Cuando el golpe del año 2002 contra el presidente Chávez, todo era de boca en boca, por mensajitos, una llamada (si caía). Ahora, con las redes sociales, la información viaja unos tres minutos por miles de pantallas y ya copó la atención, ya se creó la matriz de opinión.
Y entonces el “rrrrégimen” mató a unos estudiantes, ya hay tanquetas en las calles, ya la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) violó a alguien y hasta imágenes de guerra salen de Venezuela -eso sí, siendo previamente importadas de países en conflictos graves- con destino a las grandes corporaciones de la manipulación mediática internacional.
“Pero yo estoy en la calle y no veo nada”, dirían algunos, y tendrían toda la razón. La cuestión está en que una vez que la matriz se creó, es tarde incluso para desmentirla. Porque algunos ya se habrán tragado el cuento completico, con todo y príncipe azul. Especialmente fuera de las fronteras venezolanas. “Si lo dicen en CNN será verdad”, dicen los menos astutos.
Luis Jacobo Salazar es vocero por el estado Sucre del colectivo comunicacional “Ponte Pilas”, un grupo de jóvenes que desarrollan, según cuenta él mismo, “24 horas de guerrilla comunicacional”. Parten de un objetivo primordial: “Romper el cerco mediático que a través de los medios de comunicación nos hacen a los grupos revolucionarios, a la gestión de gobierno”, agregaría.
Si bien la iniciativa surgió del llamado de seguir en Twitter la cuenta @chavezcandanga en el año 2010, decidieron ser más participativos, unirse en la batalla. Por esto, al día de hoy se han organizado incluso por estados (con presencia en Anzoátegui, Nueva Esparta, Sucre, Monagas y Bolívar) para dar la pelea por la revolución desde la comunicación.
Batalla es una palabra que a más de uno le causa escozor, es cierto. Pero Salazar tiene muy claro que de eso se trata, y no duda al calificarse como “un soldado más” que desde su trinchera está para “neutralizar la guerra de cuarta generación”, esa que “ha arreciado luego de la elección” del presidente Nicolás Maduro.
Y es que eso es lo que se vio en abril del año pasado, cuando el desconocimiento de la victoria electoral del ahora Mandatario Nacional. Y ahora, después del 12 de febrero, se ha hecho un hábito: regar informaciones que, sin necesidad de ser verídicas, convenzan a la opinión pública local e internacional de que en Venezuela el gobierno viola los derechos y mata a la gente como perros en las calles.
Para Salazar, el objetivo es muy claro: “Incendiar el país y acabar con la democracia que ellos dicen defender”. Por ejemplo, el día domingo 2 de marzo, recibieron información de que unos 30, 40 jóvenes estaban trancando la salida hacia Carúpano, para evitar que la gente se desplazara con la finalidad de disfrutar del asueto de carnaval.
Pero cita también un evento anterior, cuando “dijeron que en Cumaná habían quemado toneladas de pollo de Mercal, salió Globovisión. Pero ahí había un equipo de Ponte Pilas, porque uno de los muchachos vive cerca de esa comunidad y nos pasó unas fotos y se logró constatar que era una empresa privada que se le dañaron unos pollos y no tenía nada que ver con Mercal ni Pdval”.
No es trabajo individual, sino construcción colectiva
El vocero del colectivo en la entidad sucrense reconoce que no están solos, que la lucha no puede pasar por intereses individuales. Por el contrario, se trata de un trabajo conjunto: “No solamente es Ponte Pilas, está el colectivo Foro Candanga, Araña Socialista; está el colectivo Cayaurima, está Impacto Juvenil”.
Juntos, desde cada uno de sus espacios geográficos, hacen frente al conflicto de medios, con lo que tienen. “Nosotros intentamos, humildemente, con los pocos recursos que podamos tener”, a diferencia de grupos cuentan con herramientas muy avanzadas.
Ante eso, Salazar denuncia que cuando el gobernador de Sucre, Luis Acuña, fue electo, descubrieron “laboratorios, gente con recursos que se encargaba de fabricar mentiras, cosas que eran falsas y que repetidas una y otra vez, a pesar de la formación, algunos se dejaban convencer con eso”.
Pero así como reconoce que esos sectores tienen un nivel de organización y recursos muy altos, está también convencido de que no lograrán justificar una intervención extranjera, ni manipular al pueblo venezolano: “Yo creo que este pueblo, gracias al comandante Hugo Chávez, ha ganado muchísima conciencia. No es fácil mentirle a este pueblo”, dice.
En vista de la necesidad de formarse, de ampliar el alcance de su labor, se han expandido más allá de los límites de la comunicación web. Por esto, tienen programas de radio y el apoyo de televisoras regionales.
Igualmente, han formado una red de comunicadores de a pie, que desde la calle reportan situaciones de interés político y social, enmarcado, en el caso de esta coyuntura, en desmontar la violencia de algunas protestas de oposición al gobierno que preside Maduro.
Tal fue el caso del citado 2 de marzo, pues tras recibir la denuncia el colectivo hizo gala de otro de sus principales objetivos: “Servir de enlace con las autoridades competentes y ayudar a solucionar esos problemas”. Por esto la situación se logró controlar: “El pueblo, en conjunto con la policía del estado Sucre, se sumó de manera pacífica y pudimos restablecer el paso”.
La palabra, la idea como fusil
Luis Jacobo estudia Derecho, no Comunicación Social o alguna carrera afín. Y así como él, cuenta que hay muchos que se han convertido en comunicadores populares y aprendieron “a hacer la comunicación quizás sin tener alguna profesión dirigida a esta área”.
Al ser consultado sobre ese giro, se sostiene en la importancia de la comunicación popular frente a los grandes medios. “Es fundamental”, dice lentamente, dando peso a cada sílaba. Y agrega: “Sobre todo hacer eso que hemos denominado la guerra de guerrillas en el área comunicacional”.
Pero la labor no se queda en las redes, tras una computadora, un micrófono o una cámara. El trabajo es también de formación, de dar herramientas a los que quieran involucrarse y aprender “a comunicar en los medios de comunicación formales, como la radio y la televisión”, así como en Facebook y el Twitter.
Igualmente han desarrollado foros de guerra de cuarta generación, con apoyo de Cantv y Movilnet, en la zona oriental, y con acompañamiento de periodistas de distintos medios del Estado.
“Hemos dado bastantes batallas. Este es nuestro quinto año. Este año nos estamos preparando para reagrupar nuestras fuerzas, nuestro colectivo, impulsarlo y no dejarlo morir porque consideramos que es un patrimonio sentimental, puesto que nace de ese llamado de nuestro presidente, que vive en cada uno de nuestros corazones”, dice Luis recordando por qué lucha.
“Asumir la defensa de esta revolución significa defender el futuro de nuestros hijos”, se refiere también a esta gesta como una razón de vida, como el principio de la batalla en la que se encuentra –ya se ha dicho- como un soldado más: “No es que vamos a agarrar un fusil, nuestro fusil son nuestras ideas”.
Sobre la coyuntura de estas últimas semanas, se atrevió a hacer un llamado a la unidad dentro de las filas revolucionarias, pues considera que está en juego “todo por lo que Hugo Chávez luchó y que inclusive entregó su vida”, dice recordando al líder de la Revolución Bolivariana.
“Nosotros debemos estar en este momento a la altura de esa entrega, de ese líder mundial. Y nosotros como comunicadores populares debemos asumir ese rol”, cerraría Salazar, el estudiante de derecho que es también comunicador popular.
El trabajo de estos grupos es respuesta entonces a un llamado hecho hace tiempo, hoy más vigente, por el comandante Chávez: “Nuestra tarea es informar a nuestro pueblo, y aquellos que están negados a ver las obras del gobierno. Debemos hacer que las personas vean las realidades y que la información llegue a todos”, manifestó en Consejo de Ministros realizado el sábado 20 de octubre de 2012.
Texto: Juan Sebastian Ibarra- Prensa MinComunas
Fotos: Milangela Galea.- Audiovisuales MinComunas
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