El alcalde del municipio Libertador Jorge Rodríguez se dirigió a los asistentes a la concentración realizada en la plaza Diego Ibarra, en apoyo al pueblo palestino, dándoles un discurso emotivo y cargado de gran sentido humanitario, arengando a los asistentes a levantar la voz frente al genocidio y a la masacre de niñas y niños.
A continuación el discurso del alcalde de Caracas.
“Pueblo de Caracas, hermanas y hermanos en Chávez pueblo de paz, pueblo digno, toda mujer de bien, todo hombre de paz, todo aquel que haya acariciado con sus manos el rostro inocente de sus hijas, el rostro de sus hijos, toda aquella que haya visto crecer a su hija como una rosa frágil, todo aquel que se conmueve con la música, con la poesía, con la hermandad humana, tiene que levantar su voz indignada frente a la masacre de niños en Palestina, frente al bombardeo de hospitales, frente al bombardeo de escuelas, frente al intento de destruir, de aniquilar, de borrar de la faz de la tierra a uno de los pueblos milenarios que nos ha nutrido con su cultura, que nos ha nutrido con su historia, que nos ha nutrido con su literatura y que nos ha nutrido con su sangre.
Porque en la sangre del mundo está la sangre palestina, en la sangre de cada venezolana, de cada venezolano, está la sangre irredenta del pueblo palestino y por eso levantamos la voz y decimos: no estás solo, resiste Palestina, aquí estamos los hijos de Chávez, aquí estamos las hijas de Chávez, levantando nuestra mano hermana, nuestra mano amiga diciéndoles que el dolor del pueblo palestino es el dolor del pueblo de Venezuela, el sufrimiento del pueblo palestino es el sufrimiento del pueblo de Venezuela, y la lucha del pueblo palestino es la lucha de nuestro presidente Nicolás Maduro, es la lucha del pueblo de Venezuela.
Hermanas y hermanos, no es solo la masacre, no es solo el dolor no es solo la barbarie, es también una operación brutal, otra vez de guerra sicológica y otra vez de manipulación mediática de los centros imperiales, para intentar justificar lo que es injustificable, para tratar de justificar el asesinato de niños, para tratar de justificar el bombardeo de civiles, para tratar de justificar lo que no puede justificar nadie que se considere un ser humano.
Fíjense qué cosa tan irónica, aquí les traigo y quiero compartir con ustedes, por ejemplo, lo que un sobreviviente del holocausto judío en la Alemania Nazi, el escritor y filósofo Primo Levi, dijo sobre ese holocausto, dijo Primo Levi: estos son los hechos funestos, inmundos y sustancialmente incomprensibles. ¿Por qué? ¿Cómo llegaron a producirse? ¿Se Repetirán?, –pregunta Primo Levi– y un poeta palestino que sufre el horror, que sufre la barbarie de los sionistas en el territorio de Palestina le responde atravesando en el tiempo, Mahmud Darwish, le dice: siempre has dicho (refiriéndose a los sionistas) yo soy la víctima, pero una víctima no mata a otra y en esta historia hay un asesino que son los sionistas y hay unas víctimas que son todo el pueblo palestino, que en última instancia es toda la humanidad que no puede tolerar la barbarie.
Y una mártir del holocausto judío, una adolescente de 15 años, Ana Frank, escribió en su diario que ha atravesado la posteridad y acompaña a toda la especie humana y Ana Frank dijo una y otra vez: me pregunto si no habría sido mejor para todos que en vez de escondernos, ya estuviéramos muertos y no tuviéramos que pasar por esta pesadilla y, sobre todo, que no comprometiéramos a los demás. Ana Frank, oculta en un sótano del horror nazi.
Pero una niña de Gaza, Yasmin Al Atar, de 10 años, cuando le preguntaron: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Ella respondió: No sé si viviré. El dolor de esa niña tiene que ser nuestro dolor y por eso el presidente Nicolás Maduro pone todo el territorio de Venezuela a las órdenes de todas las niñas y niños palestinos que vengan, todas las niñas palestinas que vengan, todos los niños palestinos, aquí tienen Patria, aquí tienen suelo, aquí tienen cielo, aquí tienen vida, aquí tienen esperanza.
Pero hermanas, hermanos: vayamos a ver qué es lo que dicen los lobos, cuál es la voz de los asesinos, cuál es la voz de aquellos que necesariamente tienen que ser extrañados de cualquier condición humana. Adolf Hitler dijo: “Es indudable que los judíos son una raza, pero no son humanos”. Pero muchos años después un representante del gobierno genocida de Israel, una representante de un gobierno que ni siquiera es capaz de entender el dolor que vivió el pueblo judío, la señora Ayelet Shaked, diputada del partido ultranacionalista Hogar Judío, dijo lo siguiente sobre las mujeres palestinas: deberían desaparecer junto a sus hogares, donde han criado a estas serpientes, se refiere a los niños y a las niñas palestinas, donde han criado a estas serpientes, de lo contrario criarán más pequeñas serpientes.
Y un general nazi, Reinhard Heydrich, dijo una vez: ellos no son un pueblo, son una plaga, sobre los judíos.
Pero el primer ministro de Israel, el genocida Benjamín Netanyahu, dice sobre los palestinos, los árabes de Israel, son la verdadera plaga demográfica. Dice que odiar a los árabes no es racismo, que es un mandamiento de Dios. Dice que los inmigrantes ilegales africanos son una amenaza para el carácter judío de Israel. No puede ser llamado humano quien ordene el asesinato de niños y niñas, no puede ser llamado humano quien ordena el bombardeo de escuelas, el bombardeo de hospitales. Y desde aquí debemos denunciar la hipocresía de la comunidad internacional representada en los organismos multilaterales, que no levantan su voz indignada contra la masacre, que no envían cascos azules, que no exigen un alto el fuego inmediato.
Hermanas, hermanos: un poeta marroquí, líder de la resistencia de Marruecos, escribió un poema que quiero compartir con ustedes, el poema se llama Los Lobos: “Oigo a los lobos, están muy cómodos al abrigo de sus casas de campo, miran ávidamente la televisión durante horas, cuentan en voz alta los cadáveres y cantan a todos los vientos su reclamo. Veo a los lobos, comen de a trece la caza del día, eligen a mano alzada el Judas de turno, durante horas beben sangre pueblerina, todavía joven, ligeramente afrutada, para derrotar el vestido, la sangre de una tierra donde descansan pilas de huesos, oigo a los lobos, apagan la luz a medianoche y violan legalmente a sus mujeres”.
A los lobos les decimos: aquí está la humanidad, aquí está la Patria de Bolívar, aquí está la Patria de Chávez, que levanta su grito junto a Maduro y dice: ¡Viva Palestina libre!, no a la masacre de niñas de niños, de seres humanos, aquí está la Patria de Chávez, la patria de Bolívar, diciéndole a Palestina: somos hermanas, somos hermanos y seremos hermanos para siempre, ¡venceremos!
HAROLD HERNÁNDEZ/CIUDAD CCS
FOTO AMÉRICO MORILLO
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