Ciudad
08:33 PM
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27/10/2016
Keila Vilchez
Panorama
Fervor, devoción, veneración,
querencia, afinidad y amor. Todo expresado en un solo gesto: un beso. La
fe profesada al Retablo Sagrado de María de Chiquinquirá, desde hace
307 años, la noche de este jueves en la Basílica de San Juan de Dios se
sintió más de cerca, cuando cientos de fieles le ofrendaron el beso de
bienvenida a su Patrona.
Con aplausos, oraciones y la
entonación del “Gloria a ti Casta Señora”, del coro de voces blancas del
templo mariano, se dio el acto de descensión de la Sagrada Reliquia de
su camerín de manos de los padres delegados: Enyerber Jackson, vicario
parroquial de la Basílica, y Silverio Osorio, vicario de la Catedral.
La Tablita, que en 1.709 fue
testigo del milagro de la Renovación de María del Rosario de
Chiquinquirá, fue colocada en el altar mayor, donde uno a uno los fieles
le dieron el beso de recibimiento.
Con un templo repleto de
devotos, a las 6:00 de la tarde, inició la misa que fue oficiada por el
padre Eleuterio Cueva, párroco de la Basílica. La ceremonia comenzó con
el ingreso de los oficiales de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y
los integrantes de la Sociedad Servidores de María, quienes al compás de
la Banda Marcial del Comando de Zona 11 de la GNB formaron el callejón
de honor por la nave central.
Un oficial de la Guardia
Nacional presentó las llaves del camerín ante el párroco Cueva, quien
hizo el llamado a los presbíteros delegados, les entregó las llaves
junto con dos Servidores de María . Los cuatro tras escuchar la
entonación del himno del Zulia subieron y abrieron el camerín.
Mientras en el templo los fieles
vivían la fe mariana de cerquita. En el despacho parroquial, los
joyeros Ángel Fuentes, Leonardo Lo Iacono y Romer Morales Villasmil
hicieron las oraciones de peticiones, para luego dar inicio a la
limpieza de las joyas.
Villasmil, nieto de Don Enario
Villasmil, trabajó con los ángeles de la Patrona, Lo Iacono hizo lo
propio con la corona de la Virgen. Y Fuentes limpió el Relicario
Sagrado.
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