martes, 25 de abril de 2017

Psicoanálisis: la locura personal en el diván


09:30 AM / 25/04/2017-Panorama
Agencias
El control del inconsciente es el tratamiento, que hasta ahora, resulta más efectivo para superar los problemas psíquicos y mentales. Una sesión de clínica analítica permite liberar al hombre de cualquier padecimiento. Sobre el aporte de Freud, los neopsicoanalistas, exponen los beneficios.

Lucir un figura perfecta, sin excesos, era el tormento de Carla Jiménez, una estudiante universitaria que logró disminuir varios centímetros en su cuerpo. Su obsesión por no volver a ser “gorda” la condujo a aborrecer la comida. Su anatomía dejó de ser atractiva y su sistema digestivo aún no toleraba alimento alguno.

Un diagnóstico que revelaba los indicios de una anorexia sólo fue posible superarlo en sesiones mentales trabajadas, expresadas a través de la palabra.

El concepto y la influencia del inconsciente es probablemente, la contribución más significativa que Sigmund Freud hizo al pensamiento moderno. De acuerdo con su teoría, las personas experimentan, a menudo, sentimientos dolorosos que difícilmente pueden soportar y que no pueden expulsar de la mente, pero sí del área consciente de sus funciones.

Con términos como clínica analítica o psicoanálisis, Freud definió la hipótesis, que hoy suma más de cien años. Las teorías y el tratamiento que daba a sus pacientes causaron un gran revuelo en la Viena del siglo XIX y el debate sobre las mismas continúa en la actualidad.

Pese a las críticas que recibió al buscar una explicación sobre la actividad psíquica, en la que propuso la intervención del Yo o ego, el Ello y el Súper Yo, aunado a la explicación de causas sexuales para explicar determinados comportamientos, la propuesta de Freud se mantiene vigente.

En pleno siglo XXI su herencia también ha sumado aliados. En Venezuela, los neopsicoanalistas lo plantean como un método destinado a subjetivar los padecimientos humanos.


Sintomatología subyacente
Sobre la máxima figura del psicoanálisis, Gerardo Villalobos, del centro de especialidades médicas Claret y experto en la materia, precisa que Freud, al igual que otros tantos literatos, lingüistas y filósofos, fue uno de los autores que más se aproximó, con sano escepticismo y sin clasismo, a los problemas que agobian al hombre.

“Su enfoque nada tiene que ver con enigmas, ni tratados religiosos. Actualmente, el psicoanálisis no deja a un lado sus bases y se consolida como un tratamiento, en el que, a partir de la estructura de la personalidad, se analizan todo tipo de trastornos”.

Asegura que la clínica analítica trabaja la sintomatología subyacente en la conducta (fobias, depresiones, neurosis, estrés, conflictos), busca las causas escondidas dentro del individuo, abordando el grupo familiar.

“Luego de dar una respuesta al problema se orienta al encuentro del individuo con sí mismo y a introducir cambios en sus formas de gozar para que la vida se le haga más satisfactoria. Es decir, el trabajo analítico cura los síntomas y va más allá: hacia el cambio de los rasgos que puedan afectar al individuo”.

Villalobos, quien pertenece a la Nueva Escuela Lacaniana de Psicoanalistas, en Maracaibo, apunta que estas consultas se trabajan con la palabra y que entre un 70% y 80% de los consultantes resultan ser responsables de sus padecimientos, aún cuando no son conscientes.

Por su parte, la psicóloga Naida Portillo señala que el psicoanálisis, como madre y fundamento del desarrollo psicológico, es recomendable para los problemas mentales.

“Es un tratamiento muy efectivo, pero si se buscan resultados inmediatos no es vital, porque si un paciente requiere respuesta para una crisis profunda, como el suicidio, la clínica analítica no tiene la capacidad de resolución en el instante”.

Igualmente, es crítica al manifestar que muchas de las corrientes que se derivan de la freudiana, como es el caso de los seguidores de Lacan, son excluyentes y no incorporan dentro de sus tesis algunas teorías que son muy importantes.


Herramienta multifactorial
Desde la Sociedad Psicoanalítica de Caracas, Julio García Maldonado, médico internista y experto en el área, afirma que la disciplina permite abordar no sólo los trastornos que afloran a través de síntomas en la esfera psico-emocional (neurosis, psicosis, perversiones), sino también los componentes psíquicos que subyacen en muchas de las enfermedades orgánicas que a diario se observan.

La capacidad de resolución es multifactorial —dice— por lo que no es posible describir en pocas palabras lo que un proceso psicoanalítico puede conllevar.

“En nuestra cultura, lamentablemente, los profesionales de la salud mental somos tildados de ‘loqueros’ por lo que muchas personas se abstienen de buscar ayuda terapéutica”.

Rosa Lagos, psicóloga clínico-psicoanalista, miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, argumenta que la especialidad que practica constituye otra escena que se impone a la voluntad. “Dan cuenta de esto las formaciones del inconsciente: los sueños, los lapsus, los actos fallidos, los olvidos y los síntomas, a los cuales el sujeto no encuentra sentido ni explicación, pero que le hacen sufrir”.

El Psicoanálisis actual, a juicio de Lagos, se orienta a que el sujeto logre un saber sobre sí mismo y que ese saber le permita un “saber hacer” con sus limitaciones.

Hasta ahora en Venezuela existen diversas opciones para formarse como psicoanalista. Los departamentos, institutos, y la Asociación Venezolana de Psicoanálisis, La Sociedad Psicoanalítica de Caracas, la Escuela Junguiana y La Escuela del Campo Freudiano, son algunos de los centros. 

Así, la mente abrirá todos los secretos para un estudio sincero del ser.

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