martes, 3 de diciembre de 2013

La Vega: dos tiempos y siempre


by Maryam Maryan Marquez Colina
Kaika Shi IIIILa Vega, agosto de 1974
El gordo Edgar dejó de comer. Unos curas hicieron lo mismo; otros compañeros siguieron la línea. No estaban en el ayuno de quién sabe qué fecha del calendario católico. Estaban juntos, estaban en huelga, ocuparon un terreno. Reclamaban el lugar para los damnificados de la parroquia La Vega.
“El problema era el que siempre han tenido los pobres: exclusión”, dice el gordo Edgar sin ningún sobresalto en su hablar pausado y bajo. La respuesta también fue “la de siempre”: coñacera de la Disip. Salieron apaleados en aquel entonces, pero el suceso tuvo repercusión: llegó gente proveniente de Barquisimeto (Lara); llegó gente de otras zonas de Caracas, se alborotaron los parroquianos de La Vega y a Carlos Andrés Pérez no le quedó de otra: prometió casas.
El gordo Edgar volvió a comer. Los curas y compañeros también. El dinero llegó, la empresa privada llegó, el ingeniero llegó, el arquitecto llegó. Allí estaban lo edificios: primera torre… segunda torre… ¡el dinero se acabó (¿?)! El desengaño llegó: los apartamentos fueron vendidos y los damnificados regresaron a su vida de zinc, quebradas y deslizamientos de tierra.
kaika Shi IIIIILa Vega, 11 de febrero de 2010
Final del día. El gordo Edgar va en una camionetica con Mariela Machado. La vio crecer; tocaba guitarra en su casa cuando era niña; está orgulloso de ella y del resto, porque no están solos; son 80 familias y en realidad no es una camioneta, son cuatro. Irrumpen en un terreno baldío que servía de estacionamiento-taller de latonería-estación privada de gasoil-bla-bla-bla…
Allí estaban las torres descoloridas por innumerables lluvias; allí estaban como dos heridas abiertas en la memoria del gordo Edgar. Y una vez más, allí estaba el terreno y una vez más, los mismos de siempre.
Dos años de asambleas habían sido el preludio de esta ocupación. Mariela logró quebrar el miedo de sus compañeros. Se consolidaron como parte del movimiento de pobladores. Desde el día de la toma del terreno tardaron un año en convencer a los choferes que aparcaban en el lugar de la justeza de su lucha.
kaika Shi 2Campamento de Pioneros Kaika Shi
Aplanar el terreno a punta de pico y pala, armar cabillas, doblarlas, batir mezcla, cernir arena, cargar cemento, manos encallecidas. Estudios de suelo y diseño de planos. Seis grupos de 14 o 15 familias. Guardias de 24 horas. Jornadas de trabajo de 16 horas.
Llegó el financiamiento. Recibieron 14 millardos de bolívares para construir 80 viviendas. Esta vez la plata no se acabó (¿?): han alzado 92 apartamentos y una pequeña estructura de tres pisos que a corto plazo será un centro de formación política para la comunidad.
El nieto del gordo Edgar se llama Kaika Shi, significa “sol y luna” en alguna lengua indígena que hoy no logra precisar. En homenaje a la lucha por los suyos, el urbanismo y el campamento de pioneros llevan este nombre.
Entrega de Viviendas en La Vega 2La Vega, siempre…
Para el gordo Edgar lo más difícil ha sido comprender que “los logros no se ven en el momento”. En agosto de 2014 se cumplen 40 años de esta historia: “hoy, después de 39 años, estamos viendo los frutos. Mucha de la gente que está participando viene de la escuela de dónde yo vengo: La Vega; esa fue mi escuela política. No soy sociólogo, no soy economista: soy un ciudadano en lucha”.
El viejo hace un recuento rápido de la estirpe que hoy habita este campamento: Los que hoy construyen sus viviendas son aquellos que en el año 92 estaban en la Asamblea de barrios de Caracas; son los hijos de los que combatieron por el agua para la parroquia en los setenta; son los herederos de los que juntaron de a poco los recursos para auspiciar al frente guerrillero José Leonardo Chirinos en los sesenta.
Son los invisibles que cobran cuerpo sólo si son asesinados y van a parar a la página de crónica roja. “La Vega todos los fines de semana sale en la prensa por el saldo de muertos; pero la violencia estructural del sistema capitalista no se ve y las organizaciones populares que batallan en contra de la exclusión, mucho menos”.
¿Sintió miedo en alguna tentativa de calle como aquella lejana huelga de hambre de su juventud o el asalto al terreno en 2010? No importa. Edgar tuvo y mantiene una certeza: “No somos inocentes; tenemos ideología política y creemos en un proyecto histórico: una sociedad de hombres y mujeres iguales”.
La Vega 1Ninguna de las incursiones por viviendas ha sido para resolver su techo particular. ¿Y entonces por qué exponer el pellejo? “Se trata de lucha de clases”, aclara y rápidamente explica de qué va la cuestión: "Bolívar da una lucha independentista a pesar de su clase. Entiende la profundidad de la pelea y la misma oligarquía lo condena. Bolívar muere fuera de su tierra, descamisado y muere descamisado porque a todo el que pelea de lado del pueblo, la clase dominante se lo cobra".
Mariela Machado completa la disertación del gordo: “la lucha es por la vida y no hay de otra”, sentencia la negra Mariela. Agradece los recursos desembolsados por el Estado, pero de inmediato aclara: “el asistencialismo no genera nada; ni siquiera conciencia. Para fortalecer la lucha de clases el pueblo debe ser protagonista directo de la solución del problema”.
Texto: Neirlay Andrade- Prensa MinComunas
Fotos: Sabrina Porras- Audiovisuales MinComunas



Maryam Maryan Marquez Colina | diciembre 2, 2013 en 4:51 pm | URL: http://wp.me/p3P6b5-42W

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