La semana pasada escribimos en estas mismas páginas que durante los últimos meses estábamos enfrentando nuevas formas de la guerra no convencional. Dijimos que los eventos relacionados con el ataque cibernético contra la plataforma informática de Cantv, el sabotaje a la red de cajeros automáticos y a la plataforma tecnológica de la banca del Estado ocurrida en esos días y la devaluación inducida del bolívar a través de las casas de cambio en Cúcuta, “con el apoyo indisimulado del gobierno de Juan Manuel Santos”, combinado con la web Dólar Today en Miami, más la intención de suspender a Venezuela de Mercosur; eran la respuesta del imperialismo y las burguesías aliadas ante las victorias de la Revolución Bolivariana y el gobierno de Nicolás Maduro en el 2016, que cerraba –y cierra– con un acuerdo de la OPEP y productores no OPEP para reducir la producción de petróleo y una recuperación del precio del petróleo en el mercado mundial, al lado de la derrota del plan violento de la derecha para derrocar a Maduro, por lo cual un sector de ella se vio obligada a aceptar el diálogo con el Gobierno, luego de tres años de negativas sistemáticas. Dijimos en ese artículo que esas nuevas formas de la guerra no convencional eran nuevas experiencias de lucha para que nuestro pueblo siguiera cosechando victorias.
El domingo el Presidente anunció la salida de circulación de los billetes de Bs 100 en un lapso de 72 horas. Esto se debe a que la devaluación inducida de nuestra moneda tuvo entre los métodos usados el traslado ilegal de grandes cantidades de billetes de Bs 100 hacia Cúcuta donde eran vendidos entre 120 y 150 Bs cada uno y de ese modo nos descapitalizaban. Se estima que en Cúcuta hay unos 300 mil millones de Bs en manos de las mafias, las cuales, ante el anuncio de Maduro entraron en pánico.
Claro que son necesarias medidas complementarias, deberíamos hacer algo con Banesco, denunciado por el Presidente como un banco que colabora con esas mafias. Venceremos.
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