Ofrecimientos y el golpe de realidad / La carta pública que tienen bajo la manga es el referendo
Caracas, 5 de julio de 2016.- La opinión pública estaba expectante aquella mañana del 5 de enero de 2015. Los representantes de los medios de comunicación se mantuvieron desde temprano en las afueras de la Asamblea Nacional (AN) y en pleno hemiciclo protocolar a la espera de la noticia del momento: la instalación de un nuevo parlamento, como lo establece la Constitución, pero esta vez con mayoría opositora.
16 años pasaron para que esto volviera a ocurrir. Diputados alineados ideológicamente con la derecha se convirtieron en una hegemonía en el recinto, tras propinarle una derrota al chavismo en los comicios del pasado 6 de diciembre de 2015.
Simpatizantes de ambos bandos aguardaban pacientemente a las afueras del Capitolio, pero con abundante tensión a cuestas. Ese día se daría a conocer cómo quedaría conformada la junta directiva, de manera oficial, aunque las redes sociales se habían adelantado. El nombre del legislador, Henry Ramos Allup, era el favorito para presidir el organismo, muy por encima de su homólogo Julio Borges, luego del sorteo realizado por los partidos políticos conservadores.
OFRECIMIENTOS Y EL GOLPE DE REALIDAD
Una vez juramentadas las bancadas, las promesas de “acabar con las colas” hechas por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) durante la campaña electoral pasaron a un segundo plano, como declaró recientemente el diputado Carlos Berrizbeitia: “¡Eran sólo cuñas publicitarias!”.
Sus esfuerzos, ahora, se concentrarían en conseguir la salida de Miraflores del presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, bajo diversas modalidades, aunque no estaba claro cuál sería el método a utilizar.
Luego de haber concluido las arengas de algunos diputados, a quienes les tocó “abrir el juego”, le llegaba la oportunidad al “cerrador” Ramos Allup, uno de los legisladores con mayor “kilometraje” en el área.
Muy sereno y confiado se mostraba Ramos Allup. “¡La experiencia es una escuela muy cara!”, exclamó un militante opositor, desde la tribuna, parafraseando al científico y político estadounidense Benjamín Franklin.
El diputado adeco tomó el micrófono en la tribuna de oradores y basó su perorata, como era de esperarse, en críticas al Gobierno Nacional, pero sin aportar alguna solución inmediata para hacer frente a la crisis que atraviesa Venezuela.
La ovación se hizo casi ensordecedora cuando de derecha gritaron de la emoción por lo que acababan de escuchar: Ramos Allup prometió destronar a Maduro en seis meses, contado desde ese día.
Por el lado del chavismo fue interpretado aquel ofrecimiento como “una amenaza”, ya que no había un mecanismo constitucional ni voluntario –a juzgar por las afirmaciones previas de Maduro– que permitiera su dimisión en ese lapso.
NI LO UNO NI LO OTRO SINO TODO LO CONTRARIO
El tiempo se agotaba y con él la paciencia opositora. El Jefe de Estado no “aflojaba el coroto”. Ramos Allup ya no hablaba de un semestre, sino de menos días para concretar su propuesta.
En rueda de prensa realizada desde la AN el viernes 12 de febrero, Ramos Allup endureció su retórica y afirmó que existían “más razones” para salir del Gobierno, una vez que el Poder Ejecutivo aprobó el Decreto de Emergencia Económica.
“Hoy nadie duda que ese lapso de seis meses es demasiado largo”, insistió el legislador.
El periodo ofertado se vencía, pero antes de que eso ocurriera, Ramos Allup se deslindó de sus apreciaciones cuando enfatizó que “nunca” había ofrecido “sacar a Maduro”.
Al parecer son “horas extras” las que piensan trabajar en la MUD para alcanzar el poder. “La Salida” no resultó, mucho menos la abdicación. La enmienda no posee efectos retroactivos, como lo establece la Carta Magna y el colapso eléctrico pronosticado, las lluvias “le aguaron la fiesta”.
La carta pública que tienen bajo la manga es el referendo, con la salvedad de que es poco probable que ocurra este año, de acuerdo al propio reglamento del Consejo Nacional Electoral.
Según voceros del chavismo, esta consulta, si se consiguen todos los requisitos para tal fin, sólo será posible a partir del primer trimestre del 2017. Los dirigentes de la revolución coinciden en que se requieren más de 240 días para hacerlo, por lo que en la MUD tendrían que degustar hallacas, entre otros platos navideños, con la sazón de Maduro./YU

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