Abr 12, 2015 0

EL MUSEO DE LAS PIEDRAS ES UN LUGAR PLENO DE MISTICISMO QUE PONE A PRUEBA A SUS VISITANTES. UBICADO EN UN PARADISÍACO RINCÓN ENTRE EL CIELO Y EL MAR, MANTENER EL EQUILIBRIO LLEGA A SER UNA CUESTIÓN DE PRINCIPIOS
“El Museo de Arte Ecológico es un espacio para mentes que se dejan llevar sin el cansancio que deja el apuro. Para pies que olvidan sus medias, que no extrañan sus zapatos. Eso sí, corres el riesgo de que en el camino te aturda el estruendo de tu propio silencio”.
Eugenio Montejo
Si no tiene yip hay varias maneras de llegar al Jardín de las Piedras Marinas Soñadoras o Museo de las Piedras. No hay excusas. Mejor tempranito. Puede subir por el teleférico y luego tomar un yip. Puede subir en yip desde Macuto (pagando Bs. 45) o puede pedir prestado un yip, como hicimos nosotros. También puede caminar desde Macuto. O puede subir por donde quiera, acampar (pidiendo permiso antes en Inparques) y bajar al siguiente día. Ya se dio cuenta de que no hay otras maneras decentes de sentarse en un yip y que hay muchas para ir. Hay que tener —es conveniente— Bs. 150 para pagar la entrada. Tiene que estar —también es conveniente— acompañado por una niña o una mujer. Y, con o sin yip, olvídese del tiempo, del reloj y del celular.
Antes de llegar a Macuto hay que pasar por el bar Miami. Pasar por ahí es detenerse a comprar guarapita. Si va a subir al Waraira Repano no la compre porque al parque nacional no se puede ingresar alcohol. Si no se detiene en el bar, como hicimos nosotros, vale la pena rodar un poquito más y desayunar en la arepera El Rincón del Milenio, como hicimos nosotros. Una suave y deliciosa arepa frita rellena con cuantos rellenos se le pueda ocurrir por Bs. 130.
A diez minutos de rodar, llegamos al puesto de la Guardia Nacional Bolivariana. Treinta segundos después estacionábamos frente al museo.
Antes de llegar a Macuto hay que pasar por el bar Miami. Pasar por ahí es detenerse a comprar guarapita. Si va a subir al Waraira Repano no la compre porque al parque nacional no se puede ingresar alcohol. Si no se detiene en el bar, como hicimos nosotros, vale la pena rodar un poquito más y desayunar en la arepera El Rincón del Milenio, como hicimos nosotros. Una suave y deliciosa arepa frita rellena con cuantos rellenos se le pueda ocurrir por Bs. 130.
A diez minutos de rodar, llegamos al puesto de la Guardia Nacional Bolivariana. Treinta segundos después estacionábamos frente al museo.

“Aquí se cultiva paciencia y equilibrio”
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