*Miguel Ugas
Con la diferencia de días, los
venezolanos hemos sido testigos de una muestra palpable de lo que es la
doble moral de la élite estadounidense: por un lado, las dos Cámaras
Parlamentarias (Senado y Representantes) aprueban aplicar una sanción a
funcionarios gubernamentales venezolanos, por estar incursos, según los
yanquis, en violación de derechos humanos y, por otra parte, sale a la
luz pública un copioso informe que pone en evidencia como su Agencia
Central de Inteligencia (CIA, por su sigla en inglés), es una redomada
organización violatoria de derechos humanos, en forma masiva y a nivel
internacional. Qué cojones la de estos gringos.
En vez de dedicarse a considerar los
alcances de un informe que retrata a su organización de inteligencia
como una institución que, en aras de obtener la información que
requiere, es capaz de apelar a los más deleznables métodos de torturas y
de irrespeto a la dignidad humana, prevalida en la idea en que todo se
vale en la lucha contra el terrorismo; más bien, proceden, tanto el
Congreso como el gobierno de Obama, con liviandad de pruebas, a darle
curso a una ley que pretende sancionar a funcionarios venezolanos
acusados de violar derechos humanos durante las protestas guarimbéricas
promovidas por la derecha insurreccionada a comienzos de año.
PresenCIA inmoral
Qué moral sustenta la trayectoria de la
CIA, brazo imperial de inteligencia, que, inicial y teóricamente, estaba
concebida para la defensa del sistema de gobierno y de vida
estadounidenses, es decir, para contribuir a preservar los valores del
democratismo capitalista o lo que es lo mismo para defender los
intereses imperiales estadounidenses, manteniendo siempre, claro está,
la apariencia de una conducta intachable, impoluta, apegada a las leyes y
al derecho internacional y avalada, naturalmente, por un dispositivo
comunicacional, cultural y recreacional que hizo posible el cultivo, en
el escenario mundial, de una imagen edulcorada de esta organización que,
en la realidad incontrastable de los hechos, observa una práctica
absolutamente transgresora de todo el ordenamiento jurídico de los
países y de los más elementales derechos de las personas.
A pesar del fetichismo cultural, no
tendríamos que hacer mayores esfuerzos, los latinoamericanos y caribeños
y en general todos los pueblos que en el mundo luchan por su
independencia y soberanía, para sustentar esta aseveración pues todos
hemos sufrido y padecido los embates de la CIA, en su empeño por validar
los intereses de las élites imperialistas.
Basta con pasar la mirada por nuestra
historia de los últimos 60 años para observar la presencia de la CIA en
los tantos golpes de estado, asesinatos de líderes y militantes
revolucionarios, torturas y desapariciones de luchadores sociales, etc.,
que se han venido sucediendo tanto en Nuestra América como en todos los
Continentes. Ello está suficientemente testimoniado y documentado,
incluso, por propios ex-agentes, que en un arresto de toma de conciencia
y de dignificación personal, han sabido contar su participación en las
criminales tareas que les eran encomendadas por la diabólica Agencia.
Revelador informe
Pero lo resaltante de la situación actual
es que el informe en cuestión, contentivo de 6000 páginas, aún cuando
sólo se ha dado a conocer una síntesis de 480, fue presentado en el
Senado, surge de las propias entrañas del monstruo imperial. Se habla de
un compendio, según lo informado por las agencias noticiosas, en el que
se narra ampliamente las brutales técnicas de interrogación a que
fueron sometidos miles de personas, acusados de terroristas, capturados
después de los ataques del 11 de septiembre a las “Torres Gemelas” y a
la sede del Ministerio de Defensa (Pentágono).
La mayoría de estas personas fueron
secuestradas en sus países de origen, y trasladadas sin fórmula de
juicio a cárceles clandestinas, en donde han permanecido durante años,
aplicándoseles terribles torturas, entre las que destacan simulación de
ahogamiento o “waterboarding”, abuso sexual, alimentación anal forzada,
golpes, exposición al frío y privación prolongada del sueño; con todo,
estos métodos represivos resultaron inefectivos y no arrojaron
información determinante, señala el revelador informe del Senado
estadounidense; con el que, por lo demás, ni se pretende incriminar a
los responsables y mucho menos resarcir a los afectados, muchos de los
cuales aún se encuentran en las cárceles imperiales, siendo Guantánamo,
enclave gringo en Cuba, la más emblemática de ellas.
Bush, Obama y la Clinton están involucrados
Si bien, el informe alude a la actuación
del servicio secreto estadounidense durante la administración de George
W. Bush, es ostensible que la situación que se denuncia abarca también
el ejercicio gubernamental del Premio Nobel de la Paz, Barack Obama, es
decir, los dos Presidentes y sus más cercanos colaboradores, incluida la
Clinton, están involucrados en esta aberración, violatoria masiva de
los más elementales derechos humanos. Qué cachaza la de estos gringos,
pretendiendo erigirse en modelos para el mundo; siendo más triste y
lamentable aún que haya en nuestros países quienes le rinden pleitesía a
la inmoralidad yanqui.
Ley retaliativa
Ante lo que aquí hemos reseñado, es más
que evidente el carácter político y retaliativo de la ley que ha
aprobado el Congreso estadounidense y que Obama va a refrendar,
sancionando a un grupo de altos funcionarios del gobierno bolivariano
por la supuesta conducta violatoria de los derechos humanos en los
momentos que los insurrectos de la derecha ultraradical y descocada
venezolana, financiados, por cierto, por la USAID, es decir, por la
CIA, pretendían incendiar al país y derrocar al Presidente Maduro. La
actuación del gobierno, inspirado en el método Chávez para enfrentar
situaciones de esta índole fue impecable y ajustada a lo pautado en la
CRBV; así lo entendió la gran mayoría del pueblo venezolano, que es lo
que realmente cuenta, no la presión injerencista de los yanquis.
*miguelugas@gmail.com

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