Al propio estilo de una piñata ha sido el golpeteo que ha recibido el bolsillo de la clase media venezolana este 2015. El año cierra dejando “moretones” a las carteras de ese sector poblacional, sin contar los que ha dejado a todos los estratos incluidos.
La llamada “clase media”, que usualmente envolvía a la masa trabajadora, que no era rica, pero tampoco pobre, con poder adquisitivo de ciertos gustos y lujos, no frecuentes, pero que le permitía vivir acomodada, ahora ha bajado de peldaños en su escalafón social.
“Este año dejé de ser clase media para ser pobre. Porque entiendo que pobre es una persona que no tiene para subsistir. Y yo estoy a punto de declararme en quiebra. Mis tarjetas de crédito ya no pasan en ningún lado. Las tuve que usar para comprar comida. Mi sueldo no alcanza para más. Realmente, en mi casa sobrevivimos como cualquier pobre. La única diferencia entre ellos y yo, es que antes que esta situación me sorprendiera, ya yo tenía casa, carro y mis corotos. Entonces, tú entras a mi casa y vivo en un bonito lugar. Pero, estamos alcanzados para comer y pagar cuentas”, se sincera Marlene Villasmil, una administradora de empresas zuliana.
En Venezuela, el uso de tarjetas de crédito por parte de la clase media se disparó durante este 2015. A un 45,1% fue el incremento del uso del plástico crediticio según balance emitido por la Asociación Bancaria Nacional (Asobanca).
“La tarjeta de crédito es el sostén del consumo para muchos hogares en Venezuela. Eso tiene un riesgo: si estás cubriendo el hueco fiscal de la casa con ella, estás construyendo otro hoyo. Y estás viviendo artificialmente”, dijo en una ponencia el presidente de Datanálisis, Luis Vicente León.
Artificial o no, su uso le permite vivir al venezolano promedio.
“Soy profesional y tengo dos hijos. Mi poder adquisitivo se esfumó. Se dañó el motor de mi carro y no tenía dinero. Repararlo me costaba 100 mil bolívares. ¿La solución que encontré? Tener que vender el aire acondicionado de un cuarto de la casa y con eso reparé el carro. Ojalá no se me dañe el auto otra vez. Si no me quedo sin carro y sin aire”, dice molesto Adrián Bermúdez.
El 2015 trajo cambios. Y la clase media ha tenido que adaptarse a ellos. Con sueldos modestos (el salario mínimo está en 9 mil 648 bolívares, según Gaceta Oficial Nro. 40769, y Decreto Nro. 2056). Poco alcanza para subsistir, porque la inflación carcome al país. Una inflación calculada en tres dígitos, la más alta del mundo,que ya no permite el estilo de vida que otrora tenía este sector poblacional.
“La inflación del 2015 ronda entre el 170 y 200%. La más alta de la historia económica de Venezuela. Eso produce un alto crecimiento de la pobreza. Aparte de ello, hay escasez de productos de consumo. Si el producto escasea, su precio sube porque la sociedad lo valora más”, dijo en reciente ponencia el politólogo John Magdaleno, profesor universitario y especialista en Análisis de Datos.
Por esa razón los salarios de la clase media se esfuman: tienen que pagar a sobrefactura los productos que escasean: casi todos.
¿La solución? La plantea el mismo especialista: “Si llegase una sobreoferta de productos, los precios tenderán a bajar porque se consiguen con mayor facilidad, y eso significaría que hay mayor competencia y producción de productos”. Ese planteamiento solo está servido en la mesa. No es la realidad, porque hay un 65% de escasez en el país. ¡A sobrevivir!
Desde el oficialismo, el diputado y vicepresidente de la Comisión de Finanzas, Jesús Faría ha dicho que la inflación alta es sinónimo de especulación voraz, pero“cuando se ejecutan acciones en contra de estas aberraciones entonces se quejan de que se afecta la libertad de empresa y la propiedad privada”, dice.
Pero el economista José Guerra, profesor de la Universidad Central de Venezuela, gerente de investigaciones Económicas del Banco Central de Venezuela, autor de libros en materia de economía, y recién electo diputado por la MUD, expone: “Es necesario un cambio de timón en la gerencia económica de Venezuela para que la población tenga respiros. Una vez sepultado el fracasado experimento socialista actual, al país no le faltarán recursos para saldar la deuda social y financiar una transición al nuevo modelo productivo, que sí sirva”, dice.
Y agrega: “Se requiere un marco de políticas que garanticen lo básico: que un emprendedor pueda invertir sin temor a ser expropiado, que un productor pueda exportar libremente, que un asalariado pueda vivir dignamente y ahorrar sin temor a la inflación. Le echan la culpa al empresario. No es cuestión de acaparamiento. Es que destruyeron el aparato productivo del país”.
En algo sí están de acuerdo los dos bandos: La inflación carcomió los bolsillos. José Grasso, director de Soft Line Consultores, presidente ejecutivo de Avesid, y asesor de inversiones, esboza que “la inflación es lo que carcome el salario. El impacto de la inflación reduce el poder adquisitivo de manera importante. Si bien ha habido incrementos de salarios y aumento del ticket de alimentación, creo que el mejor aumento de salario es controlar la inflación”, enfatiza
De momento, el 80% de la población venezolana debe subsistir con ingresos inferiores a los 18 mil bolívares, se desnudó en el foro Tendencias del Consumidor venezolano. Y si el precio promedio de un artículo de primera necesidad está entre los 500 y mil bolívares —a precio inflacionario—, entonces alcanzará para comprar poco más de 20 artículos al mes, sin contar los otros gastos de mantenimiento de una casa.
“¡No alcanza! Mi esposo, un analista, ha resuelto taxear por las tardes para poder cubrir los huecos fiscales de nuestra familia”, dice la educadora Marina Reyes.
¿Qué ha dejado de comprar la clase media este 2015? De momento presentó una caída del 5% en el consumo de previsiones, cita otro estudio de Datanálisis, donde se desvela que, en los ratos libres, la mejor opción ya no es salir de compras, sino ver televisión en casa y no salir.
De hecho, el 58% del consumidor venezolano lo que hace en su tiempo libre es ver la TV, seguido de visitar a familiares, o navegar por internet, siendo el Facebook la red social más usada para descargarse.
Ricardo Sanguino, presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional (AN), insiste que los pequeños y medianos empresarios han ido desarrollando una economía paralela especulativa y acaparadora que afecta el comportamiento de la actividad económica.
Más allá de eso y debido a la crisis que afecta su bolsillo, la clase media en este 2015 ha sido más selectiva en sus compras. Piensa más en lo que realmente necesita antes de sacar la cartera y pagarlo.
“Se está privando de adquisición de casas, vehículos, ropa. Una situación que indica que se está arropando hasta donde le alcanza la cobija. También está viajando menos. Y aunque notas que los vuelos están todos copados, hay que tomar en cuenta que hay reducción de vuelos”, agrega Grasso.
Las visitas frecuentas a las “ferias de las comidas” o las vacaciones para la clase media ya no están al alcance de muchos presupuestos. “Una noche en un hotel familiar te puede costar más de 15 mil bolívares. Sin contar los gastos de comida. Imposible viajar ahora. Y salir a comer es una opción complicada. Una hamburguesa en combo cuesta 800 Bolívares. En casa somos cuatro. Entonces compramos mejor un heladito”, cuenta la administradora Gisela Acosta.
Por lo pronto, buscan milagros que los ayude a solventar el diario, porque el 49% de los venezolanos está buscando temas relacionados con la espiritualidad, según estudio mostrado por Carlos Jiménez, director de Datanálisis y Tendencias Digitales.
Solo hay recomendaciones para la clase media a fin que siga sobreviviendo: Planificación de las finanzas, manejar presupuestos familiares, evitar, cuando se pueda, caer en las garras de especuladores, y no perder el buen ánimo. Porque en Latinoamérica hubo situaciones más difíciles que la nuestra. Y sin petróleo, con buenas medidas, resurgieron. Es hora de puentes con el sector privado que generen actividad productiva y no inflacionaria.
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