Este 2016 sin duda estuvo marcado por las frases premonitorias
sobre el fin del chavismo y el gran capital político que la MUD puso en
ello.
Noviembre 2 de 2016, 2:20 pm
Prácticamente
cerrado este ciclo, posterior a la derrota electoral del chavismo del 6
de diciembre, estas frases con tono amenazante pueden medirse por sus
efectos y resultados. Ante eso, Misión Verdad hace un
breve conteo de estas para que usted mismo tome real dimensión del
rotundo fracaso del antichavismo en su plan de 2016 para sacar a Maduro
del poder.
Y no sólo que esta premonición fallida de Ramos Allup fue la que sirvió para que la MUD tardase más tiempo
en presentar la solicitud de referendo revocatorio, anulando de facto
su realización este año según los plazos establecidos por las normas,
sino que la derrota del presidente de la Asamblea Nacional se reflejó en
toda su magnitud cuando este martes 1 de noviembre pospuso el
inconstitucional juicio a Maduro con la frase "todos pagamos un costo
político por el diálogo".
El costo que pagan con sus seguidores es el de haber sido totalmente irresponsables en plantear una salida inviable del gobierno y no haber podido materializarla.
Esto muestra el fracaso de la MUD por intentar conectar la dura
realidad de la cotidianidad del venezolano de a pie con su mezquina
agenda política. Incluso su cerrazón por realizar el referendo
revocatorio terminó por aislarlos y desgastarlos en una pelea política
en la que tenían todas las de perder. A tal punto es así, que la última
encuesta de Hinterlaces refleja que sólo un 33% de los venezolanos
considera una prioridad el revocatorio en los diálogos con el gobierno.
El porcentaje mayoritario desea que efectivamente el diálogo fluya sin
obstáculos para solucionar los problemas económicos del país.
Decimos esto porque fue Voluntad Popular el que organizó
a mediados de año una serie de saqueos en el país y figuró como
orquestador de primera línea de los planes golpistas para el 1 de
septiembre, desarticulados milimétricamente y a tiempo por el aparato de
seguridad del Estado venezolano. Así, el partido de Leopoldo López no
sólo fracasó en su objetivo político para este año, sino que perdió gran
parte de su capital político, debilitando una parte importante de su
estructura operativa e internacional. Empezaron el año amenazando y
llegan a noviembre con las tablas en la cabeza. Que Almagro esté
encerrado en su oficina en Washington sin margen de maniobra para
declarar contra Venezuela es también evidencia del fracaso de su agenda
transnacional.
No podía ser de otra manera: empezaron el año con varias amenazas y terminaron con otras.
Llamaron irresponsablemente a marchar a Miraflores el 3 de noviembre para jugar la peligrosa carta de la sangre en las calles como mecanismo de extorsión política para ir con ventaja a la mesa de diálogo. Esta fue la única forma con la que la MUD intentó hacerse valer con algunas concesiones para sentarse en la mesa, anteponiendo la carne de cañón de sus seguidores antes que algún otro argumento. Tampoco pudieron.
Como es costumbre ya en la política venezolana, el chavismo otra vez tuvo que pensar antes en la paz de la mayoría de los venezolanos que en cualquier otro interés. Paradójicamente, ese esfuerzo terminó por significar cuidar la integridad del opositor de a pie y encontrarle una salida decorosa a los matones políticos que los conducen.
Los seis meses de Ramos Allup
En el marco de la instalación de la Asamblea Nacional, el presidente del órgano legislativo, Henry Ramos Allup, se valió del argumento de que buscarían la fórmula constitucional para salir de Maduro en sólo seis meses, aunque incluso a él le parecía "demasiado" tiempo. Como sabemos y es largamente recordado, esas fórmulas eran la renuncia, la enmienda constitucional y el referendo revocatorio, una más inviable que la otra. Para nadie es un secreto que ya han pasado diez meses sin que nada de lo que anunciara Ramos Allup se haya concretado.El costo que pagan con sus seguidores es el de haber sido totalmente irresponsables en plantear una salida inviable del gobierno y no haber podido materializarla.
Capriles: "O se hace el referéndum o puede haber un estallido social"
Esta amenaza del gobernador del estado Miranda fue lanzada durante todo el año y se puso a prueba hace dos semanas cuando los tribunales penales de cinco estados del país ordenaron la suspensión del revocatorio por estar viciado de irregularidades durante la recolección del 1% de las firmas. La reacción ante esta orden judicial, acatada por el Consejo Nacional Electoral, distó de asemejarse a un estallido social repleto de "pueblo" y se pareció mucho más a una marcha cualquiera del antichavismo en el este de Caracas.Guevara: "El 1 de septiembre se dará un antes y un después en el país"
El diputado Freddy Guevara, de Voluntad Popular, proclive a irse de boca todo el año, fue precisamente quien anunció que la marcha opositora del 1 de septiembre daría "inicio a una nueva etapa de la lucha del pueblo de Venezuela que finalizará cuando logremos un cambio este año". Ni dio inicio a nada ni tampoco logró un cambio político, significando en realidad un año profundamente complejo para el partido de Leopoldo López.MUD: Destitución de Maduro y marcha a Miraflores
Ante la implosión de toda la estrategia de los partidos de la MUD, lanzaron la amenaza de destituir a Maduro mediante un mecanismo inconstitucional: el juicio político. No sin después convocar al suicidio a una parte de sus seguidores con una marcha a Miraflores para entregar la carta de destitución al presidente. Hoy no hay "carta de destitución", ni marcha a Miraflores. Su intentona de "Paro Nacional" también fracasó. "La ruta de la libertad", propagandizada así por la MUD y que constaba de estas tres fases, se recalentó antes de empezar a caminar.Llamaron irresponsablemente a marchar a Miraflores el 3 de noviembre para jugar la peligrosa carta de la sangre en las calles como mecanismo de extorsión política para ir con ventaja a la mesa de diálogo. Esta fue la única forma con la que la MUD intentó hacerse valer con algunas concesiones para sentarse en la mesa, anteponiendo la carne de cañón de sus seguidores antes que algún otro argumento. Tampoco pudieron.
Como es costumbre ya en la política venezolana, el chavismo otra vez tuvo que pensar antes en la paz de la mayoría de los venezolanos que en cualquier otro interés. Paradójicamente, ese esfuerzo terminó por significar cuidar la integridad del opositor de a pie y encontrarle una salida decorosa a los matones políticos que los conducen.
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