
Un caza de la Fuerza Aérea de Rusia interceptó un avión espía estadounidense cuando este supervisaba las actividades de los militares rusos en la parte occidental del país y en la región de la ciudad rusa de Kaliningrado.
El portavoz del Pentágono, Mark Wright, afirmó ayer que un caza ruso Su-27 pasó peligrosamente cerca de un avión espía estadounidense el pasado martes sobre el Mar Báltico.
El avión espía de EEUU volaba rumbo a la frontera de Rusia por lo que el caza ruso Su-27 voló a su alrededor varias veces. En resultado, el avión estadounidense cambió de rumbo, afirmó a su vez el portavoz del Ministerio ruso de Defensa, Ígor Konashénkov.
Según la fuente, el incidente ocurrió el pasado 7 de abril a las 13:18 hora local y fue detectado por unidades de la defensa antiaérea sobre las aguas ecuatoriales del Mar Báltico, como objeto volador desconocido, que tomaba rumbo hacia las fronteras estatales rusas.
“El Su-27 voló alrededor del avión varias veces y lo identificó como un avión de reconocimiento RC-135U de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, así como su número de a bordo, comunicándoselo al mando”, destacó el general.
Konashénkov subrayó que el vuelo RC-135U, que volaba rumbo a la frontera rusa, llevaba el transpondedor apagado, “algo que les gusta mencionar a nuestros colegas de la OTAN”.
“En cuanto a la evaluación de la profesionalidad de nuestros pilotos, es competencia exclusiva del mando ruso. Los vuelos ‘ordinarios’ de aviones de reconocimiento de EEUU deben realizarse solo en las fronteras de Estados Unidos”, concluyó.
Medios estadounidenses informan que el avión de combate ruso pasó a una distancia de 6 metros del avión de EEUU, poniendo en peligro las vidas de su tripulación. Estados Unidos está llevando a cabo una misión de control de las actividades de los militares rusos en la parte occidental de la Federación de Rusia y en la región de Kaliningrado, informa RIA Novosti.
El Ministerio de Defensa de Rusia ha declarado en repetidas ocasiones que todos los vuelos de la Fuerza Aérea de Rusia se realizan en estricta conformidad con las normas internacionales sobre el uso del espacio aéreo sobre aguas neutrales sin violar las fronteras de otros estados.
EEUU atiza el conflicto
Al comentar este incidente, el senador Konstantin Kosachov advirtió que Washington pretende atizar un conflicto en torno a los vuelos de la aviación militar de Rusia en la región del Báltico, cuyas aguas comparte con los países limítrofes de Estonia, Letonia y Lituania, aliados de la OTAN.
Kosachov exhortó a Washington a que cese el clima de tensiones, recordó que Rusia es un país del Báltico y Estados Unidos no.
Precisamente en esa zona, sobre la base del conflicto originado en Ucrania tras el golpe de Estado del 22 de febrero de 2014, el Pentágono y la OTAN mantienen desplegados miles de efectivos, medios navales, aéreos y armamento pesado terrestre, situación que no existió ni en los peores momentos de la llamada Guerra Fría.
A finales de marzo Rusia alertó sobre la militarización de esa región en desmedro del equilibrio estratégico.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Alexander Lukashevich, deploró las notorias señales de militarización de la región, cómo el Pentágono refiere con “léxico cínico” el argumento de un nuevo estado de cosas y denomina a los países fronterizos con Rusia como front-line states (estados de la línea del frente).
Indicó que las maniobras militares de Washington y sus aliados noratlánticos con participación de los ejércitos de Estonia, Letonia y Lituania generan grandes suspicacias acerca de las verdaderas intenciones de Occidente.
Advirtió el diplomático que al parecer se trata de la implementación de un programa de construcción militar propio, promovida por Washington con la crisis en Ucrania como telón de fondo “para mostrar sus músculos” pero previno que esas acciones minan la seguridad y estabilidad en Europa. Lamentó el vocero, de otro lado, la evasiva conducta de la OTAN a las interrogantes planteadas en las consultas sobre el límite permitido de medios de combate y de fuerzas, puntos contemplados en el prácticamente extinto Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), firmado por las partes.
Kosachov exhortó a Washington a que cese el clima de tensiones, recordó que Rusia es un país del Báltico y Estados Unidos no.
Precisamente en esa zona, sobre la base del conflicto originado en Ucrania tras el golpe de Estado del 22 de febrero de 2014, el Pentágono y la OTAN mantienen desplegados miles de efectivos, medios navales, aéreos y armamento pesado terrestre, situación que no existió ni en los peores momentos de la llamada Guerra Fría.
A finales de marzo Rusia alertó sobre la militarización de esa región en desmedro del equilibrio estratégico.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Alexander Lukashevich, deploró las notorias señales de militarización de la región, cómo el Pentágono refiere con “léxico cínico” el argumento de un nuevo estado de cosas y denomina a los países fronterizos con Rusia como front-line states (estados de la línea del frente).
Indicó que las maniobras militares de Washington y sus aliados noratlánticos con participación de los ejércitos de Estonia, Letonia y Lituania generan grandes suspicacias acerca de las verdaderas intenciones de Occidente.
Advirtió el diplomático que al parecer se trata de la implementación de un programa de construcción militar propio, promovida por Washington con la crisis en Ucrania como telón de fondo “para mostrar sus músculos” pero previno que esas acciones minan la seguridad y estabilidad en Europa. Lamentó el vocero, de otro lado, la evasiva conducta de la OTAN a las interrogantes planteadas en las consultas sobre el límite permitido de medios de combate y de fuerzas, puntos contemplados en el prácticamente extinto Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE), firmado por las partes.
CIUDAD CCS
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