Como en toda tarea, es preciso empezar por lo básico. Y esto aquí sería qué estamos entendiendo como comunicación y a qué llamamos información. La Revolución creó un ministerio para el área y lo llamó Ministerio de Comunicación e Información. Entonces, lo primero que entendemos es que se trata de dos elementos relacionados pero distintos dentro de una misma área. Se debe así diferenciar tanto el análisis como la planificación y la acción en este sentido.
Al hablar de comunicación, más allá de saber que se trata del concepto amplio que contiene al otro, a la información, es preciso observar que hablamos de un proceso que involucra más de una dirección, y en ese mismo sentido es un proceso que va más allá de los “medios de comunicación”. Es decir, cuando decimos que el Gobierno “comunica”, se oculta una dimensión de ese proceso, ya que se entiende que el Gobierno, en este caso, es el emisor de un mensaje dirigido a un receptor que sería el pueblo, el público, los públicos, la opinión pública, etc. Está faltando la otra mitad del proceso, que es la que se da cuando este “emisor” es también receptor de mensajes, receptor de información. Sólo así podemos hablar de comunicación. Comunicación implica puntos de contacto donde se da intercambio de información. Sólo nos hemos dedicado a emitir mensajes, pero poco se ha hecho para pensar, planificar y actuar en la otra dirección: la recepción. ¿Cómo se entera el Gobierno de lo que sucede, de lo que piensa, habla, siente, padece, opina, quiere la gente? ¿Son estos contactos gobierno-gente esporádicos o permanentes y sistematizados? Más allá del Gobierno de Calle, donde se deben reforzar los mecanismos de recepción, es preciso diseñar y consolidar un sistema público, gubernamental, de recepción y procesamiento de información, que proveerá herramientas muy útiles para la definición de la acción de gobierno. Hay que apropiarse y desarrollar mecanismos permanentes de medición de la llamada opinión pública y de recolección de la opinión directa de las personas sobre todos los asuntos nacionales, regionales y locales.
Asimismo, cuando se habla de información en el contexto de la acción de gobierno se entiende que se trata de la forma cómo el Gobierno conoce, maneja, usa la información dentro del proceso de comunicación. Los mensajes que el Gobierno emite deben ser concebidos, construidos y emitidos como “información oficial”, para que así sean entendidos. Y la información oficial debe ser concreta, precisa y abundante. Sólo así se combate la “desinformación” de los contrarios. Tener la disposición y afinar los mecanismos para que la información oficial sea de común manejo es uno de los elementos que deben ocupar nuestros análisis en esta área. Continuará.
Publicado en Ciudad CCS el 27/1/2015.

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