Thiany Rodríguez Fotografía: Agencias

Panorama
La periodista venezolana Luz Mely Reyes, es la única venezolana en la lista de las 30 mujeres intelectuales más influyentes de Iberoamérica, producto de su pasión periodística y dedicación a la investigación, afirma que en este momento el periodismo del país “está en el radar internacional”.
“Estamos trabajando en divulgar en lo que aquí ocurre (…) realmente es difícil por la falta de acceso a los datos oficiales (…) pero hay un proceso de reacomodo y un reagrupamiento y muchos periodistas se están especializando en temas muy específicos”.
Recién galardonada con el premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2018 en la categoría Cobertura por el reportaje Venezuela a la Fuga, realizado por El Tiempo de Bogotá y Efecto Cocuyo, recomienda a los dirigentes hacer política con “P” mayúscula, y a quienes se quedan en el país “no dejarse atrapar por la crisis”.
— ¿Qué tan difícil es hacer periodismo en Venezuela?
— Es todo un reto, por varias razones en el contexto actual, una es la falta de acceso a la información oficial, las dificultades para los datos que son importantes, las presiones que se reciben; además el acoso al que está sometido el periodismo independiente en Venezuela, más la crisis económica, la falta de papel, de insumos que hace que cualquier medio para trabajar le cueste muchísimo más.
—¿En ese contexto entonces parece haber crecido el periodismo de investigación?
—Estamos en un proceso de reacomodo , en un principio esta especie de granada fragmentaria que tiraron a las grandes redacciones hizo que se dividiera estas fuerzas de periodistas de investigación, las mejores unidades de periodismo de investigación fueron prácticamente desmanteladas; sin embargo, ha habido un reagrupamiento y se ha producido un fenómeno bien interesante que tiene que ver con, digamos, muchos periodistas que están especializándose en temas muy específicos y se han ido creando alianzas. (…).
— ¿Qué lo más retador ahora mismo en las coberturas?
— Lo que creo que es más retador cubrir de la situación país es la crisis humanitaria que estamos viviendo, la migración, cubrirla desde una perspectiva no lastimera, entendiendo el drama, pero también mostrando las distintas caras de la migración o lo que está pasando en la crisis actual y combatir la mentira oficial, independientemente que también está la situación económica y que hay que saber cubrirla, creo que son dos retos para los periodistas en este momento.
— ¿Hay diferencia en el periodismo durante la gestión del presidente Hugo Chávez y la de ahora?
— Independientemente de las críticas que siempre hubo contra el presidente Chávez, con toda la presión, yo puedo decir que todavía había un espacio allí de confrontación, a él le gustaba eso y lo tenía como táctica; sin embargo, desde que Maduro llegó a la presidencia el ataque a los medios ha sido constante, y no tiene que ver si son medios aliados, independientes, inclusive progobierno (…) la necesidad de controlar los medios radioeléctricos, lo que el Presidente siempre ha dicho, yo recuerdo que pidió cárcel por un titular cuando yo trabajaba en el diario 2001 y fue una petición de Maduro, eso nunca había pasado con Chávez (…)
— ¿Hay fuga de periodistas entonces, maneja alguna cifra?
— Esto es algo que nos está perjudicando mucho, pero yo prefiero ver siempre a los que estamos y ver cómo los que están fuera colaborando con los que estamos aquí, o están produciendo también buenas piezas periodísticas, pongo como ejemplo lo que hizo con Monitor de Víctimas, lo de esta colaboración que hicimos (Efecto Cocuyo) con el diario El Tiempo de Bogotá para contar el éxodo de venezolanos (…).
Piezas periodísticas que acaban de ser reconocida con el premio Gabriel García Márquez, un motivante para el periodismo en Venezuela…
Nosotros dijimos (Efecto Cocuyo) durante la entrega del premio que este año dedicamos al “Gabo” que fue por la alianza con El Tiempo de Bogotá que es para todos los venezolanos, para los que estén dentro y fuera del país, que estamos trabajando por divulgar lo que aquí ocurre, en este caso fue muy valiosa la alianza, liderada por Gina Morelos del Tiempo de Bogotá, trabajada por nosotros desde acá, y que articuló a países de siete países latinoamericanos para contra la diáspora, el éxodo, y mostrar los datos muy duros que pudimos conseguir, fuimos los primeros en poner ese tema en la agenda, por eso fue fue el premio, por cobertura pero además lo planificamos en el sentido cuando vimos que estaba ocurriendo, dijimos hay que hacerlo, buscamos los fondos, el que haya sido reconocido por el premio “Gabo” es muy importante, nos alegró porque pone el periodismo de Venezuela en está mira, en el radar internacional.
Además, este año el periodismo venezolano ha recibido muchos reconocimientos internacionales (…) creo que si nos ponemos a revisar el periodismo este año, el del país, ha tenido un reconocimiento por el excelente trabajo que se está haciendo.
— ¿Cómo percibe el discurso político del país?
— Hace falta hacer política, pienso que muchos políticos se jubilaron antes de tiempo y eso es algo que nos perjudica a todos los venezolanos, no solamente a los que apoyan al gobierno sino también a los que creemos que debemos seguir en este país haciendo cosas por el país. El no hacer política con “P” mayúscula en este momento nos afecta a todos.
Recién galardonada con el premio Gabriel García Márquez de Periodismo 2018 en la categoría Cobertura por el reportaje Venezuela a la Fuga, realizado por El Tiempo de Bogotá y Efecto Cocuyo, recomienda a los dirigentes hacer política con “P” mayúscula, y a quienes se quedan en el país “no dejarse atrapar por la crisis”.
— ¿Qué tan difícil es hacer periodismo en Venezuela?
— Es todo un reto, por varias razones en el contexto actual, una es la falta de acceso a la información oficial, las dificultades para los datos que son importantes, las presiones que se reciben; además el acoso al que está sometido el periodismo independiente en Venezuela, más la crisis económica, la falta de papel, de insumos que hace que cualquier medio para trabajar le cueste muchísimo más.
—¿En ese contexto entonces parece haber crecido el periodismo de investigación?
—Estamos en un proceso de reacomodo , en un principio esta especie de granada fragmentaria que tiraron a las grandes redacciones hizo que se dividiera estas fuerzas de periodistas de investigación, las mejores unidades de periodismo de investigación fueron prácticamente desmanteladas; sin embargo, ha habido un reagrupamiento y se ha producido un fenómeno bien interesante que tiene que ver con, digamos, muchos periodistas que están especializándose en temas muy específicos y se han ido creando alianzas. (…).
— ¿Qué lo más retador ahora mismo en las coberturas?
— Lo que creo que es más retador cubrir de la situación país es la crisis humanitaria que estamos viviendo, la migración, cubrirla desde una perspectiva no lastimera, entendiendo el drama, pero también mostrando las distintas caras de la migración o lo que está pasando en la crisis actual y combatir la mentira oficial, independientemente que también está la situación económica y que hay que saber cubrirla, creo que son dos retos para los periodistas en este momento.
— ¿Hay diferencia en el periodismo durante la gestión del presidente Hugo Chávez y la de ahora?
— Independientemente de las críticas que siempre hubo contra el presidente Chávez, con toda la presión, yo puedo decir que todavía había un espacio allí de confrontación, a él le gustaba eso y lo tenía como táctica; sin embargo, desde que Maduro llegó a la presidencia el ataque a los medios ha sido constante, y no tiene que ver si son medios aliados, independientes, inclusive progobierno (…) la necesidad de controlar los medios radioeléctricos, lo que el Presidente siempre ha dicho, yo recuerdo que pidió cárcel por un titular cuando yo trabajaba en el diario 2001 y fue una petición de Maduro, eso nunca había pasado con Chávez (…)
— ¿Hay fuga de periodistas entonces, maneja alguna cifra?
— Esto es algo que nos está perjudicando mucho, pero yo prefiero ver siempre a los que estamos y ver cómo los que están fuera colaborando con los que estamos aquí, o están produciendo también buenas piezas periodísticas, pongo como ejemplo lo que hizo con Monitor de Víctimas, lo de esta colaboración que hicimos (Efecto Cocuyo) con el diario El Tiempo de Bogotá para contar el éxodo de venezolanos (…).
Piezas periodísticas que acaban de ser reconocida con el premio Gabriel García Márquez, un motivante para el periodismo en Venezuela…
Nosotros dijimos (Efecto Cocuyo) durante la entrega del premio que este año dedicamos al “Gabo” que fue por la alianza con El Tiempo de Bogotá que es para todos los venezolanos, para los que estén dentro y fuera del país, que estamos trabajando por divulgar lo que aquí ocurre, en este caso fue muy valiosa la alianza, liderada por Gina Morelos del Tiempo de Bogotá, trabajada por nosotros desde acá, y que articuló a países de siete países latinoamericanos para contra la diáspora, el éxodo, y mostrar los datos muy duros que pudimos conseguir, fuimos los primeros en poner ese tema en la agenda, por eso fue fue el premio, por cobertura pero además lo planificamos en el sentido cuando vimos que estaba ocurriendo, dijimos hay que hacerlo, buscamos los fondos, el que haya sido reconocido por el premio “Gabo” es muy importante, nos alegró porque pone el periodismo de Venezuela en está mira, en el radar internacional.
Además, este año el periodismo venezolano ha recibido muchos reconocimientos internacionales (…) creo que si nos ponemos a revisar el periodismo este año, el del país, ha tenido un reconocimiento por el excelente trabajo que se está haciendo.
— ¿Cómo percibe el discurso político del país?
— Hace falta hacer política, pienso que muchos políticos se jubilaron antes de tiempo y eso es algo que nos perjudica a todos los venezolanos, no solamente a los que apoyan al gobierno sino también a los que creemos que debemos seguir en este país haciendo cosas por el país. El no hacer política con “P” mayúscula en este momento nos afecta a todos.
— ¿El Fake News (noticias falsas) también está en Venezuela?
— El Fake News lo inventaron en Venezuela, Donald Trump a lo mejor solo le puso el nombre, justamente hay una investigación al respecto de una venezolana que se llama Iria Pullosa que tiene que ver cómo se está interviniendo en el discurso público con noticias falsificadas (…) ahorita en el país no hay opinión pública porque el público no está bien informado, es muy difícil tener opinión pública en el país, lo que hay son grupos y voces de opinión que se distribuyen a través de las redes sociales que, si bien son una ventana o una oportunidad, también son susceptibles de ser manipuladas a través de algo sencillo tecnológicamente, robots, que pueden identificar el discurso y el ánimo prevalente y generar narrativas que pueden ir, incluso, en contra de lo que pudiéramos hacer en el país, y combatirlo cuesta mucho, hay que investigar cómo están funcionando estas falsas narrativas y tengo la intuición que se están interviniendo muchísimo en la creación de estas narrativas falsas en el discurso público en las redes sociales.
— El Fake News lo inventaron en Venezuela, Donald Trump a lo mejor solo le puso el nombre, justamente hay una investigación al respecto de una venezolana que se llama Iria Pullosa que tiene que ver cómo se está interviniendo en el discurso público con noticias falsificadas (…) ahorita en el país no hay opinión pública porque el público no está bien informado, es muy difícil tener opinión pública en el país, lo que hay son grupos y voces de opinión que se distribuyen a través de las redes sociales que, si bien son una ventana o una oportunidad, también son susceptibles de ser manipuladas a través de algo sencillo tecnológicamente, robots, que pueden identificar el discurso y el ánimo prevalente y generar narrativas que pueden ir, incluso, en contra de lo que pudiéramos hacer en el país, y combatirlo cuesta mucho, hay que investigar cómo están funcionando estas falsas narrativas y tengo la intuición que se están interviniendo muchísimo en la creación de estas narrativas falsas en el discurso público en las redes sociales.



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