Carlos G. Lebrún Arvelo.

A diario el mundo se da cuenta de cómo se van desmoronando gobiernos que se perpetúan a través del engaño, la mentira y su miseria humana.
La prepotencia del déspota que está a la cabeza del Gobierno estadounidense, no tiene parangón, y una vez más, sus seguidores y los que no, pudieron escuchar una sarta de mentiras, en su discurso del Estado de la Unión, que pone al descubierto la podredumbre e irracionalidad de un régimen antipopular, racista y enemigo de las naciones.
La clara desunión entre republicanos y demócratas, con sus ansias de poder desmedidas, no les permite resolver problemas tan graves como la pobreza extrema, que ya alcanza, según un informe de la ONU a 40 millones de personas, ser el mayor consumidor de drogas del mundo, acabando sus familias por este letal flagelo, tener un sistema de salud extremadamente oneroso, y niveles de desigualdad extremos.
Por supuesto, en ese sistema capitalista impera el negocio de las armas y ello engrosa las arcas de los perros de la guerra y enluta los hogares de gente humilde, tanto en Estados Unidos (EEUU), como en cualquier parte del mundo, deseosas de vivir en paz y libertad.
El pueblo de EEUU debe despertar de una vez por todas y hacerse sentir, ya basta de tanto atropello. Analicen qué les han legado sus últimos presidentes sino angustias, muerte, desolación y conflicto ante las naciones libres e independientes, que tienen todo el derecho universal de ser autónomos en su proceder y protectores de recursos naturales.
Vivimos en un mundo multipolar, donde nos necesitamos unos a otros y para ello es importante acabar con hegemonías imperantes, que dañan a diario el planeta en todo su contexto.
El humanismo en lo social, político, cultural, religioso, ambiental es indispensable en todo el orbe.
El conocimiento es indispensable para que los pueblos se desarrollen y el individuo sea la yesca que estimule el fuego eterno de la libertad y el progreso.
VENEZUELA es libre e independiente y seguirá siendo, por los siglos de los siglos. Nuestra soberanía se RESPETA.
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