DESDE SU NACIMIENTO, EL COMBO SE HA MANTENIDO GRACIAS A SU PRINCIPAL PREMISA: LA AUTOGESTIÓN COMO HERRAMIENTA DE ORGANIZACIÓN, QUE LE HA PERMITIDO TOTAL LIBERTAD CREATIVA Y CONCRETAR SUS INICIATIVAS. ACTUALMENTE SE ENCUENTRAN PREPARANDO SU CUARTA PRODUCCIÓN DISCOGRÁFICA
Se conocieron en el liceo Urbaneja Achelpohl de Caracas. Allí dieron los primeros pasos para conformar una banda que hoy es referencia en materia de autogestión en el país: Palmeras Kaníbales. Luciano Calello y Emiliano Montes son los dos miembros fundadores que se mantienen en este proyecto, luego de sortear un cúmulo de vicisitudes políticas, sociales y económicas nacionales.
El 1° de mayo de 1992 nació el grupo, y no por casualidad. Si se revisa un poco la historia de Palmeras Kaníbales, encontramos que ha participado en numerosos eventos políticos, de carácter reivindicativo, por América Latina y Europa, además de conciertos, asambleas, jornadas por la recuperación de espacios públicos y actividades afines. “Por nuestra militancia política en la universidad —UCV—, la herencia de nuestros padres, siempre tuvimos un pensamiento de izquierda. Y nos costó varios años asimilar cómo se podía unir la música bailable con la militancia. Nos vinculamos con el teatro de calle, con el Teatro Búho de Ciencias. Esos encuentros en La Vega y otras comunidades nos ayudaron a ir, en 1997, a Ciudad de México (Encuentro Internacional de Arte Popular). Estuvimos en varias zonas rurales, algunas de ellas zapatistas. Las discusiones políticas en plazas significaron mucho, nos dieron muchos datos. Primero: que podíamos hacer por nuestra cuenta el primer disco —13 Superkañonazos Bailables—, somos dueños de su estética, del contenido. Al regreso, lo editamos, en el 97, y salimos a la calle con esa iniciativa independiente. No es la primera del país, pero ningún grupo había autogestionado un compact disc multimedia”, señala Montes.
Palmeras se forma en una década de agitación musical en Venezuela, pues se estaba viviendo el auge del ska y el reggae, la llamada Tercera Ola del Ska. Por una parte, resaltaban bandas latinoamericanas influyentes como Los Fabulosos Cadillacs y Maldita Vecindad, y la francesa Mano Negra. Por la otra, sobresalían mediáticamente bandas como Desorden Público y Sentimiento Muerto, pero también apareció un fuerte movimiento underground de punk y ska.
Este ambiente favoreció la consolidación de Palmeras Kaníbales. “Creo que la premisa que se ha mantenido a lo largo de estos 23 años es la libertad creativa, cierto eclecticismo musical que nos definía dentro del rock mestizo. El punto de partida musical fue ese. Vamos a juntar nuestras inquietudes: el caraqueño escucha salsa, merengue, rock, vamos a mezclar todo eso. Pero hay algo que fue determinante para la banda: la visita de Mano Negra en 1992 a un festival de teatro. Fue un momento que cambió la dirección. Vimos agrupadas la actitud y la forma de asumir el punkrock, con el reggae, ska, el Caribe. Ese concepto, ¡coño!, nos sacudió. Dijimos: ‘Por aquí va la vaina’. Esa fue la premisa que nos juntó y la que nos sigue juntando”, asegura Calello. Recuerda cuando Palmeras Kaníbales interactuó con Manu Chao en Kai Kashí, un local de comida vegetariana en la UCV que fue muy emblemático por reunir a círculos anarquistas y otras izquierdas.
Dijimos que el camino para Palmeras Kaníbales no ha sido fácil, sobre todo porque se trata de una banda que busca sus propias vías de financiamiento. Uno de los principales obstáculos ha sido el ocultamiento por parte de la industria musical y los medios de comunicación dominantes. “No me quejo después de andar este camino, porque muchas de estas trampas e invisibilizaciones nos ayudaron a caminar”, dice Calello; mientras que Montes agrega: “La propuesta de Palmeras fue clara en un primer momento. Y esa invisibilización de los medios comerciales fue asumida”.
Su actual integración es, además de Calello y Montes (en voces y guitarras), Jerry “Nenuco” Cabeza (bajo), Luis Daniel Ducharne (trompeta), Francisco Issa (saxo) y Cristopher León (batería). El grupo está preparando su cuarta producción, que aún no sabe cómo será. Sobre sus otros planes Calello adelanta:
“Posiblemente, mmm… mejor no lo cuento para que se den”.
POR MERCEDES SANZ
@JAZZMERCEDES
FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA
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FOTOGRAFÍAS MICHAEL MATA

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