domingo, 5 de febrero de 2017

Daniel Santos, bohemio e independentista


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Daniel Santos, bohemio e independentista
Se están cumpliendo 101 años del nacimiento de Daniel Santos, nacido en Santurce, Puerto Rico, el 5 de febrero de 1916, y conocido por su vasta legión de admiradores como El inquieto anacobero.
A Venezuela vino en numerosas ocasiones, para cantar en radio, televisión y centros de diversión. Aquí solía vérsele disfrutando de la bohemia nocturna en Sabana Grande, cuando esta zona capitalina, en tiempos infinitamente mejores, era frecuentada por los noctámbulos hasta bien entrada la madrugada.
A comienzos de los años setenta Salvador Garmendia escribió el cuento El Inquieto Anacobero, relato que originó un episodio controversial, que el cronista musical, Federico Pacanis, recuerda de la siguiente manera:
“El cuento, entonces publicado como pieza literaria de calibre por el periódico El Nacional, generó al menos una reacción inesperada: para 1976 algunos ‘moralistas’ criollos solicitaron una investigación judicial por presuntas lesiones a la moral pública por parte de la pieza narrativa, su autor y sus editores. La saga judicial acrecentó la fama de Garmendia, de los distinguidos testigos citados -entre ellos el reputado humanista venezolano Isaac Pardo-, de los editores y, por supuesto, de Daniel Santos”.
Intérprete de una sucesión de éxitos, como Virgen de medianocheDespedidaObsesiónLinda,
PerdónEl preso y Vengo a decirle adiós a los muchachos, entre muchos otros, se destacó por su voz inconfundible, notoriamente singular.
Fue protagonista de escándalos, cárceles, demandas por incumplimientos de contratos y pagos, borracheras y drogas, tanto en Venezuela como en los numerosos países que le tocó vivir.
La vida bohemia, llena de no pocos excesos, de quien se casó 12 veces y tuvo 12 hijos, al final le pasó factura. Los últimos días del artista fueron muy tristes, agobiado por el Alzheimer, que le hacía olvidar sus populares canciones. Su última residencia fue en Ocala, Florida, donde falleció el 27 de noviembre de 1992 tras sufrir un ataque cardíaco.
Hoy sus restos descansan en el Cementerio del Viejo San Juan, donde comparte un panteón con sus amigos Mariano Artau y Yayo El Indio, muy cerca de las tumbas de sus admirados Pedro Flores, el compositor que lo lanzó al estrellato, y de Pedro Albizu Campos, líder del independentismo puertorriqueño, causa que Daniel Santos abrazó entusiasta y decididamente durante toda su vida.

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