Publicado el 18/Abr 2017 a las: 12:15 pm Por: Zabdiel Gutierrez

Caracas, 18 de abril de 2017.- Una pregunta que seguramente no solo se hacen los revolucionarios es ¿por qué dirigentes de ultraderecha como Henry Ramos Allup o María Corina Machado no envían a sus hijos a perpetrar actos terroristas en Venezuela como se lo piden a sus seguidores?
Es justamente lo que preguntó este jueves 17 de abril, Jorge Rodríguez, alcalde de Caracas y psiquiatra en el programa que conduce en Venezolana de Televisión, Política en el Diván.
“¿Por qué no mandaron a los hijos de María Corina Machado (persona dedicada a desestabilizar el país), a los hijos de Ramos Allup? ¿Por qué no se fue Tomás Guanipa a incendiar la sede de la (Dirección Ejecutiva de la) Magistratura (en Caracas)? ¿Por qué no se fue (Henrique) Capriles (gobernador derechista de Miranda), Freddy Guevara (diputado de ultraderecha), que es un cobarde, jalabola y cobarde? Victimarios convertidos en víctimas”.
“Los hijos de María Corina están en un yate, pero ella quiere que Guido Rodríguez (el joven detenido que confesó que el partido Primero Justicia, de la derecha radical, le pagó para actos terroristas en Caracas) vaya y queme. Los hijos de Ramos Allup, y tus cinco hijos, Julio Borges, los cuidas como yo cuido a los míos. ¿Por qué no cuidaste a Guido Rodríguez?”.
Rodríguez lamentó que “ese joven venezolano fue convertido en víctima, por intermediación de 300 mil bolívares, que mandó a pagar Tomás Guanipa y que desgració su vida”.
El muchacho, luego de salir en las fotografías de las agencias internacionales atacando una dependencia pública, asustado, descubierto, confiesa ante las autoridades: “Que quemara, hiciera actos vandálicos y que me iban a pagar actos vandálicos y yo lo recibí en Chacaito. Por la estación del Metro (de Caracas). Él -que entregó el pago- trabaja para Primero Justicia”.
El conductor de Política en el Diván explica que es el terrorismo, el uso del terror contra personas indefensas (….) ‘La banalidad del mal’. 300 mil bolívares”, indica respecto al concepto acuñado por la teórica política alemana Hannah Arendt (1906-1975).
A continuación, cita una de sus obras: “Cuando hablo de la banalidad del mal lo hago solamente a un nivel estrictamente objetivo y me limito a señalar un fenómeno que, en el curso del juicio, resultó evidente. (Otto Adolf) Eichmann (Solingen, teniente coronel nazi), carecía de motivos, salvo aquellos demostrados por su extraordinaria diligencia en orden a su progreso personal. Y en sí misma, tal diligencia no era criminal.”
“Eichmann hubiera sido absolutamente incapaz de asesinar a su superior para heredar su cargo. (Así como Guido Rodríguez no mataría a Tomás Guanipa ni mataría a Richard Blanco –diputado-, sencillamente ejecutaría lo que le mandaron a hacer, acota Jorge Rodríguez) Para expresarlo en palabras llanas, —sostiene— podemos decir que Eichmann, sencillamente, no supo jamás lo que hacía”.
“Eichmann no era estúpido. Únicamente la pura y simple irreflexión —que en modo alguno podemos equiparar a la estupidez— fue lo que le predispuso a convertirse en el mayor criminal de su tiempo”. /

No hay comentarios:
Publicar un comentario