martes, 20 de enero de 2015

La autopsia del fiscal Alberto Nisman estableció que en su muerte “no intervinieron terceras personas”

Director: CARLOS AZNAREZRedacción: Leandro Albani, Facundo Guillén, Ana Guillermina Roca, Antonela Di Candia, Marina Pérez Damil, Sebastian Polischuk, Gladys Quiroga
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LA CONTRAINFORMACIÓN AL DÍA
Información, opinión y denuncia de Latinoamérica y el Tercer Mundo
20 DE ENERO 2015
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EL CASO NISMAN

Utilizó un arma que le había pedido a un empleado de la fiscalía. Los interrogantes sobre las últimas decisiones tomadas por el fiscal.


Por Raúl Kollmann
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“En la muerte del fiscal Alberto Nisman no intervinieron terceras personas.” La frase de la fiscal Viviana Fein saldó ayer la polémica que se pretendió instalar pese a que los indicios remarcaban desde el principio la hipótesis del suicidio: Nisman fue encontrado muerto a las 22 del domingo dentro de un departamento cerrado, en un edificio hipercustodiado, con una pistola Bersa calibre 22 encontrada bajo su cabeza, un arma que le llevó un asesor de la fiscalía el sábado. Al cierre de esta edición faltaba todavía la prueba final, el barrido electrónico que detecta bario y antimonio en la mano, metales del fulminante, que demostraría que fue desde su mano que salió el disparo. Uno de los interrogantes del caso es por qué Nisman volvió precipitadamente de las vacaciones con su hija, en España, y resolvió presentar en feria judicial una denuncia contra la Presidenta. El mismo sabía –y lo dijo– que la denuncia no iba a tratarse en enero. No se explica qué lo llevó a entregar a las apuradas un escrito en el que ni siquiera aportó las pruebas, algo que le hizo notar la jueza María Servini de Cubría cuando le respondió que no había elementos para tratar la cuestión durante la feria. Esto se preguntó la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ayer, al referirse al caso en su cuenta de Facebook. “¿Qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?”, se preguntó CFK.
Hay muy distintas versiones sobre el estado de ánimo de Nisman el fin de semana a raíz de que la denuncia fue arrasada en puntos esenciales por el ex secretario general de Interpol Ronald Noble y el juez de la causa AMIA, Rodolfo Canicoba Corral. Están quienes sostienen que estaba como siempre y los que aseguran que se encontraba agobiado porque debía afrontar una audiencia seguramente tumultuosa en el Congreso. Con las voces de Noble y Canicoba Corral, esa audiencia se le había puesto muy cuesta arriba.

Un cuerpo en el baño

La jueza Fabiana Palmaghini, de buen prestigio en Tribunales, retomaba la conducción de su juzgado anoche, después de regresar de Florianópolis. Es la que supervisará el expediente por la muerte de Nisman, aunque por ahora la voz cantante es de la fiscal Fein, ya que en casos como éste se apunta a la hipótesis de instigación al suicidio, con un autor no identificado.
Las bases para determinar que la muerte de Nisman fue un suicidio son las siguientes:
  • El informe de la autopsia, en el que se establece, textualmente, “que no hubo participación de terceras personas”.
  • La data de la muerte, fijada en esa autopsia entre las 14 y las 15 del domingo. No hubo movimientos de ninguna persona en ese horario, según constataron la seguridad del edificio y la custodia de Nisman.
  • El informe de la División Rastros, que indica que no hubo un movimiento de acarreo del cuerpo, que nadie pudo haber entrado al baño para acomodar el cuerpo y salir dejando el cuerpo tan contra la puerta que ésta no se podía abrir. “No se puede armar la escena del cuerpo atorando la entrada del baño”, concluyó la División Rastros.
  • El arma, una pistola Bersa número 88.821, le fue entregada a Nisman el sábado, según declaró una especie de asesor del fiscal, que estuvo ayer ante la fiscal Fein. Según dijo, Nisman le pidió el arma “por seguridad”.
  • Nadie pudo acceder a ese departamento, ubicado en un lujoso edificio con las más modernas medidas de seguridad. Para subir al piso 13 se requiere pasar por la guardia en la planta baja y se necesita una clave para el ascensor. Según constató la madre, el departamento estaba cerrado por dentro, con la llave puesta en la puerta de servicio y, aparentemente, una clave en la principal. Hubo que recurrir a un cerrajero para entrar. Nisman tenía, además, una custodia de diez hombres de la Policía Federal, que se relevaban cada 24 horas y trabajaban 24 horas. La orden del fiscal era que estuvieran en el hall del edificio.
El análisis del baño quedó en manos de la Policía Federal y la pericia sobre el resto del departamento está a cargo de la Prefectura. La fiscal y el juez que actuó en la noche del domingo y ayer lunes, Manuel De Campos, secuestraron la computadora y los celulares. Por los trascendidos, no se encontró ninguna carta en el departamento ni en el auto, un Audi estacionado en planta baja. Quedan revisar la computadora y el celular para ver sí allí dejó algún mensaje.

El viaje

El interrogante es por qué el fiscal se quitó la vida. Parece haber una ilación entre este hecho y la decisión de Nisman de volver de sus vacaciones en forma sorpresiva para presentar la denuncia contra la Presidenta, el canciller, el diputado Andrés Larroque, el dirigente de Miles Luis D’Elía, el de Quebracho Fernando Esteche y un ciudadano argentino pro iraní, Alejandro Yussuf Khalil.
Nisman salió hacia España el 1º de enero y tenía pasaje para regresar al país el 23. Era un viaje con su hija, parte de un regalo para su cumpleaños de 15. Sin embargo, decidió regresar en forma anticipada, llegó el 12 de enero y presentó la denuncia el 13. El hecho resultó asombroso porque entregó su denuncia en plena feria judicial cuando era evidente –lo señaló él mismo– que le iban a decir que no se habilitaba la feria para un texto en el que no se pedían detenciones ni prohibiciones de salir del país. Más teniendo en cuenta que Nisman afirmaba que había trabajado durante cuatro años en la investigación, por lo que 15 días más no cambiarían las cosas.
A la propia DAIA el dato le llamó la atención y en un encuentro con el fiscal, el miércoles pasado, le preguntaron por qué había vuelto de España, por qué presentó la denuncia durante la feria judicial y, sobre todo, por qué entregó la denuncia sin aportar las pruebas documentales: las transcripciones de las escuchas, los elementos para sostener lo que decía en el texto. Esto mismo le contestó la jueza María Romilda Servini de Cubría: que no habilitaba la feria porque la denuncia no implicaba medidas inmediatas y porque el fiscal no había entregado las pruebas que sostenían su denuncia. Nisman les contestó a los dirigentes de DAIA con un argumento poco creíble: que entregó la denuncia cuando terminó de hacerla. No resiste el menor análisis que un trabajo de cuatro años se entregara justito en la feria “porque en ese momento se terminó” y menos todavía que se alegara que se terminó y la realidad es que no se acompañaron las pruebas.

Razones para volver

Quienes conocían a Nisman de cerca remarcan su relación estrechísima con “Jaime” Stiuso, ex jefe de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (SI), desplazado de su cargo a mediados de diciembre tras el descabezamiento de la cúpula de la SI. Parece cantado que la denuncia, en sus formas y en su contenido, tiene la inspiración de Stiuso, por cuanto Nisman afirmó que es un trabajo de años y también contó que se reunía con Stiuso casi todos los días. La base de la denuncia son escuchas telefónicas, algo que también vincula el texto con Stiuso. Habrá que ver entrecruzamientos de llamadas para establecer por qué el fiscal volvió de forma tan urgente, incluso dejando a su hija en España.
Una versión que circuló es que Nisman se enteró en esos días de que iba a ser desplazado de la causa AMIA y entonces reaccionó con la denuncia. La Procuración niega tajantemente esa versión: “En diciembre hicimos numerosos cambios y no hubo ningún cambio ni propuesta de cambio para la fiscalía especial AMIA”, afirmaron cerca de la procuradora Alejandra Gils Carbó. Es más, desde la conducción del Ministerio Público se hizo saber que Nisman hizo un pedido de personal en diciembre y le fue concedido. Se le firmó la licencia de enero y se designó para ese período a quien él pidió, Alberto Gentili.
Es público que algunas de las partes querellantes en la causa sobre las pistas falsas y el desvío de la investigación AMIA pidieron que Nisman sea apartado de ese aspecto del caso. Está previsto un juicio por encubrimiento para el segundo semestre de este año y consideraban –por ejemplo, Memoria Activa– que resultaba incoherente que Nisman fuera el fiscal en un juicio en el que los acusados eran –entre otros– Eamon Mullen y José Barbaccia, que habían sido sus compañeros de trabajo. En la Procuración también niegan que estuviera en sus planes desplazar a Nisman de esta parte de la investigación, que de todas maneras no significaba sacarlo de la causa del atentado mismo.
De todas maneras, es cierto que la causa sobre el encubrimiento del atentado podía volverse contra el propio Nisman, que ya no contaba con el respaldo de Stiuso en la SIDE. En buena parte de los hechos que se investigan, Nisman –y también Stiuso– fueron protagonistas y tal vez eso desencadenó el viaje de urgencia Barajas-Ezeiza.
En la carta hecha pública por la Presidenta, la mandataria también hace foco en ese regreso apresurado. CFK sostiene como hipótesis que lo que parece haber detonado la presentación de apuro de la denuncia fue el ataque contra Charlie Hebdo en París. El texto de Nisman consistía en asociar a la Presidenta y su gobierno con un encubrimiento de supuestos terroristas días después de la conmoción por un atentado terrorista. O sea que se sugiere que el objetivo fue político.

Golpe

Lo que más debe haber golpeado el ánimo del fiscal en los últimos días fueron las declaraciones de dos protagonistas centrales del caso AMIA, el ex secretario general de Interpol, Roland Noble, y el juez de la causa Rodolfo Canicoba Corral.
El norteamericano que estuvo a cargo de Interpol desde 2000 a 2014 fue categórico respecto de la denuncia de Nisman: “Lo que dice el señor Nisman es falso”, afirmó. Es que el texto del fiscal sostenía que el gobierno argentino había pactado la impunidad de los sospechosos iraníes y que el punto clave fue que el canciller Timerman hizo gestiones para que se levantaran las órdenes de captura con alertas rojas contra esos sospechosos. iraníes. “Jamás hubo una sugerencia o gestión para que se levantaran las capturas con alertas rojas –dijo Noble–. Todo lo contrario. Todas las veces que me reuní o hablé con Timerman o con cualquier funcionario del gobierno argentino me reiteraron ciento por ciento su compromiso con las alertas rojas. Lo hicieron por escrito y pidieron que Interpol lo ratificara por escrito, lo que se hizo en marzo de 2013.” Con esas frases, Noble derrumbó uno de los principales sostenes de la denuncia de Nisman.
En la misma semana, el juez del caso AMIA, Canicoba Corral, sostuvo que “la denuncia de Nisman tiene escaso o nulo valor probatorio. Es información de inteligencia. Yo le manifesté por escrito al fiscal que debía profundizar la pista iraní, porque sus pruebas estaban demasiado basadas en informes de inteligencia; le dije que investigara la pista siria y que investigara la conexión local. Y ahora me encuentro que no hizo nada de lo que yo le marqué, que estuvo trabajando para esta denuncia durante cuatro años, sin informar a ningún juez. Dijo que se estaba fraguando una pista para echarles la culpa a fachos locales y no me informó nada. Es muy grave. Voy a estudiar si no incurrió en una grave desviación de la causa”.
Con este cuadro de situación, Nisman afrontaba su visita al Congreso, un desafío de envergadura. Algunos integrantes de su fiscalía dicen que estaba de ánimo normal, pero otros cuentan que el sábado llamó a una especie de asesor para pedir un calibre 22 por razones de seguridad, aunque no se trata de un arma para enfrentar ningún peligro serio. Quienes conocieron al fiscal durante muchos años afirman que, si hubiera recibido un llamado de amenaza, un mail o un mensaje de texto, hubiera hecho la denuncia judicial. Es más, la Procuración le ofreció el miércoles pasado un refuerzo de la custodia –se lo contó a la DAIA– y la rechazó.
Como en buena parte de los casos en los que una persona se quita la vida, nadie puede saber qué pasó por la cabeza de la persona que tomó esa decisión. Tal vez se encuentren respuestas en la computadora, en el celular y en el entrecruzamiento de llamadas. Pero eso todavía no lo conocemos.

fuente:Pagina 12

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Cristina Kirchner: "AMIA: otra vez tragedia, confusión, mentira e interrogantes"

A través de Facebook, la presidenta, Cristina Kirchner, sostuvo que "la muerte de una persona siempre causa dolor y pérdida entre sus seres queridos, y consternación en el resto. El suicidio provoca, además, en todos los casos, primero: estupor, y después: interrogantes. ¿Qué fue lo que llevó a una persona a tomar la terrible decisión de quitarse la vida?. En el caso del ¿suicidio? del Fiscal a cargo de la causa AMIA, Alberto Nisman, no sólo hay estupor e interrogantes, sino que además una historia demasiado larga, demasiado pesada, demasiado dura, y por sobre todas las cosas, muy sórdida. La tragedia del atentado terrorista más grande que se produjo en la Argentina".

"En lo personal -agregó CFK- me retrotrae a épocas pasadas y también duras: el 18 de julio de 1994 era Diputada Provincial en Santa Cruz y Convencional Nacional Constituyente en Santa Fe por mi provincia. Florencia, mi hija, recién había cumplido 4 años y Máximo estaba finalizando la secundaria. Viajaba todas las semanas a Santa Fe, y aquel lunes 18 el horror modificó todas nuestras rutinas.
"Tampoco puedo olvidar que dos días después del atentado, me entero en Santa Fe que el 20 de julio, y con motivo del atentado, se había creado la Secretaría de Seguridad y nombrado al frente de la misma al Brigadier Andrés Antonietti.
"Confieso que al enterarme de esa designación, un frío me corrió por la espalda. Aún recordaba nítidamente a esa persona. En 1980, durante el mes de noviembre, en Río Gallegos colocaron en nuestro estudio jurídico un artefacto explosivo de relojería y, además, rompieron todos los caños de gas de los calefactores dejando fluir el mismo, y convirtiendo nuestro estudio en una gigantesca bomba, que de haber detonado hubiera causado un verdadero desastre. Sólo un milagro permitió que eso no sucediera.
"El Sr. Antonietti, en esos momentos, creo que era Vicecomodoro y Segundo Jefe de la Fuerza Aérea, que gobernaba la Provincia de Santa Cruz. Habíamos mantenido un breve intercambio telefónico que terminó cuando le corté el teléfono. En ese momento nuestro estudio llevaba juicios contra contratistas de obra pública de dicha fuerza y concesionarios de servicios de la Agrupación Aérea. Me veo todavía, después de tanto tiempo, prestando declaración ante el Oficial Instructor de la Policía y recolectando firmas de repudio para una solicitada por el atentado.
"Y recuerdo también una memorable entrevista con el entonces Jefe de Policía, un Teniente Coronel de apellido Claro, ya que era el Ejército el que manejaba la seguridad y la inteligencia. Con él mantuve una conversación tensa, por mis declaraciones, que involucraban a un oficial de otra fuerza y nuestra decisión de publicar una solicitada. Sí, aunque parezca mentira, no se aceptaba ni siquiera la publicación de solicitadas denunciando atentados.
"Lejos estaba de pensar en esa oportunidad (año 1980) que la explosión en la AMIA me devolvería al Brigadier Antonietti, 14 años después, con el cargo de Secretario de Seguridad de los argentinos. Y más aún lejos estaba de imaginar que en 1996 iba a formar parte, como Senadora Nacional y luego como Diputada, de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los atentados de la Embajada y la AMIA.
"Mi participación, que se extendió hasta la finalización de la Comisión en el 2001, estuvo signada siempre por honrar la memoria, encontrar la verdad y que se haga justicia. Los primeros tiempos nos fuimos interiorizando de los hechos, de las circunstancias, de la tragedia, el testimonio de los familiares, de testigos, etc… Luego comenzaron a desfilar por la comisión todo tipo de personajes, hipótesis, teorías, al mismo tiempo que cada vez más crecían las contradicciones, las falencias, los 'errores'. Más tarde, y en plena campaña política presidencial, el plantar pruebas, la desaparición de otras. En fin, la confusión, la tergiversación, el ocultamiento o la 'aparición' de 'pruebas' como método permanente.
"Cada vez más en lugar de aclarar, todo se oscurecía. Se complicaba y crecía la sensación, al menos en mí, de estar en un teatro de operaciones de la política nacional e internacional en el que a pocos le importaban las víctimas y mucho menos la verdad. Tal cual lo declaré más tarde como testigo en el juicio oral.
"La tensión crecía y las discusiones también, y mi percepción de estar frente a la 'fabricación de un juicio' fue creciendo hasta transformarse en convicción. Ocurre entonces un hecho determinante, como fue la memorable reunión donde declaró el Dr. Claudio Lifschitz, quien fuera Secretario del Juez Juan José Galeano y diera cuenta de las graves irregularidades cometidas por el Juez y varios de sus funcionarios.
"En esa declaración, que duró horas, fue como si de repente todas las piezas de un rompecabezas que no podía armar se unieran para llegar a una sola conclusión: estábamos ante el fraude material y procesal más importante del que se tenga memoria. Tan importante fue esa declaración, que a raíz de la misma se inicia una segunda causa por encubrimiento contra los funcionarios que se desempeñaban en la época del atentado.
"Podría contar numerosos hechos y discusiones, pero todo se condensa en el tercer informe de la comisión, que firmé en soledad y con disidencia total, afirmando que ya no tenía dudas, que nada de lo hecho y actuado por el Juez Galeano pasaría por la prueba del juicio oral y público. Ya se sabe, los papeles aguantan cualquier cosa. Las pruebas son otra cosa.
"Desgraciadamente no me equivoqué. En el año 2004 el Tribunal Oral Federal Nº 3 demolió, literalmente, el expediente de Galeano, y todo volvió a fojas cero en la causa principal.
"Sin embargo, en el año 2000, se inicia formalmente la causa de encubrimiento a raíz de las declaraciones públicas del Dr. Lifschitz. La causa estuvo paralizada durante años y el Juez a cargo Claudio Bonadío fue apartado, recayendo la misma en el juzgado del Dr. Lijo. Hoy, después de casi ¡15 años! de iniciada la causa de encubrimiento y 12 excusaciones de magistrados, se presume que 'posiblemente' (el encomillado no es casual) se inicie el juicio oral y público este año. Los imputados son:
"Juan José Galeano (ex juez): por los delitos de peculado por malversación de caudales públicos, coacción, falsedad ideológica de documento público, privación abusiva de la libertad, encubrimiento, violación de medios de prueba y prevaricato.
"Hugo Alfredo Anzorreguy (ex Secretario de Inteligencia): por los delitos de peculado, encubrimiento, abuso de autoridad y falsedad ideológica de documento público.
"Ramón Gabriel Müllen y José Carlos Barbaccia (ex fiscales): por los delitos de privación abusiva de la libertad agravada, peculado y coacción.
"Carlos Alberto Telleldín (reducidor de autos), Víctor Stinfale (abogado), Ana María Boragni (pareja de Telleldín), Rubén Ezra Beraja (ex Presidente de la DAIA), Patricio Finnen (ex agente de la SIDE): Por el delito de peculado.
"Carlos Saúl Menem: por los delitos de encubrimiento, falsedad ideológica, violación de medios de prueba y abuso de autoridad.
"José Alberto 'el fino' Palacios (ex PFA): por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad y violación de medios de prueba.
"Juan Carlos Anchézar (ex Subsecretario de Inteligencia): por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad y falsedad ideológica.
"Carlos Antonio Castañeda (ex PFA): por los delitos de encubrimiento, abuso de autoridad, violación de medios de prueba y falsedad ideológica.
"Resta indagar a un grupo de Secretarios de Galeano y al Dr. Carlos Corach quien fuera sobreseído por el Juez Lijo, pero revocada dicha sentencia por la Cámara de alzada.
"Curiosa y sugestivamente, cuando está a punto de iniciarse el juicio oral y público por encubrimiento, largamente demandado por la sociedad en general y los familiares en especial, surge el intento de convertir al Gobierno que más ha hecho por el esclarecimiento del atentado, no sólo en apertura de archivos, relevo del impedimento para declarar por parte de agentes de inteligencia, asignación de recursos humanos y económicos como nunca antes había contado la investigación, reclamos, presentaciones y actuaciones en el orden internacional y ante la ONU sin precedentes, que ningún otro Presidente había hecho. Repito, curiosa y sugestivamente se intenta convertir, 21 años más tarde, en encubridores por tratar de que se le pueda tomar declaración a los imputados iraníes mediante un Tratado Internacional aprobado por ley del Congreso.
"Me parece que es demasiado. No se puede violar la ley con la aprobación del Congreso. No se puede violar la ley cuando lo que se quiere es que declaren los imputados, sobre todo porque es la única manera de que la causa salga del estancamiento y retroceso de casi 21 años. O acaso no se recuerda cuando en cumplimiento de las alertas rojas logradas durante nuestro Gobierno contra los iraníes acusados fue detenido por Interpol en Londres, el ex Embajador iraní ante Argentina Heidi Solimanpur, y la justicia inglesa lo liberó por falta de pruebas debiendo pagar la Argentina USD 25.000 de indemnización.
"Podría mencionar las recientes declaraciones del ex Director General de la Interpol que intervino en toda la etapa de las alertas rojas u órdenes de detención o del Departamento Legal que opinó sobre el Memorándum, diciendo que era conveniente para el esclarecimiento del atentado.
"Pero creo que lo más importante es advertir que se intenta hacer con el juicio de encubrimiento lo que se hizo con el juicio principal 21 años atrás: desviar, mentir, tapar, confundir. Si en aquel juicio 'desaparecían' los cassettes que probarían que la SIDE estaba al tanto de que se estaba preparando un atentado, ahora 'aparecen' cassettes de personajes públicamente simpatizantes de Irán a los que ni siquiera es necesario intervenir un teléfono para saber lo que hacen o lo que piensan. Basta con encender la radio y escucharlos, o mirar televisión y leer los diarios.
"Y aquí es donde comienzan los interrogantes:
"¿Quién fue el que ordenó volver al país al Fiscal Nisman el día 12 de enero, dejando inclusive a su pequeña hija sola en el aeropuerto de Barajas, interrumpiendo vacaciones familiares y licencia en el trabajo que habían comenzado el 1º de enero y debían finalizar más allá del 20?
"¿Quién puede creer que alguien que tenía tan grave denuncia institucional contra la Presidenta, su Canciller, que profesa la fe judía, o contra el Secretario General de una organización juvenil que cuando ocurrió el atentado estaba en 5º año del secundario, se fue de vacaciones y de repente las interrumpe y en plena feria judicial, sin avisarle al Juez de la causa, presenta una denuncia de 350 fojas que evidentemente debía tener preparadas con anterioridad?
"¿O será que alguien se las dio cuando volvió? Que por una de esas raras casualidades es al día siguiente de la marcha en Francia por los actos terroristas en París.
"¿Es casualidad también que ese mismo día 12, que el Fiscal regresa imprevistamente al país, el diario Clarín titula: 'Más de 4 millones, de pie contra el terror en Francia'.
"¿Es casualidad que al día siguiente, martes 13, y casi secuencialmente, el mismo diario titule en su tapa: 'Timerman recibió orden de no asistir a la gran marcha en París'? Desmentida por la presencia del Canciller y nuestra Embajadora en la marcha.
"¿Es casualidad que el miércoles 14 el Fiscal presenta ¿su? escrito de 350 páginas sin avisarle a Canicoba Corral, Juez de la causa principal, y directamente las remita al Juez Lijo? Sí, el mismo que sobreseyó a Corach por encubrimiento.
"¿Es casualidad que la tercera tapa secuencial de Clarín sea precisamente este hecho?
"¿Cómo pueden decir que el Fiscal volvió porque temía que la Procuradora lo removiera de su cargo si el propio Nisman admitió, nada más ni nada menos que en TN (el cable del monopolio y feroz detractor de la Procuración), que la Dra. Gils Carbó lo llamó para ofrecerle más protección y si necesitaba más custodia?
"Como decía al principio: interrogantes que el Poder Judicial DEBE investigar, como también el hecho de que sea un empleado de la fiscalía el que le suministra el día sábado el arma calibre 22 que le provoca la muerte. ¿Para defensa? ¿Un arma calibre 22? Cuando el fiscal vivía en la Torre Le Parc de Puerto Madero, con sistemas de vigilancia inteligentes, con códigos de ingreso, monitoreo de cámaras y custodia constante de Prefectura, y contaba además con custodia propia de 10 agentes de la Policía Federal.
"Hoy más que nunca, no se debe permitir que una vez más se intente hacer con el juicio de encubrimiento lo que ya se hizo con la causa principal. Porque se descubrirá a los autores del atentado cuando se sepa quiénes los encubrieron. En Argentina todavía debemos remarcar lo más obvio y simple.
"Creo que los argentinos nos merecemos no ser tan subestimados en nuestra inteligencia y mucho menos cuando 85 víctimas y sus familiares todavía esperan justicia después de 21 años", concluyó la Presidenta.
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¿QUIEN ERA NISMAN?

El fiscal, la embajada y los servicios

Nisman tenía 51 años y se desempeñaba en la causa AMIA desde 1997. Los cables diplomáticos revelados por Wikileaks exhibieron su estrecho vínculo con la Embajada de Estados Unidos. El mismo admitió su relación con el ex agente Stiuso.

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Alberto Nisman era una persona obsesiva con el orden. Quienes acudían a verlo dicen que jamás veían un papel tirado sobre el escritorio. Jugaba tenis. No fumaba. Se lo veía siempre preocupado por su imagen y hasta acudió a algún tratamiento de belleza. En la familia judicial también se lo conoce como el ex esposo de la jueza de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, con quien tuvo dos hijas mujeres, la más grande de 15 años. Se separaron hace dos años. Luego vivió un tiempo con su madre en una casa del barrio de Núñez y después se mudó a Puerto Madero. Hasta el domingo, ocupó un departamento en el piso 13º de las torres de Le Parc. Tenía 51 años y diez personas de custodia.
Nisman fue convocado en julio de 1997 por el procurador general Nicolás Becerra para sumarse a la investigación por el atentado a la AMIA, ocurrido en 1994. Las innumerables crónicas publicadas hablan una y otra vez de dos datos que marcaron su tarea en la causa en estos años y determinaron la investigación: una “estrechísima” relación con la Embajada de Estados Unidos, lugar en el cual discutía hasta la orientación de sus investigaciones, según lo señalaron las explosivas relevaciones de los cables de Wikileaks. Y su “intensísima” y pública relación con el ahora ex director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia (ex SIDE) Antonio Jaime Stiuso. Una relación caracterizada como “tan intensa” que el propio Nisman solía decir que se reunían todos los días.
El vínculo con la Embajada de Estados Unidos lo marcan los cables de la diplomacia norteamericana revelados por Wikileaks y destacados por Santiago O’Donnell en los libros Argenleaks y Politileaks. Los cables describen cómo Nisman presentaba a la embajada sus proyectos de medidas en la causa; proyectos que los funcionarios aceptaban o rechazaban. También los cables mencionan varios reportes de la embajada en 2008, cuando el fiscal llegó a pedir disculpas hasta tres veces porque no les anticipó sobre los procesamientos que había ordenado para el ex presidente Carlos Menem, el ex juez federal Juan José Galeano, el ex jefe de la SIDE Hugo Anzorreguy, el ex comisario Jorge “Fino” Palacios y el entonces titular de la DAIA, Rubén Beraja. “Los oficiales (norteamericanos) de nuestra Oficina Legal le han recomendado al fiscal Alberto Nisman que se concentre en los que perpetraron el atentado y no en quienes desviaron la investigación”, señaló un cable del 22 de mayo de 2008. “Nisman nuevamente se disculpó (por no haber avisado a la embajada previamente su decisión) y se ofreció a sentarse con el embajador (entonces Earl Anthony Wayne) para discutir los próximos pasos.” “Los detalles de los cargos criminales contra Menem y los otros sospechosos fueron una sorpresa (...) hasta ahora tenía una relación excelente y fluida con Nisman”, detalló la embajada. Con los años, el fiscal no hizo más que dejar rastros de ese tipo de alineamiento. En la colección de cables de la embajada norteamericana en Buenos Aires hay decenas de informes de esas visitas. Desde la embajada no estaban de acuerdo con la pista siria, ni con las investigaciones de la conexión local: sólo querían que no se apartara de la investigación sobre los iraníes y que no diera elementos que pudieran cuestionar esa línea. El 27 de febrero de 2011, los norteamericanos dijeron: “No hay que orientarse a la pista siria ni a la conexión local. Seguir esas pistas podría debilitar el caso internacional en contra de los acusados iraníes”.
El propio Nisman reconoció varias veces cómo intervino en esa trama su relación con Stiuso.
O’Donnell contó que Nisman fue a verlo después de la publicación de su libro para hablarle de “Jaime”. “Me dice que el trabajo está muy bien, pero que toda la información que recibe se la da Stiuso. También lo reconoció en otros lados. Me dijo que toda la información se la pasaba Stiuso porque era el que tenía contacto con los servicios secretos de Estados Unidos y de Israel”, la CIA y el Mossad. Y agregó: “Decía que Stiuso le traía la información en crudo y él veía lo que podía corroborar para convertirlo en prueba”. Y, dijo, Stiuso era un agente muy poderoso.

De Tribunales a la AMIA

Nisman dio sus primeros pasos judiciales en Morón. Era íntimo amigo de Mario Kohan, el juez del Tribunal de Casación de la provincia, muy cercano a Sergio Massa. Estuvo con el juez Juan María Ramos Padilla y con Guillermo Montenegro, cuando el actual ministro de Seguridad de Mauricio Macri fue secretario de juzgado. Luego recaló como secretario del juez Gerardo Larrambebere, que tuvo a cargo el expediente por el ataque del Movimiento Todos por la Patria al cuartel de La Tablada, en la década del ‘80. Los periodistas Felipe Celesia y Pablo Waisberg, contaron que el magistrado le asignó a Nisman la investigación de los casos de Iván Ruiz y José Díaz, brutalmente torturados y vistos por última vez en un Falcon, donde se los llevaron de civil. En el libro explican que el joven secretario y el juez apoyaron la versión oficial del Ejército de que habían muerto en combate. Larrambebere fue denunciado años después por los querellantes del juicio por los crímenes de lesa humanidad en el Hospital Posadas porque “no estaba en condiciones de garantizar imparcialidad”.
Más tarde, Nisman fue fiscal en San Martín. Estuvo como fiscal ante los tribunales orales. Ya en la Justicia Federal porteña, Nicolás Becerra lo convocó en 1997 para sumarse a los dos fiscales que llevaban la causa por el atentado a la AMIA: José Barbaccia y Eamon Mullen. Su incorporación fue un pedido de esos fiscales que ahora están procesados por irregularidades en la investigación. En esa causa, y según detalla el portal de noticias del Ministerio de Justicia, Nisman se abocó a “Brigadas”, la detención de los policías; Barbaccia a la prueba respecto de Carlos Telleldin y Mullen, a la mecánica del atentado. Cuando los dos fiscales fueron apartados, Nisman no sólo no fue apartado o procesado: se quedó en la causa, a cargo de la investigación. Este es uno de los datos que preocuparon a las querellas nucleadas en Memoria Activa y la que representa al Ministerio de Justicia. En los últimos años, el mal manejo de la causa generó varios pedidos de intervención. Memoria Activa pidió el apartamiento del fiscal a la procuradora Alejandra Gils Carbó. Una de las críticas que le hacen es que nunca fue a las audiencias por la causa del encubrimiento, cuando la Cámara le ordenó investigarla. No apeló los sobreseimientos de los acusados, una medida que sólo impulsaron las querellas. Y tampoco avanzó con la investigación del atentado. En 2012, Memoria Activa presentó un informe con el racconto de estos problemas a la Procuraduría. Y a fines de 2013 y en 2014 pidieron directamente que lo sacaran de la unidad especial dedicada a la investigación de la causa. Consideran que Nisman no hizo nada, dicen desde esa agrupación a este diario, y que sólo puso obstáculos. Una integrante de las querellas señala que su intervención se caracterizó por un total desinterés con el avance de la causa, “con falta de compromiso con la verdad absoluta, sin investigar el atentado y no mirar al resto del las causas”.
El presente
Quienes lo veían asiduamente hablan de oscilaciones anímicas, que lo llevaban de momentos de euforia a momentos de depresión, y a algunos querellantes llegó a decirles que atravesaba situaciones de ataques de pánico. El domingo a la mañana quedó en bajar a las once para reunirse con sus custodios. A las dos de la tarde decidieron subir porque no contestaba el celular ni el portero eléctrico. Cuando vieron los diarios tirados en la puerta de la casa comenzaron a preocuparse, porque Nisman era una de esas persona que levantaba los diarios muy temprano. Llamaron a la secretaria de la fiscalía. Ella les dijo que llamaran a la madre, que era quien tenía las llaves del departamento. Llamaron a la madre. La mujer les dijo que fueran a buscarla. La custodia fue a buscarla hasta Núñez y volvió con las llaves. Se sabe a esta altura que la puerta estaba cerrada por dentro.
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La derecha y su afán de entronizar falsos referentes


Concentración con reclamos variados, críticas al Gobierno e insultos a la Presidenta

Grupos caceroleros en Plaza de Mayo

Los carteles predominantes decían “Yo soy Nisman”. Otros tildaban de “asesina” a CFK o pedían su muerte. Asistieron dirigentes como Binner, Sanz o Alfonsín. Recibieron reproches por ser “tibios”.

Por Soledad Vallejos
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Fue como una onda que duró algo más de una hora y después, lentamente, se fue desvaneciendo, sonora como había llegado. Entre las 20 y apenas pasadas las 21, sobre Plaza de Mayo confluían personas que tenían en común carteles tan iguales y diferentes como les habían moldeado las circunstancias. Eran cartulinas de colores con marcadores, hojas de tamaño oficio impresas antes de salir de una oficina, alguna tapa de caja de zapatos escrita con fibrón, alguna carpeta rayada muchas veces con lapicera; decían: “Yo soy Nisman. Basta de aliarse con terroristas que atentan contra nuestra nación”, “Kristina asesina”, “Todos por la república, todos por la verdad, ¡vamos Lijo! #19E”, “Cristina, ¿quién dio la orden?”, “Je suis Nisman”, “Muerte a la Cretina”.
Entre los anónimos, cuya composición varió entre las 19, cuando comenzó a congregarse alguna gente, y las 21, hubo rostros célebres como los de Beatriz Sarlo, Hugo Biolcati, Ernesto Sanz, Hermes Binner, Ricardo Alfonsín; al ser reconocidos, algunos de ellos fueron recibidos con reclamos que, a los gritos, les reprochaban ser “tibios”. Poco después, mientras la convocatoria languidecía lentamente, en la Plaza de Mayo quedaban algunos grupos pequeños intentando derribar las vallas metálicas que permiten cerrar parte de la superficie.
Habían pasado las 19 cuando entre la Pirámide de la Plaza y el vallado se desarrollaba una pequeña reunión. A un lado, un muchacho cuya camiseta llevaba la inscripción de un presunto partido “Voz Ciudadana” y su candidato Adrián Bastianes, operaba un sistema de sonido conectado a un parlante y a un micrófono. Plaza adentro, un centenar de personas se congregaba en torno de señoras que utilizaban, y cedían eventualmente, ese micrófono. “Ni con los militares estábamos así”, alcanzó a murmurar una señora de bermudas azules antes de sollozar y devolver el micrófono, que comenzó a pasar de mano en mano: hablaban de corrupción, de ladrones, de personas que “robaron a la Nación Argentina”. Al lado de su madre, que sostenía un bebé, una nena de diez años lloraba; una señora paseaba vistiendo remera estampada con un retrato de José de San Martín.
“Lo que pasa con nuestros jubilados, lo que pasa con nuestros soldados. Es una vergüenza. Tengo 44 años, tuve la oportunidad de irme del país. Estoy acá”, bramó otra mujer, y al canto de un hombre se prendieron todas las voces para corear “el pueblo unido jamás será vencido”, mientras un treintañero hacía percusión pateando las vallas. Sobre las cabezas asomaban cruces de madera balsa cruzadas por una fotocopia: un escudo, la palabra “policía”. “¿Por qué esto? Porque somos de la policía de la provincia de Buenos Aires”, explicó un hombre a este diario.
Entre las 19.30 y las 20, la concurrencia llegaba con cierta fluidez por Diagonal Norte, un poco por Avenida de Mayo; la calle Hipólito Yrigoyen y la Diagonal Sur permanecían tan vacías como la vereda sur de la plaza, donde el acceso al subte A nunca fue interrumpido. Los discursos encendidos del pequeño grupo con micrófono no llegaban hasta los alrededores de la Catedral, cuyas escalinatas desde temprano estaban tapizadas de manifestantes y curiosos que, sin embargo, no se movían del escalón conseguido. Ante ellos, por Rivadavia, eventualmente un grito proponía una consigna (“¡viva la Patria!”, “¡viva!”, “¡viva la Patria, carajo!”, “¡viva!”), alguien pasaba cartulina en alto, o bien ondeando una bandera argentina con crespón improvisado, por ejemplo, con un cordón de zapatillas. “No vamos a creer que el fiscal se suicidó. ¡Al fiscal lo mandaron matar!”, gritaba desde un megáfono una mujer que marchaba a la cabeza de una decena de militantes embanderados con identificaciones del MIJD (Movimiento Independiente Justicia y Dignidad).
En Diagonal Norte, teléfono en mano, un hombre buscaba la perspectiva para retratar a su mujer y sus hijas con el fondo de la plaza y las cabecitas que asomaban en la distancia. Desde el Obelisco llegaban grupos disgregados pero con ritmo constante: señoras, señores, familias, oficinistas que aprovechaban el fin de la jornada para manifestar; algunos por las veredas, otros por la calzada. Los anunciaban sus propios aplausos, que poco a poco fueron contagiando la zona por la que ingresaban en la plaza.
Parecían escenas de horas, días diferentes, pero convivían en la misma ocasión, en la misma superficie: alrededor de las 20.30, el lado norte de la plaza se pobló. Por allí se podía circular, pero no con comodidad. Y sin embargo, aunque algunas personas llegaban y abandonaban el lugar por la calle Defensa para adentrarse en el sur de la ciudad, sobre el lado de la plaza más cercano a San Telmo no había un alma. A una cuadra, unos cinco turistas degustaban cervezas en las mesitas de la vereda de la confitería London.
Las redes sociales de la derecha clasemediera convocaron a ganar la calle: Nisman es su nuevo héroe.
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Archivos desclasificados

"Por expresa instrucción de la Presidenta de la Nación", el secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli, envió dos notas a la jueza María Servini de Cubría en las que autoriza a desclasificar los contenidos de las escuchas telefónicas realizadas por el fiscal Alberto Nisman y dispone abrir "todo otro material, archivo e información de inteligencia" vinculado a la investigación del atentado a la AMIA. También pidió que se identifique al personal involucrado en la denuncia de Nisman para "proceder al levantamiento del secreto". Parrilli recordó a Servini de Cubría que Nisman había solicitado a la Secretaría de Inteligencia a través de un oficio “la desclasificación de la identidad, las acciones, los hechos y circunstancias correspondientes al personal de inteligencia que surge del producido de las intervenciones telefónicas de los abonados nro. 11-3238-4699, 11-3315-6908, 11-3964-0799 y 11-6224-0263”. Por ello, el titular de la SI dispuso autorizar "la desclasificación del producido de las intervenciones de los abonados números 11-3238-4699, 11-33158-6908, 11-3964-0799 y 11-6224-0263, y de todo otro material, archivo e información de inteligencia vinculada a la investigación del atentado contra la sede de la AMIA". Dijo que la decisión se toma " a los fines de brindar la colaboración que sea necesaria" y "por expresa instrucción de la Señora Presidenta de la Nación".


El titular de la SI, además, solicitó a la jueza que "tenga a bien proceder a identificar los nombres del personal de este Organismo que se encontraría referidos en la mentada denuncia, a efectos de proceder al levantamiento del secretos de los mismos".

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OPINIÓN
La muerte de Nisman, los encubrimientos y los Secretos de Estado

El fiscal especial de la causa AMIA fue encontrado sin vida ayer por la noche en su departamento de Puerto Madero. Hoy debía presentarse ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados para explicar la denuncia que realizó contra la presidenta Cristina Fernández y funcionarios del Gobierno nacional. La feroz interna en la Secretaría de Inteligencia, las vinculaciones de Nisman con la Embajada estadounidense y los archivos que el Estado nacional se niega a abrir, son elementos que juegan en primer plano a la hora de analizar cualquier hipótesis. 

El escenario político nacional se torna cada vez más turbio, espeso y oscuro a pesar de que el año electoral recién comienza. En ese marco, enero empezó con pesadas denuncias, acusaciones, operaciones, y ahora también una muerte que tiene por detrás una trama de encubrimientos que no sólo involucra al poder político nacional (opositor y oficialista) si no que tiene implicancias mayores.
El fallecido es el fiscal especial de la causa AMIA, Alberto Nisman. Fue encontrado sin vida ayer por la noche en su departamento de Puerto Madero, junto a un arma de fuego y un casquillo de bala calibre 22. Hoy debía presentarse ante la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados para explicar la denuncia que realizó contra la presidenta Cristina Fernández e importantes funcionarios del Gobierno nacional, a quienes acusó de pactar con la República Islámica de Irán la protección de presuntos partícipes del atentado a la mutual judía.
Mientras se aguardan los resultados de las pericias, que se revelarían por la tarde, cabe poner en contexto la situación. Nisman, a la hora de efectuar su denuncia pública –de la que nunca difundió demasiados detalles– aseguró tener en su poder escuchas en las que figurarían diálogos entre agentes de inteligencia nacionales y autoridades iraníes. Pero estas aseveraciones no se realizaron en cualquier momento, si no que fueron hechas en medio de la feroz interna de los servicios de inteligencia argentinos, que se viene desarrollando desde hace varios meses.
La Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA)había emitido un comunicado sobre la denuncia del fiscal, en el que aseguraba que a diferencia de presentaciones anteriores: “Esta vez, lo hace en nombre y en defensa de una de las fracciones del Estado, concretamente la del Servicio de Inteligencia, oponiéndolo a la dirección misma del Estado, en la figura de los funcionarios del gobierno. Su denuncia no involucra a la misma SIDE, principal responsable del encubrimiento durante veinte años. Nisman acusa a la Presidenta en defensa de la ‘otra política’ de encubrimiento, la de Stiusso, que la SIDE construyó durante años al servicio del gobierno de Kirchner”.
Por otra parte, hay otro dato de importancia: Nisman apareció involucrado en diálogos constantes e intensos con la Embajada estadounidense y el FBI según las revelaciones de Wikileaks de archivos confidenciales, donde el fiscal rendía cuentas ante las autoridades norteamericanas sobre sus pasos en la causa AMIA y el intento de desviar la atención de la “pista siria” para enfocar los cañones en la “pista iraní”.
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Alberto Nisman. Foto: Reuters

El ventilador de Stiusso

Antonio “Jaime” Stiusso es un exfuncionario de carrera de los servicios de inteligencia. Fue el mandamás de la ex SIDE, y tuvo cercanía con todos los gobiernos, incluido el de Néstor Kirchner. De hecho, permaneció en la Secretaría de Inteligencia (SI) hasta fines del año pasado, momento en que se decretó su salida tras un prolongado enfrentamiento con el Jefe del Ejército, César Milani. El problema es que tras su expulsión, prendió el ventilador aduciendo tener información sobre la causa AMIA, datos que después son tomados por Nisman para efectuar la denuncia.
En una entrevista realizada por Revista Noticias, del 13 de diciembre del año pasado, cuando el periodista le pregunta “¿Quién atentó contra la AMIA?”, Stiusso responde: “Esos temas son secretos de Estado. Yo no te puedo decir a vos quién voló la AMIA, porque yo dependo de lo que tengo que informar a la Justicia….”. “¿Pero Usted sabe quién voló la AMIA?”, insistió el periodista. “Yo tengo que laburar y presentar las cosas. Eso no te lo puedo decir a vos”, sentenció.
APEMIA criticó la denuncia de Nisman asegurando que: “Pese a hacer circular un resumen para la prensa, el Fiscal se niega a mostrar la acusación, negándose a la entrega de una copia por ‘contener información clasificada’. Se trata entonces de una nueva maniobra en la ‘guerra’ con los Servicios de Inteligencia nacionales e internacionales”. A lo que luego se agrega: “El fiscal que viene a denunciar nuevos delitos es parte de las viejas maniobras de encubrimiento. Pese a los varios decretos firmados por Kirchner que aluden a abrir la información de la causa AMIA, el Fiscal defiende los mismos métodos de Stiusso y el gobierno en nombre de los ‘Secretos de Estado’”.

Secretos de Estado y encubrimientos

La mencionada agrupación por el esclarecimiento de la masacre de la AMIA había difundido un comunicado el 20 de diciembre del año pasado, ni bien Stiusso había dejado de formar parte de la SI, en el que se metía de lleno en los puntos oscuros de la interna de los servicios de inteligencia.
“El hasta ayer responsable de la inteligencia nacional reconoció que el atentado a la AMIA sigue siendo un Secreto de Estado. Con una sola frase admitió que no hay investigación que valga. Bien mirado, tampoco acusó a Irán como sí lo hizo en el pasado, relativizando así la importancia del Memorando en sus disputas con el gobierno nacional. Desde entonces, Stiusso no fue desmentido desde ninguna oficina del poder. Por el contrario: pese a las tensiones de la ‘interna’, los secuaces de Stiusso y Milani cierran filas para proteger esos secretos de Estado y continuar garantizando la impunidad del atentado. Por esta razón, sus dichos y el consentimiento tácito de los nuevos funcionarios de gobierno son de una enorme gravedad...”, señalaba APEMIA.
Más adelante, el comunicado agregaba: “En defensa de los ‘Secretos de Estado’ los sucesivos gobiernos promovieron y consintieron toda clase de maniobras: armaron juicios fraudulentos que aseguraron la libertad de todos los imputados, prometen nuevos juicios por encubrimiento, manipulan supuestas investigaciones internacionales y acusan -o dejan de acusar- a Siria y/o Irán. Todo ello con la complicidad de la dirección de DAIA/AMIA y los grupos de familiares integrados a las distintas políticas del Estado”.
“El sólo hecho que, después de veinte años, quien dirigió la ex SIDE reconozca oficialmente que aún existen Secretos de Estado y que nadie lo desmienta, explica por sí mismo el papel criminal del Estado argentino en la comisión del atentado y en su posterior encubrimiento. Los dichos (y hechos) de Stiusso ratifican que, con el gobierno de Kirchner, continuaron las políticas que dieron lugar a la ‘vergüenza nacional’ que prometían superar”, remarcaba.
Luego, APEMIA preguntaba, y respondía: “¿Acaso el recambio en la dirección de la SI modifica esta situación? No. Al igual que Stiusso, la nueva dirección de Milani/Parrilli/Mena no cuestiona los Secretos de Estado. Milani, imputado por la desaparición del soldado Ledo, guarda el secreto de las responsabilidades que tuvo el Ejército en el atentado terrorista de Río III. Mena, a quien se presenta como conocedor de los detalles de la causa AMIA, no vino a deschavar viejos secretos sino a “apretar” jueces y habilitar nuevos secretos”.
“En su carácter de ex Secretario del Ministro de Justicia, Mena no es un novato a la hora de manejar jueces. Un día antes de que Stiusso abriera la boca, Mena le exigió a la Cámara de Apelaciones investigar el papel del ex ministro Corach en el encubrimiento del atentado a la AMIA. Sin embargo, el Estado al que él representó en la audiencia sigue sin entregar las pruebas aún secretas de esa acusación. ¿Las aportará ahora como interventor de la SI, cuando Menem es un aliado privilegiado del kirchnerismo para no ser acusado en ninguno de los tres atentados terroristas cometidos bajo su mandato?”, señalaba.
“Bajo la dirección única de la Inteligencia en manos de Milani, la nueva conducción de la SI no viene a abrir los archivos de los atentados a la AMIA o de Rio III, sino a reforzar el Secreto de Estado y el encubrimiento”, sentenciaba el comunicado.
General Milani.

Una CONADEP de la AMIA

Ante este oscuro panorama, los integrantes de APEMIA proponen la constitución de una CONADEP de la AMIA: “Propusimos constituir una Comisión Investigadora en el ámbito parlamentario con acceso irrestricto a los archivos secretos para determinar las responsabilidades nacionales e internacionales que correspondan por la comisión de este atentado terrorista de Estado, y su posterior encubrimiento”. Sin embargo, señalan: “El debate por la creación de esta Comisión está siendo bloqueado tanto por el gobierno de Cristina Kirchner como por los opositores Massa y Macri y las direcciones de DAIA y AMIA”.
fuente ANNRED
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OPINION

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 Lunes, 19 Enero 2015
La muerte de Nisman: de servicios, políticos y periodistas
Por Carina López Monja. La aparición sin vida del fiscal de la causa AMIA, Alberto Nisman, conmocionó a todo el país. Más allá de las miles de elucubraciones que recorren medios de comunicación y redes sociales, lo que no se discute es hasta dónde llega el poder y la interna en los servicios de inteligencia.

El hallazgo del cuerpo sin vida del fiscal Alberto Nisman en el baño de su casa, en las torres Le Parc de Puerto Madero, provocó que desde las primeras horas de la mañana periodistas y políticos arrojaran artillería pesada. Si bien la tarea de determinar las consecuencias de la muerte del fiscal era del cuerpo médico forense y de la Justicia, el secretario Sergio Berni abonó a la teoría del suicidio y, desde la oposición empezaron a hablar de “violencia”, “suicidio inducido” o “asesinato”.
Más allá de la extendida expresión de conmoción y gravedad, el uso político de la muerte de Nisman no tardó en aparecer. Los periodistas opositores, desde Jorge Lanata, pasando por Alfredo Leuco, Nelson Castro hasta Jorge Asís, realizaron declaraciones fuertes: desde “veo muy difícil de creer que  Nisman se suicidó” hasta “para mí es bastante probable que lo hayan matado".
La gravedad institucional también se expresó con las declaraciones de los diputados del oficialismo y la oposición, y se profundizó en las redes sociales. Mientras Patricia Bullrich se acercó durante la madrugada a la puerta de la casa de Nisman para realizar notas con los periodistas que hacían guardia y Mauricio Macri llamaba a una conferencia de prensa en el Palacio Municipal para expresar su preocupación, en las redes sociales miles de militantes kirchneristas comenzaban a hacer una defensa acérrima de la Presidenta y a dar elementos para confirmar el suicidio del fiscal. Mientras que, por el otro lado, miles buscaron hacer del hashtag “CFKAsesina” un trending topic –al cierre de esta nota se ubicaba en el segundo lugar de los temas de debate de Twitter en Argentina- y a través de la convocatoria de una marcha a Plaza de Mayo para esta noche, bajo la consigna “Yo soy Nisman”.  
La causa por encubrimiento y la causa AMIA
La polarización kirchnerismo/antikirchnerismo también se evidenció en la discusión sobre la audiencia que iba a realizarse hoy por la tarde, en la que Nisman iba a presentar las pruebas sobre el encubrimiento y el pedido de indagatoria a la Presidenta y al canciller argentino. Sin embargo, poco antes de las 15, la sesión quedó sin efecto y los políticos de uno y otro signo usaron el Congreso para dar su opinión sobre la muerte del fiscal.
Finalmente, el tercer punto en debate fue cómo continuar la investigación. El juez Ariel Lijo regresó de urgencia a Buenos Aires y habilitó la feria judicial para que se pueda dar tratamiento a la denuncia del difunto. La procuradora General de la Nación, Alejandra Gils Carbó, designó al fiscal Alberto Gentili como reemplazante de Nisman en la Fiscalía, quien permanecerá como subrogante hasta el 31 de enero.
Gentili es un polémico fiscal que fue denunciado por haber violado sus deberes de funcionario por maniobras de espionaje y de inteligencia interior contra dirigentes políticos y sociales como Adolfo Pérez Esquivel, Hebe de Bonafini y Patricio Echegaray, a quienes acusó de financiar a las FARC cuando se desempeñó al frente de la Investigación de Delitos Complejos en Materia de Drogas.
En las últimas horas, el secretario de Inteligencia Oscar Parrilli le envió una nota a la jueza María Servini de Cubría para desclasificar la información relacionada a la investigación del atentado a la AMIA por “expresa instrucción de la Presidenta de la Nación”.
Las pruebas de Nisman y su relación con la Embajada
En la fallida sesión en el Congreso, el fiscal Nisman iba a dar argumentos para avanzar con la imputación a funcionarios públicos. Más allá de la denuncia pública y la aseveración de tener escuchas y diálogos que probaban un encubrimiento del Gobierno a la investigación, éstas no fueron conocidas aún.
La denuncia de Nisman se hizo en plena disputa de los agentes del Servicio de Inteligencia argentina, luego del desplazamiento del espía Stiusso. Para profundizar en el vínculo entre el fiscal que investigaba la AMIA, los funcionarios de la embajada de Estados Unidos en Argentina y el sector de Stiusso en la SI, desplazado en los últimos tiempos, se hace imprescindible releer el trabajo realizado por Santiago O’ Donell al respecto:http://santiagoodonnell.blogspot.com.ar/2015_01_01_archive.html#3806932764563974838
El fallecido apareció involucrado en diálogos constantes e intensos con la Embajada estadounidense y el FBI según las revelaciones de Wikileaks de archivos confidenciales, donde el fiscal rendía cuentas ante las autoridades norteamericanas sobre sus pasos en la causa AMIA y la tarea de centrar sus esfuerzos en la “pista iraní”, en desmedro de “la pista siria”.
El kirchnerismo avaló la centralidad de la “pista iraní” y la información de Stiusso, la inteligencia norteamericana e israelí por un largo tiempo. De hecho Antonio “Jaime” Stiusso lleva muchos años en los servicios de inteligencia. Fue desplazado poco antes del inicio del gobierno de Néstor Kirchner y regresó, de su mano, a la SIDE. El ex presidente lo designó para trabajar con Nisman en la investigación del atentado a la AMIA y, finalmente, el Gobierno ordenó su salida ante su enfrentamiento con el jefe del Ejército, César Milani.
Después de tantas sospechas, enfrentamientos y acusaciones cruzadas, la gravedad institucional deviene en la desconfianza y falta de credibilidad. Gran parte de la población no confía en lo que pueda hacer la Justicia, las pericias que puedan efectuar en la morgue o quienes sean los nuevos impulsores de la causa AMIA. Si la relación entre los servicios de inteligencia, la política y el Poder Judicial es tan estrecha y sólo se quiebra ante situaciones límites como estas, cabe preguntarse: ¿cómo lograr que la causa AMIA no quede en la impunidad?
Desde la Agrupación Por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (APEMIA), además de rechazar las maniobras diversas que realizaron los distintos gobiernos, propusieron la constitución de una comisión investigadora con acceso irrestricto a los archivos secretos para avanzar en las responsabilidades. Esta iniciativa fue apoyada y levantada por numerosas organizaciones de izquierda en el país que, más allá de maniobras, de un lado y del otro, coinciden en la necesidad de que la impunidad no se vuelva moneda corriente.
fuente:Marcha
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La guerra de los servicios se cobró una nueva muerte

El fiscal Alberto Nisman fue encontrado muerto en el baño de su departamento. Fue el mismo día que tenía que declarar ante la Comisión de Legislación Penal del Congreso por las denuncias presentadas contra el gobierno al que acusaba de encubrimiento en la causa del atentado a la AMIA. El “suicidio” abrió una crisis política con resultado incierto. La podrida guerra de los espías saltó a la luz con la muerte de Nisman.


El fiscal Alberto Nisman fue encontrado muerto en su lujoso departamento del edificio Le Parc de Puerto Madero. Su cuerpo apareció sin vida en el baño de la residencia de la calle Azucena Villaflor al 450. El cadáver fue hallado con un disparo en la cabeza, proveniente de un revólver calibre 22.
El arma fue encontrada en el lugar del hecho. El cuerpo fue hallado en el tránsito de la noche del domingo hacia el lunes. La madre de Nisman asistió al departamento porque no respondía sus llamados y fue ella quien encontró el cuerpo y dio aviso a la justicia.
Sobre su escritorio estaba parte de la documentación que el fiscal iba a presentar este lunes en la comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados, por la denuncia sobre encubrimiento en el atentado a la AMIA. En esa denuncia apuntaba contra el canciller Héctor Timerman, contra la misma presidenta Cristina Fernández y contra referentes kirchneristas (como Luis D´Elía, Fernando Esteche y el diputado camporista Andrés “Cuervo” Larroque). Los acusaba de encubrimiento a los presuntos responsables iraníes del atentado a la mutual judía.
La fiscal Viviana Fein -a cargo de la investigación- caratuló la causa como “muerte dudosa” y luego de algunas pericias, por la tarde del lunes, afirmó que "de acuerdo a la autopsia el fiscal Nisman se disparó. No hay margen de dudas". En el mismo sentido agregó “no habría habido intervención de terceras personas”. Sin embargo, pese a esto, informó que “no descarta que esa resolución podría haber sido tomada por otro tipo de circunstancias" y que "se va a investigar si hubo algún tipo de inducción o instigación a través de amenazas, ya sea a través de llamados o mensajes de texto. Se ha secuestrado muchísimo material".
Lo que hasta la semana pasada era una crisis política por arriba, por las graves -aunque endebles- acusaciones de Nisman contra la presidenta y el gobierno, se convirtió tras la muerte del fiscal en una verdadera conmoción nacional que eleva la crisis a un plano superior en la que tuvieron que intervenir el conjunto de las fuerzas políticas del país y tuvo una amplia repercusión internacional.
La interna rabiosa de los espías
La remoción de la cúpula de la Secretaría de Inteligencia (SI) a fines del año pasado fue la culminación de un largo enfrentamiento que se venía desarrollando en el seno de la SI desde hace mucho tiempo. La abrupta salida de Héctor Izcazuriaga, Francisco Larcher y el poderoso Antonio “Jaime” Stiusso, ex director de operaciones de los espías, fue la “resolución” que encontró la presidenta para intentar recuperar el mando del aparato de espionaje, que venía ganando terrenos de autonomía.
Stiuso, junto con el fiscal Nisman (con el aval de Néstor Kirchner) fue el artífice de la confabulación que involucraba a los presuntos responsables iraníes en el atentado a la AMIA. El informe de Nisman fue armado sobre la base de “data” otorgada por los servicios de inteligencia internacionales como la CIA y el Mossad (israelí), vinculados a Stiusso. Todo indica que la ruptura de Stiusso con la Casa Rosada se remonta a la firma del “memorándum de entendimiento” firmado en 2013 por los representantes de los gobiernos argentino e iraní.
El histórico espía temió que este acuerdo implique que se hagan públicos sus vínculos con los servicios de inteligencia extranjeros. Muchos en el gobierno comenzaron a sospechar que los informes y denuncias (así como resoluciones judiciales) que afectaban al gobierno, tenían que ver con Stiusso. El general Cesar Milani, comenzó a ganar peso (incluso con más presupuesto para sus fuerzas) en la interna de los organismos de inteligencia.
La encerrona de Nisman
Luego de su grave denuncia, Nisman se había topado con varios reveses. Mientras había asegurado que el memorándum firmado con Irán imponía como condición que se levanten las “alertas rojas” contra funcionarios iraníes; Ronald Noble, el secretario general de Interpol, lo desmintió categóricamente. Además, Rodolfo Canicoba Corral, el juez de la causa, afirmó que no tenía conocimiento de las escuchas que Nisman decía tener en su poder.
A esto se sumó que la jueza Servini de Cubría (que reemplazaba a Ariel Lijo) rechazó el pedido de Nisman para habilitar la feria judicial e investigar inmediatamente las acusaciones contra los allegados al gobierno y la presidenta. Para la jueza no había pruebas suficientes para tomar esa resolución de urgencia.
Además, era muy probable que en su declaración en el Congreso, Nisman fuera interrogado por sus relaciones con la embajada norteamericana, reveladas por la publicación de los famosos “WikiLeaks”, que demostraron que el fiscal acusador reportaba a “La Embajada”.
Pese a que fue un aliado voluntario de una de las camarillas desplazadas de los servicios (Stiusso), Nisman terminó víctima de una encerrona en las internas de la poderosa corporación de los espías. Si hubo “suicidio”, la famosa “inducción” para el desenlace fatal hay que rastrearla en esa trama siniestra de los servicios de inteligencia de la que se valen las distintas fracciones capitalistas que se disputan el poder del Estado.
Las consecuencias políticas
Pese a que las primeras pericias digan que Nisman se suicidó, la percepción general es que se trata de un crimen. La muerte de un integrante de uno de los poderes del Estado que había denunciado al gobierno y a la misma presidenta, el mismo día que iba a declarar en el Congreso, son demasiadas “casualidades” para ser tomadas como un simple suicidio por “causas personales”. La larga trama de impunidad de una causa (el atentado a la AMIA) que fue dejada en manos espías con largo prontuario y que implicó encubrimientos y cambios de “pistas” que hasta ahora sólo garantizaron la impunidad; abonan esta percepción.
Al cierre de esta edición, en la noche del lunes, se producían algunas movilizaciones y cacerolazos, fogoneadas y destacados por los medios opositores.
El Juez Ariel Lijo se reincorporó a sus funciones y dispuso “medidas urgentes para asegurar las pruebas relacionadas con las escuchas telefónicas recopiladas por el fallecido fiscal Alberto Nisman”. Es decir, luego de la muerte del fiscal, toma la resolución que la jueza Servini de Cubría le había negado en vida.
Para el gobierno implica una crisis aguda y de rumbo incierto, cuyas consecuencias se medirán en las próximas semanas. Durante la mayor parte del día, el oficialismo se mantuvo prácticamente en silencio, con la excepción del temprano comunicado del Ministerio de Seguridad y las declaraciones de Sergio Berni, repetidas casi textualmente por Capitanich en su habitual conferencia de prensa matinal y que buscaban imponer la “certeza” de que la muerte de Nisman fue un suicidio.
Mientras tanto, desfilaban los principales referentes de la oposición tradicional con cínicas declaraciones de consternación, sorpresa e indignación. Macri afirmó que pasó “del aturdimiento y el shock a la indignación, la bronca y la impotencia” y que “los servicios de inteligencia tienen que estar al servicio de los intereses de la Nación”. Como si él no tuviera sus “Stiusso” en el “Fino” Palacios o Ciro James. Massa, por su parte, sentenció que "esta mancha de sangre que cayó sobre el país no puede quedar impune", mientras él fue parte del gobierno que mantuvo el aparato de espionaje y está acusado de complicidad con el narcotráfico.
En la misma línea de doble discurso hicieron declaraciones “dolorosas” los candidatos radicales y del FAUNEN, en su inmensa mayoría integrantes de los distintos gobiernos que se apoyaron y sostuvieron a los “servicios” durante estos más de treinta años de democracia.
Por la tarde, el secretario de Inteligencia, Oscar Parrilli, envió dos notas a la jueza María Servini de Cubría "por expresa instrucción de la Presidenta de la Nación". Las misivas autorizan a desclasificar los contenidos de las escuchas telefónicas realizadas por el fiscal Alberto Nismann y dispone abrir "todo otro material, archivo e información de inteligencia" vinculado a la investigación del atentado a la AMIA. También pidió que se identifique al personal involucrado en la denuncia de Nisman para "proceder al levantamiento del secreto". Es un parcial y tardío “homenaje” al histórico reclamo de apertura de los archivos que piden algunas organizaciones de las víctimas del atentado, de derechos humanos y de la izquierda. Lo dispuso luego de una “muerte dudosa”.
Casi al anochecer, un grupo de diputados kirchneristas realizó una conferencia de prensa donde declaraban que bregaban por el esclarecimiento de la muerte de Nisman, aunque sembraban intrigas sobre el hecho de que haya suspendido sus vacaciones para volver al país a realizar la denuncia contra el gobierno (¿manejan información sobre sus últimos movimientos y contactos?).
Allí, el presidente de la Cámara de Diputados y miembro del bloque oficialista, Julián Domínguez, hizo una confesión: dijo que los servicios de inteligencia son “el último reducto donde no ha llegado la transparencia y la democratización”. Doce años de gobierno y de “lucha contra las corporaciones”, no alcanzaron para desarmar a la corporación mafiosa por excelencia que anida en el seno del Estado. En este terreno perdió la “década ganada”.
Finalmente intervino la presidenta, no mediante la prepotencia de la cadena nacional y la hinchada en los patios de la Rosada, sino con una extensa carta, difundida en las redes sociales. La misiva comienza con un largo anecdotario sobre su trayectoria cuando era diputada y formó parte de la Comisión Bicameral de Seguimiento de los atentados de la Embajada y la AMIA. Hacia el final, en la misma sintonía de lo que habían declarado sus diputados, con una serie de interrogantes sobre el accionar de Nisman, siembra dudas sobre quiénes son los verdaderos autores de las acusaciones del fiscal; obviamente, sin nombrar a ningún responsable.
Frente al cinismo nacional de los principales referentes políticos del gobierno y la oposición, y mientras la muerte de Nisman destapó las cloacas serviciales sobre las que se sostiene esta “democracia”; la izquierda marcó la única voz disonante y una orientación alternativa para terminar con esta podredumbre política.
El diputado nacional del PTS-FIT, Nicolás del Caño planteó en varias declaraciones que “la muerte de Nisman redobla la necesidad de la apertura de los archivos de la Secretaría de Inteligencia y de todos los servicios de las fuerzas de seguridad, cuerpos que deben ser disueltos porque su única función es conspirar contra los intereses del pueblo trabajador y manejar información al servicio de las distintas camarillas capitalistas.
Todos los sectores que hoy están en esta disputa judicial, política y de alas del área de inteligencia son responsables de la impunidad existente. Seguimos exigiendo una comisión investigadora independiente encabezada por los familiares de las víctimas de la AMIA con plenos poderes para investigar y esclarecer el atentado de 1994 y la muerte del fiscal Alberto Nisman".
Una perspectiva que sólo puede ser impuesta por la movilización popular que debe mantener la completa independencia de las camarillas patronales y sus “servicios”
fuente: LA IZQUIERDA DIARIO

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OPINIÓN

OPINIÓN DE LA AGRUPACIÓN ENVAR EL KADRI-PERONISMO DE BASE

FRENTE AL CASO NISMAN
A la fuerza brutal de la antipatria le opondremos la fuerza popular organizada
  “El suicidio” del fiscal Nisman horas antes de presentarse en el parlamento Nacional es un capítulo más de la maldad de los conjuros, “suicidio” vinculado a la inutilidad del operativo montado por la comunidad de inteligencia encabezada por Stiuzo, Clarín y el mismísimo fiscal, “suicidio” inducido por la Mossad y la CIA.
En el campo del pueblo aprendimos que cada hecho político de esta magnitud tiene beneficiarios y en este caso una vez más los “ganadores” o quienes pretenden utilizarlo es la derecha reaccionaria, Macri, Carrió, Bullrich, Ocanya, Massa, etcétera y los medios hegemónicos que pretenden manchar de sangre el 2015.
No pudieron con la 125, con las corridas cambiarias, los saqueos, los paros aplaudidos por la mesa de enlace, los alzamientos de los gendarmes y la policía, la oposición permanente de los grandes grupos económicos probaron con el Juez Bonadio la denuncia del fiscal y el ahora “suicidio” de Alberto Nisman, no pudieron con los fondos buitre.
Lo seguirán intentando contra los trabajadores y los humildes de la Patria para intentar imponer nuevamente las políticas neoliberales, miseria, desocupación, entrega Nacional y represión.
Hoy mas que nunca es necesario la mas amplia unidad popular para impedir la trama golpista y destituyente de los gorilas de siempre, defender las conquistas recuperadas, profundizar el proyecto democrático, nacional popular y latinoamericanista, defender a Cristina es la tarea del ahora con más democracia más distribución de la riqueza más movilización popular. Sabiendo que solo el pueblo salvará el pueblo.
Por la agrupación Envar El Kadri-Peronismo de Base
Marcelo “Nono” Frondizi- Guillermo Varela - Martín Gonzalez - Ruben Fanesi - María Otegui- Carlos Peugeot - Ricardo Banegas - Manolo Amorino - Ezequiel Rojas – Ariel Barroso                
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