miércoles, 14 de diciembre de 2016

RESUMEN DE OPINIÓN PRENSA ESCRITA








Fuente: A.E.

TEMAS ABORDADOS
TEMA: DERECHOS HUMANOS
MATRICES: Violación de los derechos Humanos / Autoritarismo / Presos políticos.

TEMA: GUERRA ECONÓMICA
MATRICES: Hambre, lnseguridad, Escasez. 
BALANCE GENERAL
Para el Dirigente político, Oswaldo Álvarez Paz, Venezuela vive una de las horas más tenebrosas de su historia, donde centenares de compatriotas están privados de libertad en distintos sitios de reclusión con el fin de ver suspendidos sus derechos civiles y político. Álvarez Paz, destacó el fracaso de la oposición venezolana, en lo relativo al revocatorio o cualquier posibilidad de salida electoral y para él resulta inaceptable que la oposición venezolana siga el juego tramposo del gobierno con relación a los presos en cualquiera de sus modalidades. Es por ello que llamó a levantar un movimiento nacional en defensa de la pisoteada Constitución y del respeto a los derechos fundamentales de toda persona humana así cómo retomar el camino de la legalidad mediante la vigencia plena de un ordenamiento jurídico sabio y estable, democrático y libertario la cual y a su juicio debe ser tarea para quienes compartimos los valores que ello envuelve. Aunque aseguró que mientras exista el régimen actual, el problema persistirá, eso no nos puede trastornar ni agotar en empeños circunstanciales que dejan desconsuelo, desconfianza o resignación pesimista.
En el articulo de opinión publicado por el diario El Nacional el ex gobernador del estado Zulia, Pablo Pérezaseguró que las medias implementadas por el Gobierno Nacional “para nada resuelven los problemas de fondo” que vive el país, y considera un show las propaganda que lleva adelante con el fin de hacer creer que hace algo cuando no está haciendo nada. El político aseguró que el país está lleno de problemas y las dificultades como el hambre, la inseguridad, la escasez de efectivo, el aumento de los precios, el mal funcionamiento de los banco; agobian a la mayoría de los venezolanos y con las nuevas medidas este régimen le lanza otro padecimiento al ciudadano. Refiriéndose al caso de las fugas de capitales Pérez, resaltó que es un problema viejo, en el cual hay participación de enchufados y complicidad de funcionarios públicos y se preguntó si es cierto que se llevan millones y millones de bolívares a Colombia, ¿cómo cruzan la frontera que está custodiada por militares? ¿Cómo burlaron el cierre fronterizo que estuvo vigente desde el año pasado? ¿Acaso el modelo de controles no promovió la aparición de las mafias?
En este mismo sentido el periodista Cesar Miguel Rondón desestimó las recientes acciones anunciadas por el Jefe de Estado, señalando que los venezolanos no terminan de entender las verdaderas razones por las que se decidió recoger los billetes de 100 bolívares antes de que salgan los billetes y las monedas del nuevo cono monetario y se preguntó ¿por qué el apuro? ¿Por qué, si tan lejos como pasado mañana se supone que habrá nuevas monedas en la calle?. De igual manera criticó las palabras del General Néstor Reverol las cuales, a su juicio pasarán a los anales del delirio gubernamental, porque no se explica cómo los billetes de 100 bolívares son llevados a países como Suiza, Polonia, España y República Checa para ser depositados en galpones, ‘con el compromiso de ser repatriados una vez que caiga el gobierno”. Rondón atacó la imagen del Presidente Nicolás Maduro señalando que cada vez que asoma su rostro en la televisión dice una sarta de disparates que lleva a los venezolanos a preguntarse si el señor que está hablando ha sufrido algún accidente.
EXTRACTOS DE ARTÍCULOS OPINIÓN 


Oswaldo Álvarez Paz / Honor a los presos políticos  /  El Nacional: Pueden llamarlos como quieran. Presos políticos, políticos presos, personas detenidas o como les dé la gana. El hecho cierto es que Venezuela vive una de las horas más tenebrosas de su historia. Centenares de compatriotas están privados de libertad en distintos sitios de reclusión. Se trata desde retenes policiales hasta cárceles de conocida tradición, pasando por inmundos calabozos existentes tanto en Caracas como en muchas ciudades del interior del país. Debo incluir en este espacio a los cientos de ciudadanos en libertad condicional con buena parte de sus derechos civiles y políticos suspendidos de manera arbitraria. Debería agregar a quienes no sienten condiciones mínimas de seguridad personal o jurídica, sin oportunidades de trabajo para desarrollarse plenamente, por lo que en consecuencia han buscado en el exterior lo que su patria debería garantizarles.
Normalmente cuando se habla sobre los presos en los medios de comunicación el acento se pone en los más emblemáticos. Es importante que así sea. La indignación que sentimos, por ejemplo, con los casos de Leopoldo López, Antonio Ledezma o Manuel Rosales explica lo afirmado. Pero no son los únicos. Ni siquiera los que están o han estado en peores condiciones. Unos con décadas de privación de libertad, otros medidos en quinquenios y la inmensa mayoría retenidos como rehenes de la dictadura por tiempo y circunstancias indefinidas. Mis palabras de hoy son para todos sin excepciones, pero quiero dedicar algunas en recuerdo y homenaje para aquellos que fueron mis compañeros en el Helicoide en 2010 y todavía están allí o pagando penas injustas teniendo sus hogares como centros de reclusión. Son muchos, pero debo citar entre ellos al comisario Guevara y a los comisarios y efectivos de la Policía Metropolitana condenados a penas tremendas.
Es duro reconocer que la oposición fracasó en lo relativo al revocatorio o cualquier posibilidad de salida electoral. Pero resulta inaceptable el juego inmoral y tramposo del gobierno con relación a los presos en cualquiera de sus modalidades.
Debemos levantar un gran movimiento nacional en defensa de la pisoteada Constitución y del respeto a los derechos fundamentales de toda persona humana. Retomar el camino de la legalidad mediante la vigencia plena de un ordenamiento jurídico sabio y estable, democrático y libertario, es tarea de primera importancia para quienes compartimos los valores que ello envuelve. El problema es que mientras exista el régimen actual, parece una tarea imposible. El cambio es inaplazable. No podemos transarnos ni agotarnos en empeños circunstanciales que dejan desconsuelo, desconfianza o resignación pesimista.

Pablo Pérez / Un desastre llamado gobierno / El Nacional: Con la clase de gobierno que tiene Venezuela uno nunca pierde la capacidad de asombro. No piensa en el pueblo y sus penurias, pues se limita a aplicar decisiones efectistas que para nada resuelven los problemas de fondo. Vive del cuento y la melodía. Vive del show como instrumento de propaganda para hacer creer que hace, cuando no hace nada.
El país está lleno de problemas. Las dificultades agobian a la mayoría de los venezolanos. Hay quienes pasan hambre, otros son víctimas de la inseguridad, buena parte del país padece por la escasez de efectivo, un sector sufre con los aumentos de precios y se perdió la paciencia de forma general con el mal funcionamiento de los bancos; pero en vez de ocuparse de esos problemas más bien el régimen le lanza otro padecimiento al ciudadano.
Ahora resulta que el gobierno se dio cuenta de que las mafias del contrabando y otros delitos se llevan grandes cantidades de dinero, como parte del control que ellos tienen de la llamada “economía subterránea”, cuando ese es un problema viejo y en el cual hay participación de enchufados y complicidad de funcionarios públicos.
Si es cierto que se llevan millones y millones de bolívares a Colombia, ¿cómo cruzan la frontera que está custodiada por militares? ¿Cómo burlaron el cierre fronterizo que estuvo vigente desde el año pasado? ¿Acaso el modelo de controles no promovió la aparición de las mafias?
Pero no, ahora resulta que el culpable es el pueblo venezolano golpeado por la crisis y maltratado por un gobierno improvisado e ineficiente. De forma inexplicable y absurda le recargan al pueblo una nueva dificultad y es que deben cambiar sus billetes de 100 bolívares en apenas 72 horas, porque a los brillantes del régimen se les ocurrió que con eso bajan el dólar paralelo.
La aparición y crecimiento del mercado paralelo de divisas es la clara secuela de un modelo que nos llenó de controles. Es la consecuencia del festín que durante años mantuvieron con los ingresos petroleros récord que tuvo el país. Es un síntoma claro de la falta de confianza en un gobierno.
Pero no, para el gobierno todo es culpa del pueblo. Hay escasez porque la gente consume demasiado. Hay aumentos de precios porque los empresarios son especuladores. No funcionan los puntos de venta por los banqueros golpistas. Y ahora no habrá billetes de 100 porque hay toda una conspiración internacional que almacena dinero venezolano en varios países. Más cuentos y melodías. Más show. Pero menos gobernabilidad.

César Miguel Rondón / Un cuento suizo / El Nacional: Quizá usted, estimado lector, forme parte de esa multitud de venezolanos que no termina de entender las verdaderas razones por las que se ha tomado una medida tan descabellada y absurda como la de recoger los billetes de 100 bolívares antes de que salgan los billetes y las monedas del nuevo cono monetario.
En Konzapata.com, Danny Leguízamo escribe: “A la carrera o al parecer improvisadamente, los flamantes asesores del señor presidente de la República no le han explicado que es un suicidio suprimir el billete de más alta denominación del cono monetario sin tener reemplazo. Y que las monedas con el equivalente no van a solucionar el problema, sino que lo terminarán agudizando. Cosas como estas solo podían ser ocurrencia de Nicolás Maduro, a quien definitivamente le gusta que todo salga peor de lo que ya está”. Y Leguízamo no apela ni al humor ni a la ironía en esta frase tan lapidaria. Continúa: “Van a eliminar prácticamente el 50% de los billetes de circulación que son los de cien bolívares. ¿Alguien le explicó a Maduro que no hay manera de sustituir los billetes de cien bolívares? ¿Le habrán dicho que las monedas para sustituir los billetes van agudizar el problema en lugar de resolverlo? Y una tercera pregunta, la más importante: ¿no era mejor esperar a que entraran en circulación los billetes del nuevo cono monetario para poder adoptar la medida?”.
Esta última pregunta es crucial: ¿por qué el apuro? ¿Por qué, si tan lejos como pasado mañana se supone que habrá nuevas monedas en la calle? Además, hablamos de cantidades descomunales. Hoy en primera página de El Nacional: “Existen 611,17 millardos de bolívares en billetes de 100. Las piezas de 2, 5, 10, 20 y 50 equivalen a 6,17 millones. El ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Néstor Reverol, informó que calculan en 300 millardos de bolívares la fuga de billetes detectada. Afirmó que las mafias vendían cada pieza hasta en 1,30 dólares”.
Y aquí es donde uno se pregunta: un billete que ya no vale absolutamente nada, ¿cómo es que cuesta o lo pueden vender en 1,30 dólares?
El general Reverol da unas declaraciones que pasarán a los anales del delirio gubernamental. Tal Cual: “El ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, aseguró que los billetes de 100 bolívares son llevados a países de Europa como Suiza, Polonia, España y República Checa para ser depositados en galpones, ‘con el compromiso de ser repatriados una vez que caiga el gobierno”.
No, usted no leyó la idea de un enloquecido. Usted leyó lo que dijo el general Reverol que, asumo, no está enloquecido. “El general Reverol informó que más de 300 millardos de bolívares han salido del país a través de organizaciones no gubernamentales (ONG) contratadas por el Departamento del Tesoro, con la finalidad de sacar el efectivo circulante y asfixiar el sistema financiero. Aseguró que las ONG sacan el papel moneda a través de Colombia para luego enviarlo a Europa y Asia. Reverol indicó que por cada billete pagan entre 0,80 y 1,30 dólares”. Y luego, con su energía militar, proclama el general: “Es por eso que de manera soberana se tomó la decisión de sacar de circulación los billete de 100 bolívares para que ese dinero no regrese más al país y hemos tomado todas las medidas para hacer estricta vigilancia por tierra, aire y mar; y evitar que vuelva al sistema financiero venezolano”.
Hay que respirar hondo. Hay que contar mínimo hasta diez. Imagine usted a un suizo caminando por uno de esos pueblitos tan bonitos y apacibles de su paraíso helvético. La Suiza donde no pasa absolutamente nada. Y, de repente, se encuentra con un inmenso galpón entre las vaquitas y todo este paisaje bucólico que caracteriza a su país. Se asoma al galpón y ve que allí guardan montones, cerros de billetes de cien con la cara de un señor que él no conoce. Y le pregunta al encargado del galpón:
—¿Y esos que son?
—Billetes de cien bolívares.
—¿Qué son bolívares?
—Billetes de un país llamado República Bolivariana de Venezuela.
—¿Y dónde queda ese país?
—Muy lejos, por allá en Suramérica.
—¿Y por qué guarda usted esos billetes en este galpón?
—Porque están esperando que caiga el malvado gobierno de un tal Nicolás Maduro y su revolución, para entonces enviarlos de regreso a ese país.
El suizo seguro quedó tan atónito y desconcertado como usted, estimado lector. Cómo es posible semejante disparate. Se han oído peores historias, tal vez. Pero nunca dichas con tanta irresponsabilidad y desparpajo desde lo más alto del poder. Por ello es que el muy fuerte editorial de El Nacional apela a la que quizá sea la única explicación a tanta insensatez: “Si quedaba alguna duda sobre el derrumbe mental de los integrantes del alto gobierno madurista, pues a otra cosa mariposa. Cada vez que el jefe de Miraflores asoma su rostro por la televisión ya sabemos que no habrá discurso lógico ni racional, sino una sarta de disparates que lleva a los venezolanos a preguntarse si el señor que está hablando ha sufrido algún accidente y si, a consecuencia de ello, su estabilidad mental está en entredicho”. Apenas el comienzo de un editorial aplastante y en absoluto exagerado.
¿Dónde está la camisa de fuerza para tanta locura? 
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