
Después de un año, Lila Morillo se reencontrará con los escenarios zulianos. Esta vez, la diva del “Cocotero” será la invitada especial de la obra Venezolanos desesperados, que presentará su octava función en Maracaibo, el próximo jueves 26 de noviembre.Ayer, la artista dijo a PANORAMA que se reserva los detalles de su participación, pues quiere impactar al público que asista ese día al Aula Magna de la URU. Como siempre, Morillo desata la polémica con sus respuestas y comentarios. Aquí habla de su retorno a las tablas, de sus tarifas, y de su vida sentimental.
Se ha generado mucha expectativa con su participación en “Venezolanos desesperados”. ¿Qué papel hará?
Se ha generado mucha expectativa con su participación en “Venezolanos desesperados”. ¿Qué papel hará?
—(Risas). Bueno, eso lo van a saber cuando me vean en escena; yo prefiero guardar detalles para crear más expectativas. Estoy encantada de trabajar al lado de grandes figuras de nuestra televisión como Javier Vidal, Astrid Carolina Herrera, Luis Gerónimo Abreu, Jean Carlos Simancas, Hilda Abrahamz, Julie Lima y Juan Carlos García.
¿Ha visto la obra?
—Te confieso que no; lo que pasa es que mi agenda de trabajo no me lo ha permitido. Soy una persona muy activa, súper dedicada a lo mío, a mi trabajo, tanto, que a veces sin salir de la casa estoy full, y termino agotadísima en la noche para dormirme muy tarde.
¿Entonces por qué aceptó?
—Porque confío con los ojos cerrados en el respaldo que le ha dado el público. El éxito de esta obra se refleja en las presentaciones agotadas que ha tenido en todo el país y en el extranjero, siendo el caso de Panamá y Miami.
¿Realmente los venezolanos están desesperados?
—Podría decir que están desesperados porque no tienen medicinas para atender sus enfermedades, porque los azota la delincuencia, porque han tenido que irse del país buscando otro futuro. En fin, hay mucha desesperación.
Dijeron que no había participado antes en la pieza porque cobraba muy caro. ¿Es cierto?
—Imagínate, de Lila se han dicho tantas cosas, y a veces me asombro, aunque finalmente me sirve de publicidad. Siempre he dicho que es mejor que hablen lo que sea a que me ignoren. Dicen que soy extremista exigiendo peticiones para mis espectáculos, pero te puedo asegurar que pido lo justo.
—Imagínate, de Lila se han dicho tantas cosas, y a veces me asombro, aunque finalmente me sirve de publicidad. Siempre he dicho que es mejor que hablen lo que sea a que me ignoren. Dicen que soy extremista exigiendo peticiones para mis espectáculos, pero te puedo asegurar que pido lo justo.
Pero no puede negar que usted es exigente…
—Con mi trabajo sí lo soy. Y desde mis comienzos he tenido problemas con eso, porque realmente me gusta que todo esté en orden. A veces me ofrecen y no me cumplen, eso quizás es lo que me enoja. Protesto y reclamo por lo que merezco.
En resumen, ¿usted tiene la tarifa muy alta?
—No se trata de que sea costosa o no. Simplemente tengo un presupuesto marcado como todos los artistas y esa tarifa debe respetarse porque mi trabajo vale, más cuando la inflación es tan grande. Lo que pasa es que a la gente se le olvida que uno se maquilla, va a la peluquería y compra ropa para las presentaciones. Los gastos se nos escapan de las manos. Ya no estamos en el año de la pera (risas).
¿Teme que la critiquen en la obra?
—Nooo. Ya eso no me preocupa; cuando me critican vuelo más alto. Hace mucho tiempo dejó de importarme el comentario ofensivo o destructor. creo que me voy a preocupar cuando ya no se escuche mi nombre por ahí. Puedo jactarme de que me sigue mucha gente, de tener un pueblo cautivo, pendiente de mí. Eso lo agradezco y lo valoro mucho.
¿Le emociona la función del jueves?
—Para mí es una gran experiencia. Me contenta reencontarme con el aplauso zuliano, eso me fortalece. Yo estoy complacida de que me hayan llamado para esta obra.
—Nooo. Ya eso no me preocupa; cuando me critican vuelo más alto. Hace mucho tiempo dejó de importarme el comentario ofensivo o destructor. creo que me voy a preocupar cuando ya no se escuche mi nombre por ahí. Puedo jactarme de que me sigue mucha gente, de tener un pueblo cautivo, pendiente de mí. Eso lo agradezco y lo valoro mucho.
¿Le emociona la función del jueves?
—Para mí es una gran experiencia. Me contenta reencontarme con el aplauso zuliano, eso me fortalece. Yo estoy complacida de que me hayan llamado para esta obra.
¿Es cierto que Winston Vallenilla la estaba buscando para ofrecerle trabajo?
—Ay, eso fue cuando se hizo el concierto Corazón llanero. Él quería que fuera a Maracaibo, pero no pude ir porque mi contrato con la obra no me permitía presentarme en eventos públicos. No estoy negada a trabajar con él.
—Ay, eso fue cuando se hizo el concierto Corazón llanero. Él quería que fuera a Maracaibo, pero no pude ir porque mi contrato con la obra no me permitía presentarme en eventos públicos. No estoy negada a trabajar con él.
¿Usted es una venezolana desesperada?
—Más bien diría que estoy preocupada. Sin embargo me desespera la falta de creencia en Dios, la falta de fe. No puedo entender cómo el ser humano camina mirando hacia abajo y no hacia arriba. Yo me tomo la crisis con calma, soy feliz, aunque no tenga novio, ni pareja. Estar soltera no me hace una mujer amargada. Nunca he necesitado un hombre para ser feliz, ni para estar acompañada. Las mujeres que dependen de un hombre son inseguras.
—Más bien diría que estoy preocupada. Sin embargo me desespera la falta de creencia en Dios, la falta de fe. No puedo entender cómo el ser humano camina mirando hacia abajo y no hacia arriba. Yo me tomo la crisis con calma, soy feliz, aunque no tenga novio, ni pareja. Estar soltera no me hace una mujer amargada. Nunca he necesitado un hombre para ser feliz, ni para estar acompañada. Las mujeres que dependen de un hombre son inseguras.
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