De periodismo y política sabe Vladimir Villegas, quien el próximo 17 de junio estará en Maracaibo participando en el Foro de Periodismo y Credibilidad que organiza PANORAMA en el marco de su agenda aniversaria por su Centenario.
Asevera que “nunca ha habido tiempos fáciles para el periodismo en Venezuela”, pero reconoce que la situación económica y la polarización política del país ha “complicado” la situación.
¿Afronta tiempos difíciles el periodismo en Venezuela?
—Yo creo que sí, sobretodo por la situación económica del país y la polarización política. Pero puedo decir que no he conocido tiempos fáciles para el periodismo, siempre en Venezuela ha sido difícil porque es una sociedad de conflictos que están a flor de piel y el periodismo es reflejo de eso y también de la polarización política, por supuesto, que tiene sus dificultades.
¿Cuáles son los desafíos entonces para el periodista que ejerce en el país en medio de una profunda polarización política?
—Tiene varios retos y el primero diría yo es el compromiso con la verdad. El otro es saber diferenciar los hechos de la opinión como la máxima lo dice, los hechos son los hechos, la opinión es libre. El desafío del periodista es ir a los hechos esenciales de la información, ir a la verdad, a las fuentes, no lanzar una información que no esté verificada, son cosas que la sociedad de hoy requiere y reclama porque en las redes sociales; por ejemplo, se lanzan informaciones todos los días.
¿No se puede creer en esas informaciones?
—Creo en las redes sociales en lo que no creo es en el manejo interesado de las mismas. Las redes como instrumento de comunicación, difusión de los hechos y participación son válidas, pero el tema, insisto, es cuando en las redes se empieza a manipular la información.
¿Eso está sucediendo en el país?
—Constantemente, todos los días y a toda hora. En Venezuela, tenemos una contaminación terrible en las redes sociales porque además las personas que difunden información en las redes no necesariamente tienen un compromiso ético, una responsabilidad con un público, un medio o con una comunidad que cree en periodistas, entonces se difunde información y muchas veces caemos en el error de reproducir algo que no nos consta.
Los medios están siendo acosados y perseguidos…
—Hay una situación difícil evidentemente con los medios de comunicación, yo diría que el Gobierno no es todo lo tolerante que debería ser, pero también algunos medios mantienen una agenda política invariable desde hace muchos años y eso genera reacciones.
Es un cuadro complicado y yo no pudiera generalizar. Hay conflictos puntuales (...) por ejemplo está la demanda de Diosdado Cabello contra unos medios. Creo que uno tiene que ponerse en los zapatos del medio y en los zapatos de las personas denunciadas que también tienen derecho a defenderse. Es un tema a discutir y por eso hablo de la rigurosidad del periodismo. No podemos darle crédito a una noticia porque esa es la repetición de lo que traen las informaciones internacionales que uno no sabe en qué campaña andan (...) La mala praxis periodística existe y hay que luchar contra ella, es un tema tabú.
A veces se complica el acceso a la información oficial…
—Pero eso no da pie para que un periodista informe algo que no le consta y convierta una información en una opinión, o una información en un rumor, hay que diferenciar esos elementos porque, de lo contrario, se estaría haciendo un pasticho de géneros periodísticos que tiene como víctima final el usuario de los medios, al ciudadano.
¿Debe el periodista separarse de su simpatía política para alcanzar equilibrio en sus informaciones?
—Yo he sido reportero con militancia política. Si yo me apego a los hechos no tengo porque dejar de ser militante. La ética profesional no está ligada al carácter militante de alguien (...)
Se aproximan unas elecciones. ¿Qué recomendación le da usted a quienes cubren esa fuente?
—Tienen que tratar de mantener el equilibrio. El periodista debe aguardar en su lugar y los políticos en el de ellos. Yo he sido primero político que periodista y no he renunciado a eso, pero sé separar esos roles en actividades concretas. Eso lo puede hacer un periodista adeco, de Primero Justicia, chavista y comunista. El periodista puede tener militancia política, los seres humanos somos políticos por naturaleza y el periodismo se quiera o no tiene que ver mucho con la política .
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