domingo, 29 de diciembre de 2019

La Patria al pie del patíbulo reclama el auxilio de sus hijos


Rafael Ramírez Carreño
Archivo
No es necesario ahondar más en las circunstancias terribles que azotan la Patria de Bolívar, el diagnóstico es concluyente: ¡Venezuela se encuentra al pie del patíbulo! En las proximidades de su desaparición: sin moneda propia, sin economía, sin producción petrolera, sin comida, sin medicina, sin habitantes, sin el sentido de pertenencia de sus hijos…
La situación es terminal, nos jugamos hoy la existencia de Venezuela, después de doscientos años de lucha, sangre, esfuerzo en la construcción y mantenimiento de la Patria, hoy corremos real peligro de su extinción. Retrocedimos a los tiempos de la infamia, crimen y pillaje, solo comparables a los terribles años de la caída de la segunda República por allá en 1814. Es verdad que ahora el desastre ha ocurrido muy rápido, es cierto que es difícil aceptar estas circunstancias complejas, entender el peligro que hoy confronta la Patria, es increíble lo vertiginoso de la caída.
Pero esta situación desesperada, esta tragedia, reclama del auxilio de sus ciudadanos, de soluciones urgentes, es necesario deponer intereses personales, ambiciones mezquinas, resentimientos. ¡La Patria llama!
Además de la denuncia permanente y de exponer los argumentos para recuperar la conciencia y el necesario entendimiento de las fuerzas e intereses que hoy acuchillan a la Patria, es ineludible plantearle al país,  la propuesta de solución, cómo salir, ya no del laberinto de la IV República, sino del abismo del madurismo. Nosotros hemos venido proponiendo para la discusión, la formación de una Junta Patriótica de Gobierno. Sabemos que no hay condiciones para actuar con libertad, nos enfrentamos, es justo reconocerlo ya, a una dictadura feroz que no respeta las garantías constitucionales, que es intolerante y actúa con violencia, un gobierno que organiza cuerpos de exterminio como el FAES y lo apoya contra la opinión humanista nacional e internacional; viola la Constitución y las leyes, con la anuencia de la constituyente que se ha convertido en verdugo del pensamiento, guillotina de cualquier disidencia.
Esta situación nefasta nos reclama dar un paso más allá, romper la anomía que nos imponen, vencer el miedo, pasar a la acción. Llevados por el espíritu bolivariano y chavista, proponemos la creación de una Comisión Promotora de esa Junta Patriótica de Gobierno, y nos permitimos convocar a un grupo de venezolanos para discutir la idea.
Las reuniones preparatorias deben ser por razones obvias, tanto en el exterior como en el suelo de la patria, a todos los niveles políticos y sociales, ya tenemos conversaciones y contactos para la designación de delegados de las Universidades, los trabajadores, de los obreros petroleros, de las comunas, los campesinos, los movimientos sociales, de sectores patriotas del PSUV y del Polo Patriótico, de los Militares, de los presos políticos civiles y militares. La receptividad al planteamiento ha estado acorde con la urgencia de la situación.
De estos primeros contactos, han surgidos ideas para los puntos a discutir en las reuniones preparatorias, adelantamos algunas de ellas:
Restablecimiento de la plena vigencia de la Constitución Bolivariana:
No fue por azar que unas de las primeras medidas de la dictadura del madurismo fueran contra el Plan de la Patria y contra la Constitución Bolivariana, la del proceso Constituyente de 1999, la de Chávez. El espíritu de estos dos pilares del pensamiento chavista deja en evidencia al madurismo, su traición al Comandante. No es posible hoy ir contra el pensamiento de Chávez sin desmontar este marco espiritual y legal. El restablecimiento de la Constitución y del Plan de la Patria serán razones sagradas contra la barbarie que hoy padecemos.
Restablecer la Soberanía Popular:
La soberanía popular no es sólo una cuestión de elecciones, de votos, va mucho más allá, es restablecer el carácter participativo y protagónico de  nuestro proceso político, de nuestras instituciones, del futuro; es empoderar al ciudadano, al pueblo de conocimiento, de información, de organización, de construcción de su vanguardia, de pasión por la Patria, por la Humanidad. Ya nos decía el Libertador: “Un pueblo ignorante es instrumento ciego de su propia destrucción”, entonces, la primera tarea luego de la salida del madurismo, es la restitución de la discusión sana, la información clara para el pueblo, dotarlo de elementos para entender el momento, visualizar el futuro; derrotar las mentiras que sustentan esta tiranía, reencontrarnos con la verdad. Sólo de esta manera tendremos un pueblo capaz de defender el país, decidir su futuro.
Libertad para todos los presos políticos:
La calidad de un gobierno, de un pueblo se puede medir por la calidad de su justicia. Es evidente que ahora en Venezuela la justicia es violada, encadenada a los apetitos, las bajas pasiones de una camarilla, de una tiranía. Acabar con el exilio y los presos políticos, debe ser el inicio del restablecimiento de la justicia, abolir la tortura, la persecución, el crimen, el maltrato y crueldad.  Debemos volver a ser ejemplo para el mundo de respeto de los derechos humanos, esta condición es indispensable para la construcción de la sociedad, de la fraternidad, del amor. Ese amanecer de libertad que será la liberación de los presos políticos, también será el inicio de la recuperación ética, espiritual del pueblo, será un duro golpe a la moral del egoísmo, de la muerte. Esta liberación de uno de los símbolos de la tiranía, los presos y los exiliados, debe venir acompañada por la disolución inmediata de los cuerpos policiales verdugos de los humildes, será el inicio de una nueva visión del problema de la inseguridad, y de la convivencia, la relación entre los humanos, de una solución en sus raíces, y no asesinando a las víctimas generadas por la pobreza espiritual y material creada por el capitalismo madurista.
El Renacer Espiritual debe ser acompañado del renacer material, económico:
Venezuela sufre hoy el más peligroso ataque a su existencia desde los días de la Independencia, es un ataque sutil, difícil de percibir, pero muy dañino que nos debilita y entrega de manos atadas a los intereses de los imperios: se trata de desmantelar al espíritu y a la economía de la Patria, los pilares fundamentales de la soberanía. El ataque sucede ante nuestras narices y la reacción es frágil. Desmontan el sentido de pertenencia a la Patria, a la sociedad, estimulan el egoísmo, convierten la casa natal del Libertador en una feria, golpean el alma de la Patria. Los millones de emigrados que salen desesperados del país, son son señales inequívocas del daño que se ha hecho a la sociedad venezolana. Arrasan la economía al destruir a PDVSA, baluarte de nuestra soberanía, nuestro muro de contención ante el apatito de las transnacionales sobre nuestros inmensos recursos naturales,nos convirtieron en un país petrolero sin petróleo, fue como mutilarnos las piernas, los brazos, la voluntad. De esta manera, la Patria está inerme frente a los buitres internacionales, que se llevan nuestro petróleo, gas y minerales a precio del lumpen desesperado.
Es indispensable resucitar a PDVSA, retomar el control sobre el Arco Minero, sobre nuestras empresas básicas y de servicios, ésto nos permitirá ejecutar un Plan de Recuperación de la economía, de la calidad material y espiritual de la vida, del vivir bien.  Que el mundo sepa que aquí hay pueblo civil y militar dispuesto a defender la soberanía por encima de cualquier interés, de forma real, en el discurso y la práctica, acabar con el fraude de hablar de independencia mientras se entrega la Patria. Que sepa el mundo que en Venezuela existen militares y civiles cada vez más conscientes de la agresión sorda que hoy sufrimos, del peligro de disolución, que existen militares y civiles distintos del madurismo que nos convirtió en vergüenza mundial, en un pueblo de emigrantes, en un pueblo sufriente de penalidades inéditas.
Éstas son algunas de las ideas que ha generado la convocatoria a la Comisión Preparatoria de la Junta Patriótica de Gobierno. La discusión está abierta, la idea se desarrolla… Hay esperanzas.
¡VIVA BOLÍVAR! ¡VIVA CHÁVEZ!

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