pedro, en el municipio La Cañada de Urdaneta, para cometer el homicidio. Ya no había nadie, solo quedaban los tres sujetos que estaban compartiendo en la bodega de Abel, en la granja Divino Niño, desde las 3:00 de la tarde.
Al sexagenario le dieron muerte con un machete que estaba en la   granja y era usado para cortar el monte. Los delincuentes, primero, lo sometieron y le dieron una golpiza para que les entregara la caja con el dinero.
 Abel  se negó a entregarle lo  que había ganado en el día producto de su trabajo. Los hampones después de volverlo a golpear revisaron toda la bodega.
 Lanzaron al suelo las cajas y bolsas de chucherías que había en el lugar. Lo mismo hicieron con los cigarros.
Con el dinero en las manos, igual decidieron matarlo. Le dieron dos machetazos en la cabeza.
Los gritos del hombre nadie los escuchó. Por la calle de arena del parcelamiento   no “suele pasar un alma en las noches”, dijeron los residentes del sector.
 Murió desangrado en el suelo de cemento de su negocio. A las 6:00 de la mañana de ayer, cuando el propietario de  la granja llegó para comenzar la jornada, encontró muerto al trabajador.
 Abel —de quien se desconoce el apellido— era colombiano y  muy querido  por sus vecinos.  Sus hijos residen en Colombia y tenía una hermana en La Cañada de Urdaneta.
Al sitio llegaron  tres mujeres que dijeron ser muy amigas. “Ese señor no se metía con nadie. Nosotras siempre lo visitábamos y le hacíamos compañía porque él no tenía familia en Venezuela”, dijeron.
Los sabuesos de la policía científica llegaron al lugar para comenzar las investigaciones.
Aseguraron que los homicidas son  conocidos de la zona.
La bodega quedó con las puertas abiertas. Lo único que dejaron los ladrones fue una bolsa de galletas.

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