PRESERVACIÓN Continúan labores de vigilancia durante temporada de desove de tortugas
Prensa Ecosocialismo y Aguas (Minea) / Inparques, 04.08.2016.- A las ocho de la noche del pasado miércoles, nacieron 84 tortuguillos de la especie cardón (Dermochelis Coriácea), tras la eclosión de la única anidación de tortugas marinas detectada en los espacios marino-costeros del Parque Nacional San Esteban, específicamente en la zona oeste de la Bahía de Patanemo, estado Carabobo.
A las 9:20 de la noche, posterior al nacimiento, se procedió a realizar la exhumación de la anidación, con la cual se pudo contabilizar la suma de 20 huevos infértiles, 12 embriones muertos y 5 quelonios sin nacer, para un total de 121 cáscaras en el nido.
Estas labores fueron ejecutadas por los efectivos del Cuerpo Civil de Guardaparques y del Ámbito de Investigación y Seguimiento Ambiental del Instituto Nacional de Parques (Inparques), junto con los servidores del Instituto Nacional para la Capacitación y Recreación para los Trabajadores (Incret), y un grupo de representantes del Consejo de Pescadores de Patanemo.
Cabe destacar, que el pasado 8 de junio cuando fue divisado el desove de la tortuga marina, el área de anidación fue delimitada con la intención de que los huevos fueran resguardados durante los 55 o 60 días que perdura el período de incubación, para así garantizarles los mayores niveles de sobrevivencia a los tortuguillos que se estaban formando.
En ese sentido, durante la temporada de desove que se extiende hasta el mes de septiembre, los servidores públicos de Inparques y del Incret, continuarán efectuando labores de vigilancia diurnas y nocturnas en el litoral carabobeño, con la intención de que el territorio marino-costero se encuentre en calma para que las tortugas salgan del mar a depositar los huevos y se detecten las anidaciones.
Los principales factores que han ocasionado la disminución de las poblaciones de tortugas marinas son la extracción de sus huevos, altamente demandados por sus falsas atribuciones afrodisíacas, el uso del caparazón con fines ornamentales, el consumo de individuos adultos por su carne y aceite, los desechos sólidos que son arrojados en las costas y dificultan el libre desplazamiento de los animales y la muerte incidental por la pesca de palangre y de arrastre.
Por tal motivo, Inparques hace un llamado a la comunidad porteña y a los temporadistas en general para que, al vislumbrar alguna tortuga o nido, lo comuniquen inmediatamente al personal a cargo, les brinden tranquilidad y eviten alumbrarlas con linternas o con el flash de las cámaras fotográficas para no desorientarlas ni interferir en el proceso de reproducción o de nacimiento de esta especie que se encuentra en peligro crítico de extinción, según información publicada en el Libro Rojo de la Fauna Venezolana.
Prensa Ecosocialismo y Aguas (Inparques) / Eliana Muñoz
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