sábado, 20 de junio de 2015

Lara: Henry Falcón encerró a Chio Zubillaga en un potrero


Henri Falcón encerró a Chio Zubillaga en un potrero

HENRI FALCÓN ENCERRÓ A CHIO ZUBILLAGA EN UN POTRERO

Credito: Gilmer Graterol

El gobernador del estado Lara, Henri Falcón, convirtió la plaza Cecilio Zubillaga Perera, “don Chio”, en un verdadero potrero, tal como lo hacen los hacendados con su ganado ovino y caprino, y es que estos espacios fueron colocados en sus ocho entradas “brochas” (puertas hechas con palos y alambre de púa), para evitar que los animales se salgan de esos lugares.

De esta manera la memoria de don Chio, el más grande pensador de todos los tiempos del municipio Torres y uno de mayores del estado Lara y del país, estaría siendo irrespetada por el mandatario regional, quien al parecer desconoce quién fue o es Chio Zubillaga para los torrenses. Se trata de un verdadero revolucionario, gran pensador, periodista y filósofo, mentor de la más prolífera generación de intelectuales de caroreños del siglo XX, entre los que destacan Ali Lameda, Alirio Díaz, Rodrigo Riera, Héctor Mujica, Federico Alvarez, Luis Beltrán Guerrero, Rafael Angel Lameda (Rale, caricaturista del Morrocoy Azul, El Techo de la Ballena, El Farol, La Esfera, entre otros), Guillermo Morón, Antonio Crespo Meléndez, entre otros.

El gobernador Falcón tiene como norte pintar paredes, sembrar algunas florecitas y poner unos bombillos, y con eso pretende hacer creer a todos los habitantes de Carora y del estado Lara que hace una gran gestión, acompañada, por supuesto, de un gran despegue publicitario y propagandístico, muy a lo goebbeliano, pero en el caso de este municipio está equivocado, por cuanto sus habitantes están acostumbrado a trabajar al lado del Poder Popular, es decir, el mismo pueblo analiza, prioriza y ejecuta sus obras, práctica administrativa lograda a través del presupuesto participativa, y es que en la comunidad organizada de Torres discute y aprueba el 100 % de los recursos de inversión del municipio, en tal sentido, el gobernador debería, por lo menos escuchar, aunque sea una vez a la comunidad organizada, para que sea ella la que ejecute sus obras, que en el caso de la plaza Chío Zubillaga de Carora, los trabajos se haría con la gente sin necesidad de poner alambradas que recuerdan la terrofagia de los terratenientes de los siglos XIX y XX.

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